Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Microagresiones: ¿Qué son?
Eduardo García Gaspar
2 julio 2015
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El concepto es moderno. O quizá mejor, postmoderno. Una idea que requiere definición.

Me refiero a microagresión. Algo que bien merece una segunda opinión.

La microagresión es un acto concreto y específico que de manera accidental realiza una persona privilegiada en contra de persona marginada. Claramente, la microagresión se considera reprobable y merecedora de algún castigo (me imagino que sería un micro castigo).

Veamos esta idea un poco más de cerca. Primero, sus actores. Está la persona que comete la agresión y que debe ser alguien colocada en una situación privilegiada.

No hay una definición clara de qué significa esto, pero casi siempre suele ser un hombre más que una mujer; una persona de ingresos altos más que una de ingresos medios o bajos; alguien de raza blanca más que uno de cualquier otra.

La otra persona, la que es agredida según este concepto, tiene un perfil exactamente opuesto al de la persona que agrede: más mujeres que hombres; más pobre que rica; más de etnias que de otra raza; más de minorías y grupos excluidos.

La microagresión, por tanto, se entiende como un acto de alguien privilegiado en contra de alguien marginado. La clave de esto se encuentra en el tipo de acto cometido, el que debe ser accidental, es decir, no intencional, pero que tiene el mismo efecto de una agresión intencional.

Otra manera de ver esto:

«breves, intercambios diarios que mandan mensajes denigrantes a ciertos individuos por causa de su pertenencia a grupos».

Para entender la idea de microagresión, debe ponerse atención en sus dos elementos claves, micro y accidental. Son acciones muy pequeñas y al mismo tiempo muy poco conscientes. Esto produce la posibilidad de micro insultos, micro conflictos, micro asaltos; micro lo que sea y de lo que la persona que los comete no tiene la menor idea.

Un ejemplo clásico de microagresión es el voltear a ver a una mujer cuando ella pasa, con los ojos orientados a partes de su anatomía, así sea por un segundo. O bien, ser condescendiente con alguien; o no ponerle la atención que dice merecer. O una mujer que siente ser agredida por el contenido de un curso.

Siempre que esto sea entre esos dos tipos de personas. Si las dos personas son del tipo privilegiado o si las dos son del tipo marginado, la microagresión no existe. O al menos, la microagresión se pone en duda.

Esto se percibe con claridad en esta definición:

«La micro-agresión es cualquier interacción entre personas de distintos trasfondos étnicos, culturas o género que pueda interpretarse como un pequeño acto de agresión no-física.  Aunque las acciones puedan parecer pequeñas, su importancia no lo es, así como tampoco lo es su impacto sobre las vidas de las personas contra las que van dirigidas».

Demos un paso extra para entender ahora el problema principal que contiene la noción de microagresión.

Cualquier persona que percibe algo que le hace sentir mal en la conducta de otro, puede asegurar que es la víctima de una microagresión. Una sonrisa, un comentario, una crítica, una postura corporal, cualquier cosa que haga sentir mal a alguien caerá dentro de la definición de microagresión:

«[…] un chiste o un comentario que creemos que es inofensivo, pero de manera oculta existe una diminuta intencion [sic] de ofender a la persona —quien usualmente es estereotipado, o miembro de un grupo minoritario—».

En otras palabras, el problema está en el sesgo que tiene la definición de microagresión: la persona que lo decreta es la que se ha sentido agredida. En esa misma página se califica como microagresión decir, por ejemplo, «¿Eres mujer y sabes cambiar una llanta? ¡Impresionante!».

El lector podrá ya entender que según la definición de microagresión, las conversaciones y discusiones, incluso los tratos entre personas, se hacen casi imposibles. Poco habrá en esas relaciones que alguien no pueda calificar de microagresión. Un problema de extrema severidad.

Problema porque infunde en quien se percibe como víctima la idea de convertirse en legislador y juez de toda conducta de terceros. Más aún, crea en la víctima percibida el hábito de evaluar con prejuicio toda conducta ajena, así sea la más inocente.

Post Scriptum

La microagresión, por tanto, es un concepto en extremo peligroso debido a su interpretación subjetiva y muy sesgada, que lleva a extremos que dificultan las relaciones humanas y las discusiones razonadas.

Podría considerarse que la microagresión facilita el uso de la falacia del insulto.

Una de las manifestaciones de la microagresión es el lenguaje acostumbrado.

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