Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Libertad Económica y Propiedad
Eduardo García Gaspar
19 agosto 2015
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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De todas las libertades, ella es la menos defendida. Incluso, la más odiada.

Sucede con frecuencia que se defienda con valor a la libertad de expresión cuando al mismo tiempo que ataca a la libertad económica.

Curiosa contradicción esta.

Buena ocasión para explicar qué es libertad económica. Su definición debe comenzar haciéndola parte del resto de las libertades. La libertad religiosa, por ejemplo, está íntimamente ligada a la libertad económica, en dos sentidos.

Primero, ambas son parte de la libertad humana general, no diferentes a las libertades de expresión, a la de votar, al resto de ellas. Son humanas.

Segundo, sin libertad económica, como mostraré, no pueden existir el resto de las libertades.

La libertad económica tiene cuatro piedras angulares (tomo la idea de Economic Freedom of the World):

La existencia del poder para ejercer elecciones personales, elegir, seleccionar entre opciones posibles; la posibilidad de hacer intercambios voluntarios entre personas; la libertad para producir o dejar de hacerlo; y la posibilidad de ser propietario protegido de la agresión de terceros.

No es difícil de entender, aunque quizá alguno repruebe a la libertad económica. No trato de convencer a ese, solo intento definir la idea de libertad económica. No es diferente a la libertad de expresión.

La libertad de expresión también necesita ejercer selecciones de ideas y de medios; también necesita la existencia de intercambiar ideas y conocimientos con otros, voluntariamente; también necesita la libertad para generar ideas, cambiarlas, abandonarlas; también necesita de la propiedad personal como sostén de la autonomía personal.

Lo mismo para la libertad religiosa. Ella también necesita la existencia de la elección personal; de la posibilidad de hablar con otros, de intercambiar ideas; de la libertad para establecerse y tener templos, mezquitas, iglesias, sinagogas; y también de la protección que brinda la posibilidad de ser propietario.

Habrá usted notado algo en esas equivalencias de libertades de un tipo o de otro. El elemento de la libertad para poseer, la posibilidad de ser propietario, el derecho a la propiedad personal. Sin esto, mucho me temo, el resto de las libertades dejan de existir.

Voy a ponerlo más claro: en la medida en la que se combata, ataque y limite a la libertad económica, serán combatidas, atacadas y limitadas el resto de las libertades.

Esto es lo que hace paradójico que se use a la libertad de expresión para atacar a la libertad económica. En el momento en el que no haya libertad económica dejará de existir la libertad de expresión.

¿No me cree? Vea la libertad económica que existe en lugares como Venezuela, Cuba, Irán y otros, y vea la libertad de expresión que allí existe. Sin propiedad no puede haber libertad de expresión.

Vea los casos de los peores regímenes en libertad de expresión: Corea del Norte, Somalia, Tíbet, Siria y el resto, y luego vea qué tanta libertad económica tienen. Los peores lugares para periodistas le darán esa misma idea.

O bien, un argumento obvio: dígase a sí mismo qué tanta libertad para votar en elecciones tendría usted en caso de no ser propietario. Como escribió Ian Vásquez,

«[…] la liberalización económica entraña una pérdida por sobre la totalidad del control político de la ciudadanía […] La libertad económica permite que las fuentes de riqueza independientes equilibren el poder político y alimenten una sociedad pluralista. Cuando el estado, por ejemplo, controla o ejerce un control indebido de la banca, el crédito, las telecomunicaciones o la prensa, controla no sólo la actividad económica, sino también la expresión».

Usted será controlado por otros en la medida en la que no sea propietario. Esto es lo que mucho me temo, no es totalmente comprendido por tantos que realizan grandes esfuerzos, muy loables, defendiendo a otras libertades, como la de expresión, la religiosa, la educativa, la política.

La realidad, como escribió Roberto Cachanosky es que cualquiera

«[…] contribuiría mucho a terminar con la pobreza, la corrupción, el avasallamiento de las libertades individuales, si comprendiera que la libertad económica es un imperativo moral que debería apoyar en vez de criticarlo. Impulsar al todo poderoso Estado, no solo es ineficiente desde el punto de vista económico, sino que, además, moralmente reprochable por la corrupción y la exclusión social que genera al expulsar del mercado laboral a millones de personas».

Una vez establecido lo anterior, es posible tener una mejor discusión acerca de qué es la libertad económica y porqué es tan importante.

Post Scriptum

Hablando sobre las tres libertades básicas, la política, la económica y la civil, José Piñera escribe,

«[…] la tragedia de América Latina en este siglo (19) fue que sus líderes no comprendieron esta íntima y simbiótica relación entre estas tres libertades […] aún hay que convencer a los que creen en la libertad económica pero temen a la voluntad democrática y la plena libertad de expresión, y a los que abogan por la libertad política pero desconfían del libre mercado y quieren un estado intervencionista y omnipotente».

Pero quizá el error mayor es el de creer que la pobreza y la miseria serán resueltas cancelando libertades económicas. No solo no será resuelta, sino que se creará una población sin posibilidad de ejercer el resto de sus libertades.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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