Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Excusa Perfecta
Eduardo García Gaspar
8 diciembre 2015
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Misma cosa, diferente nombre. Misma esencia, diferente apariencia.

Un problema de percepciones, incluso de confusiones e incluso engaños.

Pude comenzarse con una cita:

«El instrumento de colectivización actualmente favorecido es el Estado de Bienestar. Los colectivistas no han abandonado su meta final —subordinar el individuo ante el Estado— pero su estrategia ha cambiado. Han aprendido que el Socialismo puede ser alcanzado por medio del Estado de Bienestar (Welfarism) tan bien como por medio de la Nacionalización».

El tema bien vale una segunda opinión para apuntar un fenómeno realmente curioso. Muchas personas, creo, si se les pregunta su preferencia política rechazarían al Socialismo.

No piensan que la respuesta a una buena sociedad próspera pueda lograrse mediante nacionalizaciones, monopolios estatales e intervencionismo económico.

Y, sin embargo, sorprende que esas mismas personas se inclinen a favorecer al Estado de Bienestar. Claramente ellas ven al Estado de Bienestar como algo diferente al Socialismo. Más aún, lo ven con simpatía, como lo muestran estas citas:

«Es un estado de derecho y democrático, donde las necesidades básicas de todos los ciudadanos estén satisfechas, vivienda, trabajo, salud, educa… y justicia».

En realidad no es eso un Estado de Bienestar. Es un ideal que se quiere alcanzar, incluso una utopía, pero no lo que intenta definir. Otra forma de ver el Estado de Bienestar:

«[…] es un estado donde existe pleno uso de las libertades, donde se trabaja un mínimo de horas, las calles están limpias, los ciudadanos contribuyen para el bien del estado y se sienten a gusto en él, existe libertad de expresión, de comercio, los cargos públicos son electos… en fin , todas aquellas cosas que hacen que un estado funcione y sea perfecto vivir en él».

¿Ve usted el problema de percepción? Lo que esa definición describe no es un Estado de Bienestar sino un país en el que las cosas funcionan, existe libertad y prosperidad y con algunas dosis utópicas como el trabajar pocas horas y sentirse a gusto.

No, eso no es Estado de Bienestar. Es un sueño, un ideal, lo que usted quiera, pero no es lo que pretende.

El Estado de Bienestar, el real, es un tipo de gobierno que provee servicios amplios a los ciudadanos: medicina, educación, vivienda, pensiones, alimentación y demás.

Sin la vestimenta que usa, el Estado de Bienestar es fácil de comprender. Es el gobierno convertido en proveedor monopólico o dominante de servicios centrales para la supervivencia del ciudadano.

Proveedor de servicios médicos, de escuelas y maestros, de casas y sus hipotecas, de vales para alimentos, de fondos de pensiones, y más.

En términos económicos, puede verse esto como una concentración de monopolios o empresas dominantes. Una real acumulación de poder.

Imagine usted que un conglomerado privado incluyera monopolios de energéticos, hospitales, telefonía, construcción, escuelas, bancos… Eso sería considerado absolutamente reprobable. Es curioso que eso mismo precisamente en manos del gobierno sea considerado absolutamente aconsejable.

La razón de esta curiosa situación tiene, según un amigo, un buen marketing que lo explica. Una estrategia de publicidad y relaciones públicas que creó la excusa perfecta para el Estado de Bienestar: el concepto de derechos sociales, culturales, económicos.

Desnudos, esos derechos, son simples reclamos. Por ejemplo, el derecho a la vivienda que es perfectamente claro, todos lo tenemos pero hay que comprar la casa. Convertido en reclamo, el derecho a la vivienda es el reclamo a otros para que me den una porque la merezco, para eso son los derechos.

Ya que por supuesto ni usted ni yo ni nadie le daríamos un casa a quien llegue a la nuestra a reclamarla, la única solución es el gobierno dando casas porque existe el derecho a la vivienda. Eso es el Estado de Bienestar, un proveedor de satisfactores de reclamos convertidos en derechos.

El pequeño gran detalle es, por supuesto, el de los recursos necesarios para darle a todos todo eso que reclaman. Y, por supuesto, la conversión del ciudadano en un adicto a favores de gobierno. El ciudadano convertido en cliente.

Post Scriptum

La cita primera es de Goldwater, Barry M. The Conscience of a Conservative. James Madison Library in American Politics, 2d ptg. ed., Princeton University Press, 2007, capítulo 8. Allí también puede leerse:

«En verdad, este es uno de los grandes males del [Estado de Bienestar] —el que transforma a los individuos de seres dignos, industriosos, confiados en sí mismos, espirituales, en animales dependientes sin saberlo».

Las citas de la percepción del Estado de Bienestar están en Yahoo.

La cita de Thomas Sowell es clara: «The black family survived centuries of slavery and generations of Jim Crow, but it has disintegrated in the wake of the liberals’ expansion of the welfare state».

 ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “La Excusa Perfecta”
  1. Kevin Chavira Dijo:

    No me parece adecuado que la defincion de “Bienestar” tenga procedencia en “Yahoo Respuestas”, sea o no correcto el significado.
    NOTA DEL EDITOR: ese es precisamente el punto, el mostrar una definición equivocada encontrada en una página popular. La columna dice que es una definición errónea..





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