Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Nueva Moral
Eduardo García Gaspar
21 mayo 2015
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La persona fue interesante. Más que interesante, fascinante. androjo

Un resumen casi perfecto de una de las ideas de nuestros tiempos. Idea que explicó diciendo que nuestro mundo necesita una nueva moral.

Una moral adecuada a la modernidad, actualizada a nuestros días, que deje atrás ideas viejas y prejuicios inservibles.

No es infrecuente escuchar esta propuesta. Su sostén es sencillo. Afirma que existe una moral “vieja” incompatible con la nueva época actual y que, por tanto, es imperativo construir una moral “nueva” que sí se acomode a las nuevas circunstancias.

Eso recuerda una historia de Nietzsche.

Fue él, tal vez, el más intenso proponente de eso precisamente, de una nueva moral. Cuentan que un día Nietzsche decide realizar su mayor sueño. Va con Dios a quien dice que él, Nietzsche, también puede crear un hombre, uno nuevo, para la nueva moral.

Dios acepta el reto. Le dice, “Anda, inténtalo, crea un nuevo hombre”. De inmediato Nietzsche se pone las rodillas en el suelo y comienza a acumular tierra a la que echa agua para formar barro, momento en el que Dios le interrumpe.

“Espera, Nietzsche, espera”, le interrumpe Dios, “estás descalificado”. Nietzsche, irritado, pregunta la razón de su descalificación. “Mira hijo, si quieres crear un nuevo hombre, debes comenzar también por crear tu propia agua y tu propia tierra”.

La historia ilustra un punto obvio: crear una nueva moral, realmente nueva, implicaría partir de cero. Tendría que crearse todo de nuevo, desde la nada. Un requisito que tengo la ligera sospecha de que sea imposible.

Entonces, sin poder crear todo de nuevo ex-nihilo, queda solamente una alternativa. La de tomar a la moral existente y modificarla al gusto de quien quiera hacerlo.

Es decir, cualquiera que sea la nueva moral que quiera crearse, ella no será nada más que una variación de la moral actual.

Con un problema adicional que quizá no sea fácil de ver. Lo que sea que una persona desee crear como una nueva moral necesariamente tendrá que crearse desde su estado actual. La nueva moral, por tanto, estará limitada por la condición humana presente y no podría ser realmente nueva.

Esto nos manda a aceptar la realidad que he mencionado: las nuevas morales que se propongan no pueden ser nada más que variaciones sobre la moral existente. Es entonces cuando las cosas se ponen interesantes.

Supongamos que usted y yo aceptamos el reto de crear una nueva moral. Lo único que podemos hacer, como inicio, es tomar a la moral existente como base de la nueva. Una base que buscaremos modificar de acuerdo con algún criterio. ¿Qué criterio?

El criterio de nuestras propias opiniones e ideas, a lo que debemos añadir una posibilidad inevitable: la de que la nueva moral nos sea más cómoda, menos rígida, que la anterior.

El resultado final de lo que hagamos no será nada más que una deformación de la vieja moral la que, peor aún, entrará en competencia con la nueva moral que creen otros. Así se producirá una amplia colección de morales distintas, un menú de opciones entre las que las personas escogerán lo que les sea más cómodo de cada opción.

No es un escenario agradable que fomente la convivencia humana. Pero no es eso todo, existe un problema grande por resolver en las nuevas morales. Los principios de la moral humana, basados en nuestra naturaleza, están interconectados, es decir, no operan con independencia mutua.

Un ejemplo. El principio que apunta que la vida humana es sagrada y debe ser respetada es el origen de la prohibición del asesinato y del daño a otros. Más aún, eso alimenta el principio central de amor humano, lo que origina la bondad en la compasión y en la caridad de cuidar a otros.

No sería lógico, por ejemplo, encontrar que el respeto a la vida tenga excepciones basadas en el tener caridad por otros. No puede justificarse que por caridad se justifique el asesinato, ni que por compasión se produzca daño intencional. Sin embargo, eso sucede en las propuestas de eutanasia y aborto.

Puede verse el resultado de la creación de una nueva moral: abundancia de propuestas con contradicciones internas, un problema serio que recibe una solución simplista, la de pedir tolerancia a toda opinión moral, no importa cual. Pero esto crea otro problema.

El problema de que la tolerancia es otra exigencia moral, la que necesita un juicio moral con el que no necesariamente todos estarán de acuerdo.

En fin, todo lo que he intentado mostrar es que las ideas de crear una nueva moral acorde con los nuevos tiempos solo puede terminar en una variación de modificaciones de la moral natural original, producidas por gustos personales que llevarán a contradicciones internas que solo pueden sobrevivir pidiendo tolerancia y prohibiendo ser analizadas.

Post Scriptum

La historia de Nietzsche la tomé de la obra de Budziszewski, J. What We Can’t Not Know: A Guide. Ignatius Press, 2011, así como otras ideas para esta columna.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras