Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Matrimonio: Sus Elementos
Leonardo Girondella Mora
24 marzo 2015
Sección: Sección: Asuntos, SOCIEDAD
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Mi intención en lo que sigue es explorar el lazo entre amor y sexo —en especial dentro del separador.001campo del matrimonio y su efecto natural, la familia.

Comienzo por fijar mi punto de partida, el principio central del amor entendido mínimamente como el tratar a otros como uno quisiera ser tratado, llegando incluso a la posibilidad del sacrificio personal en beneficio de otro.

• Ese principio de amor, es decir, de consideración por otro es la clave de la convivencia humana. Una sociedad que viviera integralmente ese principio sería la ideal.

Sin embargo, la imperfección humana, su inclinación a violar ese principio, obliga a aceptar la imposibilidad de vivir el ideal. La única expectativa razonable es esperar que ese principio sea violado con cierta frecuencia.

• Lo anterior crea la obligación de aceptar la existencia de lo opuesto al amor y la necesidad de evitarlo o castigarlo bajo el principio mínimo de no hacer a otros lo que no se desea que a uno le hagan —que es el principio esencial de la ley implantada por el gobierno.

De las dos consideraciones anteriores es posible entrar ya al tema del matrimonio y la familia —sobre lo que hago los comentarios siguientes.

• El principio del amor sigue siendo el criterio central de convivencia y sería un matrimonio ideal ése en el que en todo momento y bajo cualquier circunstancia dominara el amor.

Claramente no es una expectativa razonable dada la imperfección humana y, por ende, debe aceptarse la existencia de situaciones en las que se tenga lo contrario al amor —cosas como conflictos, egoísmos, infidelidades, y otros más.

• Como antes, la imperfección humana obliga a aceptar la existencia de sucesos matrimoniales que no son ideales —y donde la ley se dedica a evitar y castigar casos en los que se viola el principio mínimo de no hacer a otros lo que no se quiere que le hagan a uno.

Esto es lo que hace la ley que castiga casos de violencia familiar, abuso infantil y otros similares.

Mi tesis es entonces algo más sencilla de explicar: el matrimonio es algo que va mucho más allá de ser visto como una forma de convivencia social. Hay cosas que hacen del matrimonio algo muy especial:

• El matrimonio es visto como algo diferente, un momento sagrado que marca una etapa en la vida personal —un vínculo sagrado y alto que no es igual a ningún otro durante la vida personal.

Va mucho más allá que un contrato de trabajo, o un acuerdo comercial, o un tratado político —con una naturaleza distinta y propia que supera la idea de ser un acuerdo mutuo y libre de vivir juntos.

• Para el matrimonio la base sigue siendo el amor, que puede entenderse como la intención de hacer feliz al otro, a lo que se añade un elemento que lo hace incluso más especial: el sexo.

El matrimonio es, en una de sus partes, amor en ese sentido altruista, pero unido a la pasión física. Hay un fuerte elemento erótico en el matrimonio, no tanto como cimiento, sino como deseo exclusivo mutuo entre dos.

La otra persona es lo suficientemente amada como para prometerle la combinación de amor-pasión en exclusiva. El motor de esto es el amor como decisión que excluye la pasión por otros.

• Lo especial y diferente del matrimonio llega a un clímax con la consecuencia natural del amor-sexo: los hijos, la continuación de la vida. Esto hace comprender mejor el carácter sagrado del matrimonio, la creación de vida, de nuevas personas.

Esto tiene repercusiones, especialmente la de entender la matrimonio como familia y a la familia como una complementación sexual orientada en buena parte a la creación de vida —donde ella supera el solo amor-sexo.

• La naturaleza única del matrimonio es apuntalada por otra idea congruente con esa naturaleza —su duración inextinguible. No tiene otro plazo concebible que el de la muerte de uno de sus miembros.

Esto coincide admirablemente con un rasgo humano, que es el largo período de desarrollo de las personas y que requiere mucho más que los nueve meses de gestación —años de preparación, educación, maduración, para llegar a una etapa de supuesta autosuficiencia.

Lo que he tratado de hacer es apuntar elementos del matrimonio que lo hacen algo muy distinto y especial dentro de la sociedad —tratando de enfatizar el papel del sexo en él.

La pérdida de este sentido de ser único y muy especial, distinto a las demás instituciones sociales, es una ausencia notable en la sociedad y tendrá consecuencias serias.

Nota del Editor

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