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La Generación Del Milagro
Selección de ContraPeso.info
9 diciembre 2015
Sección: Sección: Asuntos, SOCIEDAD
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La siguiente generación que propone J. R. Pedroza para México es la de la transformación nacional que combina a Juan Rulfo con Mauricio Garcés, y otras cosas más.

 

Estamos en el cruce. ¿Cuál vamos a escoger, entre todos los caminos? Sobre todo México, tan cargado de experiencias confusas, de vida contradictoria». Carlos Fuentes, La Región Más Transparente.

Después de los Hijos de la Revolución, nacidos entre 1920 y 1935, la siguiente generación nacida entre 1936 y 1945 se distinguiría por la gradual transformación de una economía rural y agrícola a una industrial y urbana. La Generación Del Milagro.

Para 1950, cuando esta generación llegaba a la adolescencia, los mexicanos que vivían en las ciudades habían aumentado a 43% de la población, y en 1960 superarían por primera vez a la gente que vivía en el campo.

Igualmente el sistema educativo público ya había logrado que la mayoría de la población supiera leer y escribir. Aún así el analfabetismo todavía afectaba a 4 de cada 10 mexicanos en 1960.

Entre 1930 y 1950 la población pasó de 20 a 35 millones de habitantes. Un acelerado crecimiento de 75%.

Esto pudo ser resultado de la Ley General de Población de 1936 que incluía políticas pro-natalistas y de apertura a la inmigración que atrajo a grupos de diversas naciones que hoy constituyen comunidades mexicanas de origen español, judío y árabe, entre otros.

Esta ley se basó en un modelo de pensamiento que considera a los habitantes como el recurso más valioso y que liga, por tanto, el crecimiento de población con el desarrollo del país. En este contexto el presidente Ruiz Cortines (1952-1958) adoptaría la frase «Gobernar es Poblar».

El campo aún seguía siendo la actividad económica preponderante, con 58% de la población dedicada al sector primario, sin embargo el crecimiento importante se daba en la cantidad de trabajadores empleados por la industria manufacturera.

Hacia 1950 la inversión extranjera financiaba plantas automotrices, metal mecánicas, químicas y de productos de consumo.

Esto no era producto de la casualidad sino el resultado de políticas públicas enfocadas a impulsar el desarrollo industrial.

A partir de 1940 el gobierno mexicano implementó políticas que favorecían la actividad industrial. El gasto público se volcó hacia la economía, en detrimento del gasto social, reduciendo también la inversión en el campo.

Este modelo se llegaría a conocer como el Desarrollo Estabilizador.

Conjugado con una política de proteccionismo económico que duraría prácticamente hasta 1994, el Desarrollo Estabilizador produjo casi dos décadas de alto crecimiento económico, en el rango del 6% anual, combinada con una baja inflación de alrededor del 2%. La paridad con el dólar a $12.50 duraría 22 años desde 1954.

México había pasado de la justicia social a la promoción empresarial. Esto constituyó lo que fue conocido como el Milagro Económico Mexicano. Y esta fue la generación que lo disfrutó más.

En el aspecto cultural, mientras Juan Rulfo describía un México rural que se desgarraba en medio de la desolación de El Llano en Llamas, un joven Carlos Fuentes en su novela La Región Más Tranparente reflejaba una vibrante Ciudad de México, llena de diversos personajes, desde el rico de abolengo hasta el ruletero más humilde.

Diversidad causada por la migración del campo a la ciudad, causada por la misma política industrialista del Desarrollo Estabilizador.

En esta época, el cine pasa de películas de empistolados a rumberas que bailan el ritmo de moda: Mambo, que rico el Mambo, Mambo, que rico es. Es una sociedad más displicente, con mayor poder económico individual, duplicado por el crecimiento del país. Le gusta disfrutar la vida.

Un personaje cinematográfico destaca en este contexto, Mauricio Garcés, un auténtico playboy mexicano que vive en un departamento de lujo en la zona más residencial, y que tiene a sus pies a decenas de voluptuosas mujeres. Es el ideal de un mexicano adinerado, atractivo y seductor.

El presidente más emblemático de este período es Miguel Alemán, cuyo Informe de Gobierno de 1950 es transmitido por primera vez por un nuevo medio que marcaría el futuro de México: la televisión.

En la siguiente década este medio de comunicación consolidaría a la telenovela como propuesta del rol de la mujer, cuya movilización social está supeditada al matrimonio con el niño rico, y al futbolista goleador como pasaporte al éxito para el hombre mexicano.

Este México echa un vistazo a un futuro aún más prometedor y se lanza a organizar los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial de Fútbol de 1970. Un arquitecto llamado Pedro Ramírez Vázquez plasmaría ese sueño en, entre otras obras, en el Museo Nacional de Antropología y el mismísimo Estadio Azteca.

Pero a la sombra de uno de sus edificios, la Torre de Tlatelolco, el sueño de la Generación del Milagro llegaría a su fin, con el evento que marca a la siguiente generación, la del 68.

Nota del Editor

Pérez Prado y Qué Rico Mambo

El informe de gobierno de 1950

 

Las generaciones mexicanas según Jorge Ramón Pedroza están disponibles en:

Generación de los Hijos de la Revolución

Generación del Milagro

Generación de 1968

Generación del Terremoto

Generación de la Apertura

Generación Narco

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