Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Faceta Práctica
Eduardo García Gaspar
7 diciembre 2015
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue afortunado. Una oportunidad única y que disfruté. Una conferencia breve de Maurice McTigue. Uno de los personajes centrales en eso que se conoce como el milagro de Nueva Zelanda.

¿Milagro? Bien puede serlo. Imagine un país en el que los farmers prosperan sin ayuda gubernamental. Un concepto que para el gobernante mexicano resultaría incomprensible.

La conferencia, que más bien fue una conversación con los asistentes, permitió mostrar un lado que, al menos para mí, no encuentro común en lo que veo a mi alrededor. Es el lado práctico, el lado del sentido común; ese que hace preguntas incómodas. No hubo allí nada propiamente ideológico.

Solamente una preocupación, la del buen funcionamiento gubernamental. Y eso significa gobernar bien, dando beneficios tangibles y medibles, con rendición de cuentas y transparencia.

Quizá la pregunta que todo lo inicia es la de por qué se mantienen programas y leyes y reglamentos que no dan resultados. En la mentalidad reducida, la respuesta suele ser la de que falta dinero; con más dinero se tendrían resultados. Lo que lleva a la otra cuestión, la de medir resultados.

Si no se miden, los recursos se estarán desperdiciando. Un ejemplo, la educación. ¿Salen los alumnos con capacidades y habilidades que les hagan pasar pruebas escolares? Si no salen, debe cambiarse algo. Seguir así sería un acto estúpido.

Mi punto, que bien creo que merece una segunda opinión, es enfatizar ese sentido práctico de las cosas: no mantener lo que no da resultados, buscar lo que los da. Por supuesto, hay un problema desagradable: posiblemente en muchos casos lo que mejores resultados dará es que otro, no el gobierno, se haga cargo de esas cosas.

Esto es incorporar un sentido pragmático a los gobiernos, un criterio de eficiencia, basado en resultados. Por ejemplo, si un proveedor privado puede entregar cartas y paquetes a un precio inferior al de un servicio público de correos, no hay razón alguna para mantener ese servicio. Que lo brinden varios proveedores en competencia.

Nada hay aquí que sea ideológico, ni doctrinal. No hay discusiones académicas ni políticas entre partidarios de distintas posturas políticas. Esto tiene una cualidad sana, la de poder proveer una base de posibles acuerdos entre ellos.

No dudo que los socialistas y los partidarios de gobiernos grandes tengan como objetivo acrecentar el bien de las personas a las que se gobierna. El mismo objetivo, exactamente el mismo, tienen los partidarios de liberales que prefieren gobiernos pequeños.

El más razonable punto posible de acuerdo entre ellos es el lograr esa meta de la mejor manera posible.

Razonando correctamente, ambas posturas acordarían principios básicos como (1) cancelar programas de gobierno que no dan resultados y (2) medir resultados de esos programas. No digo que las discusiones desaparezcan, sino que ellas tendrían más probabilidad de solucionarse.

Por ejemplo, en México, existe la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. En su página muestra once tipos de programas; uno de esos tipos, el de fomento a la agricultura, muestra once subprogramas. Cada uno de ellos es descrito sin mostrar recursos manejados ni resultados logrados.

No tiene sentido. ¿Cómo saber, por ejemplo, que se han incrementado «la producción y productividad [de maíz y frijol] de las Unidades Económicas rurales agrícolas mediante incentivos»?

Sin esa medición, los recursos de desperdician. Hay un indicio: los subsidios llevan décadas y no parecen dar resultados.

Con personas razonables, sean de izquierda o de derecha, progresistas o conservadores, este enfoque empírico podría dar resultados. Después de todo, lo que importa es gobernar bien y eso significa ayudar al bienestar de la sociedad haciendo eso al menor costo posible.

Este camino empírico, de resultados y eficiencias, sin embargo, podría ser rechazado por aquellos demasiado dogmáticos y doctrinales en asuntos económicos; por clisés y falacias que son abundantes en este campo. No será un camino libre de escollos, pero sí puede ser una ruta con menos dificultades (si es que se usa la razón y se tiene la virtud de corregir).

Digo todo eso porque, al final, ese fue el sabor de boca que me dejaron las palabras de McTigue. Los gobiernos están allí para gobernar y eso significa ayudar a que tengamos un mayor bienestar haciendo las cosas bien y al menor costo posible. No es algo complicado.

Post Scriptum

Un fragmento de una conferencia de M. McTigue

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras