Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Desigualdad es Aún Mayor
Eduardo García Gaspar
23 julio 2015
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


La petición es antiquísima, realmente vieja. Sigue haciéndose.

Ella supone algo soñador: el gobierno es mejor que el ciudadano. Y ya que el gobernante sabe más, resulta obvio que sepa administrar mejor los recursos.

Y si los sabe administrar mejor, entonces el gobernante debe quitarle recursos al gobernado. Los administrará mejor, eso dice.

Vea un ejemplo de muchos. Un documento de Oxfam, la ONG, propone resolver el problema de desigualdad con una medida unitalla, al menos en México: aumentar impuestos a los que tienen mucho para darlos a los que tienen poco.

Por supuesto, eso necesita alguien con poder para quitar a unos y dar a otros. Esa unidad para quitar y dar se llama gobierno. Lo que pide ese documento es, por supuesto, volver a esa petición antiquísima, los impuestos.

Pide cosas como las siguientes:

« […] tasas impositivas más progresivas […] nuevos impuestos que graven las fuentes de ingreso más comunes de las personas que se encuentran en las esferas más altas […] impuestos a la propiedad también deberían ser más progresivos […] otros dos tipos de impuestos a los activos: uno a las herencias y otro al patrimonio global».

La idea central es muy fácil: quitar a los que se piensa que tienen mucho, con independencia de cualquier otra consideración, por medio de impuestos; llevar ese dinero al gobierno, desde donde será repartido a quienes el gobierno juzgue que más lo necesitan.

La propuesta es de una inocencia extraordinaria en el sentido de que presupone que el gobierno estará formado por personas que son perfectas. Supone que son eficientes en extremo, que son perfectamente honestas, que no fallan en sus decisiones, que no usarán esos recursos en provecho propio.

Siento decir que no existe ese tipo de personas. Necesitaríamos importar ángeles del Cielo y colocarlos en cada uno de los puestos de gobierno. Y ni aún así se resolvería el problema de la pobreza (que no es igual al de la desigualdad).

Lo que propone Oxfam tiene los mismos defectos de lo que otros muchos han propuesto, no funciona, no da resultados, no resuelve el problema. Eso se sabe, pero quiero poner atención en uno solo de los defectos de esta propuesta de redistribución por medio de mayores impuestos.

Esa propuesta, recordemos, quiere resolver la desigualdad quitando a unos para dar a otros teniendo como intermediario al gobierno, ¿correcto? Bueno, pues eso crea aún más desigualdad. Voy a demostrar eso.

Con datos de Forbes, 2015, un mexicano, C. Slim, tiene una fortuna de 77,000 millones de dólares. Hay otros mexicanos en la lista, como G. Larrea, con 14,000 millones; A. Bailleres con 10,000; R. Salinas con 8,000; M. A. Aranburuzavala con 5,600 y otros más.

Supongamos que la suma de todas esas fortunas, de gente en esa lista y fuera de ella, es de 150,000 millones de dólares (los grandes billonarios del país). Si esa cifra diera un rendimiento anual de, por ejemplo, 10%, ellos tendrían 15,000 millones anuales para gastar e invertir.

Muy bien, pasemos ahora al presupuesto anual del gobierno mexicano, el de gastos en 2014. Ese presupuesto de egresos es de 4,467,000 millones de pesos, lo que en dólares equivale a casi 300,000 millones de dólares.

Ahora compare usted. Esos billonarios podrán gastar e invertir, todos en conjunto, unos 15,000 millones anuales. El gobierno federal realiza gastos e inversiones por 300,000. Es decir, el gobierno es 20 veces mayor que la suma de todos esos billonarios mexicanos; gasta e invierte 20 veces más.

Visto de otra manera, la fortuna sumada de todos ellos, calculada en 150,000 millones de dólares, lo que al 10% les da el beneficio de gastar o invertir 15,000 millones. Ahora bien, para gastar 300,000 millones el gobierno tendría que tener una fortuna de 3,000,000 millones de dólares (20 veces más que todos los billonarios juntos del país).

¿Quién es en realidad el más rico de todo el país, el realmente rico? El gobierno, por supuesto.

Y ahora dígame si el problema de la desigualdad se resuelve haciendo más rico al que ahora es ya realmente el billonario mayor de todos. No tiene sentido acumular más recursos en quien ya tiene demasiados, muchos más que esos de los que suelen quejarse.

En fin, todo lo que he querido demostrar es lo absurdo de la estrategia de aumentar impuestos como solución a la desigualdad en un país. Lejos de resolverla la aumentará.

Piense que si hay una gran diferencia entre C. Slim y el mexicano más pobre, esa diferencia es muchas más veces mayor cuando se compara a ese mismo mexicano más pobre con su gobierno.

Post Scriptum

La única razón por la que se pone atención en C. Slim, o en Gates, o cualquier otro millonario de la lista, es que Forbes no incluye en esa lista a los realmente más ricos del mundo, los gobiernos.

Una demostración: se calcula que el gobierno griego debe 271,000 millones de dólares, eso es más del triple de la fortuna de B. Gates. Y eso que Grecia no es un país grande, tiene 11.126 millones de habitantes. Si usted confisca las dos fortunas de Gates y de Slim no les alcanzaría para pagar la deuda.

Vea también Los Más Grandes Gastadores y, sobre todo, Los Multimillonarios Reales.

Una interpretación ingenua de lo dicho aquí, suele ser la de creer que se trata de una defensa de los multimillonarios. No lo es. Cuando los gobiernos son tan ricos como el mexicano (que no es la excepción) es muy tentador que surjan oportunidades de hacer negocios con el gobierno y eso produzca grandes fortunas, quizá como las mencionadas aquí. Es lo que ha sido llamado crony capitalism, o capitalismo de amigos.

Si en cambio, el gobierno fuera mucho menos rico esas oportunidades de enriquecimiento por relaciones con el poder político serían menores. La estrategia recomendada por Oxfam y muchos otros para resolver la desigualdad, mucho me temo, creará más desigualdad y, paradójicamente, cifras más grandes en la lista de Forbes.

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