Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Ley de la Contradicción
Eduardo García Gaspar
13 agosto 2015
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es uno de los grandes principios de la manera en la que pensamos. Una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo.

Estoy en este momento escribiendo una columna o no lo estoy; las dos cosas no pueden ser ciertas simultáneamente.

¿Mero sentido común? Por supuesto, pero también es de sentido común recordar lo básico y obvio.

Dios existe o Dios no existe. No hay otra posibilidad. Las dos creencias no pueden ser ambas ciertas. Ahora mismo está lloviendo o no está lloviendo. El clima no puede tener al mismo tiempo en un lugar las dos características de estar lloviendo y no estar lloviendo.

Es un principio, una regla, de nuestra manera de razonar y que nos ayuda a encontrar a la verdad. Pero hay una sutileza que no suele considerarse.

La ley de la contradicción se refiere a que dos afirmaciones sobre la realidad no pueden ser ciertas al mismo tiempo. Eso es entendible, pero implica que tampoco las dos pueden ser falsas al mismo tiempo.

Vuelvo al ejemplo anterior: Dios existe y Dios no existe.

Entre esas dos afirmaciones hay una contradicción, es decir, ambas no pueden ser ciertas; pero también implica que ambas no pueden ser falsas. Una de ellas es cierta, la otra es falsa. El siguiente paso será tratar de demostrarlo.

Una ilustración muy clásica, la de la afirmación de que todos los cisnes son blancos. ¿Cuál es la idea que contradice a esa afirmación? La que afirma que algunos cisnes no son blancos. Una o la otra es verdadera y los dos no pueden ser falsas al mismo tiempo.

Aquí surge algo interesante. Alguien dice que todos los cisnes son blancos y otro dice que ningún cisne es blanco. ¿Hay contradicción entre esas afirmaciones? No, solamente hay oposición, pero no contradicción. Ambas afirmaciones pueden ser al mismo tiempo falsas; es posible que los cisnes sean de otros colores.

Si alguien dice que está lloviendo mucho y otro dice que no está lloviendo mucho, tenemos afirmaciones opuestas, pero no contradictorias: es posible que ambas sean falsas y que esté lloviendo muy poco.

Piense en un caso. Su mejor amigo dice muy seriamente que todos los cisnes son blancos, a lo que usted responde que todos los cisnes son negros. Entre esas afirmaciones hay oposición. ¿Pero hay contradicción? No, porque las dos pueden ser falsas y resultar que hay cisnes de otros colores, quizá blancos pero también negros.

Si usted hubiera querido contradecir a su amigo no hubiera dicho que todos los cisnes son negros; hubiera dicho que los cisnes no son todos blancos, que es una afirmación que contradice totalmente a su amigo. Ambas no pueden ser al mismo tiempo ciertas, pero tampoco pueden ser las dos falsas al mismo tiempo.

La clave parece estar, en buena parte, en el uso de una generalización extrema. Es decir, hay que tener cuidado con las afirmaciones que usan la palabra «todos».

Es el peligro de las generalizaciones, como las a veces emitidas cuando se dice que todas las mujeres son chismosas, o todos los hombres se embrutecen con el futbol, o todos los negros son buenos para el deporte, o todos los judíos son millonarios…

Bastaría mostrar un solo caso que negara las anteriores generalizaciones para demostrar que son falsas. Uno solo. Un único cisne negro bastaría para destruir la afirmación de que todos los cisnes son blancos.

Con lo anterior, que tendrá para algunos (no todos) la apariencia de una gran inutilidad, persigo un propósito muy claro: los humanos tenemos el poder de pensar y el pensar tiene sus reglas. Seguirlas es parte de nuestra naturaleza.

Hablar de la ley de la contradicción y ver brevemente sus sutilezas persigue también el señalar lo equivocado que resulta acudir al insulto para responder a afirmaciones con las que alguien no está de acuerdo.

Vea usted lo ridículo que resultaría que alguien dijera que algunos cisnes son blancos y otra persona respondiera «Usted es un estúpido, un fundamentalista idiota que se niega a aceptar las nuevas ideas».

Esto es una reacción tan mala que hasta se le considera una falacia: insultar al otro no es una manera de anular su afirmación.

La idea ha sido llamada ley de la contradicción, ley de la no contradicción, principio de la contradicción y demás. Simplemente expuesta:

«Este principio se enuncia diciendo: “es imposible que algo sea y no sea al mismo tiempo y en el mismo sentido”. En forma esquemática se puede simbolizar así: “Es imposible que A sea B y no sea B”. Por ejemplo, no es posible que un objeto sea un libro y no sea, a la vez, un libro. Es posible pensar que el objeto pueda ser algo ahora y no ser ese algo después, pero no al mismo tiempo. Así, lo que antes fue un libro puede ser ahora basura o cenizas. Yo puedo estar aquí ahora y no estar después, pero no al mismo tiempo. Así como el principio de identidad nos dice que una cosa es una cosa, el principio de no contradicción nos dice que una cosa no es dos cosas a la vez».

Post Scriptum

El uso que hace C.. Marx de la falacia que descalifica al opositor suyo sin necesidad de analizar la idea de este, es un ejemplo magnífico que sirve para demostrar mi punto de recordar que existen leyes y principios de razonamiento.

Para esta columna usé el libro de Adler, Mortimer J. 1997. Aristotle for Everybody.

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