Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Misión: Fuera Demagogos
Eduardo García Gaspar
11 agosto 2015
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


«Es, en efecto, muy difícil salvar una civilización cuando le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos» J. Ortega y Gassett,

Un asunto de supervivencia. Uno de extrema seriedad. Requiere el deshacerse de la demagogia y de quienes la practican.

Aislarlos y evitar que suban al poder. Nuestro porvenir está en juego.

Comencemos por lo obvio, aclarar ideas,

Primero, reunir en una sola las ideas de demagogia , populismo y caudillismo. A pesar de diferencias entre ellas, su reunión es lo que constituye el peligro mayor que amenaza a la sociedad.

Y ese peligro es el colocar en el poder a quien siente ser providencial e insustituible, conocedor único de las reales necesidades sociales y de los secretos para construir un paraíso social; necesitando para ello que la sociedad entera se someta a sus mandatos y órdenes, sin limitaciones ni rendición de cuentas.

Esto, que con facilidad podría ser reconocido en cualquier parte como un gobernante loco en un gobierno totalitario y, por eso, indeseable, pasa por ser lo opuesto. Pasa, en estos tiempos, por ser un buen gobernante en un régimen deseable y que debería copiarse en otras partes.

El fenómeno es al menos curioso. Resulta que un régimen político reprobable en manos de un dictador, por alguna extraña razón, acaba siendo algo que se admira y se toma como modelo a seguir. Una situación que para cualquiera con un mínimo de sentido común sería en extremo indeseable se convierte en una propuesta apetecedora.

¿Cómo es que eso ha sido posible? De eso me ocupo en lo que sigue.

Me parece prometedora la explicación de un disfraz, un manto positivo que oculta a la realidad de una situación terrible, haciéndola aparecer muy atractiva.

El disfraz al que me refiero es uno de apariencia virtuosa y moral sumamente atractiva. Engaña con facilidad al ingenuo que se mueve con buenos deseos e intenciones de justicia, compasión y altruismo. Para ese tipo, solamente cuentan las intenciones y si ellas coinciden con las suyas, no dudará mucho tiempo en dar su aprobación casi incondicional.

Los casos abundan. Considere usted a quienes dieron su visto bueno al Stalin, a Mao, a Pol Pot; y más recientemente a Castro, a Chávez, a Morales y el resto. Ninguna evidencia tangible, ninguna argumentación razonable es capaz de hacerles cambiar de opinión.

El disfraz es tan bueno, tan potente y convincente que atrae a cantidades suficientes como para llevar al poder al caudillo en ciernes y abrir las puertas a la demagogia populista. Ha él persuadido a suficientes como para convertirse en una opción real en la política. Y esa persuasión ya no les permite ver la realidad.

El disfraz, más aún, ha sido construido con ingenio abundante. Se ha persuadido a muchos de una realidad modificada: ella está en tan malas condiciones que solo el nuevo régimen puede dar una solución adecuada. Y, por supuesto, hay enemigos a los que debe derrotarse, que son todos esos que se han atrevido a dudar de las bondades del nuevo régimen.

Los enemigo del régimen son llamados «enemigos del pueblo», todo un giro en el vocabulario, lo que ayuda al nuevo régimen a ser la encarnación de la voluntad popular a la que no pueden ponerse límites; ni la ley ni la moral, nada está por encima de la voluntad del hombre que es la expresión misma de los deseos populares.

Esta es la situación que creo que es el peligro central de la civilización misma. Vea usted si es civilización, por ejemplo, lo que existe en Venezuela, o en Cuba. O lo que existía en Alemania Oriental. O lo que se tiene ahora en el Estado Islámico.

El reto central es uno de detección temprana de ese tipo de régimen tan peligroso, de «estranguladores de civilizaciones […] esta fauna repugnante», como les llamó Ortega y Gasset.

Un síntoma doble ayuda a detectar esta enfermedad política.

Por un lado, el demagogo y su régimen son por naturaleza irresponsables y así manejan lo que heredan de otros, que es la única riqueza con la que podrán contar. Por el otro, sienten un odio feroz en contra de la libertad.

Encuentre usted a uno que limite libertades y sienta que no debe dar cuentas a nadie, que allí encontrará ese riesgo severo de la civilización, al que deberá aislarse políticamente de inmediato.

Post Scriptum

Me parace un extraordinario truco de ilusionismo escénico el haber convertido a la libertad económica en el enemigo a derrotar, creyendo que el populismo económico es la salvación. Por eso no sorprende que personajes como Morales, Maduro, Correa y los demás sean admirados, cuando en realidad son las causas de los problemas que pretenden solucionar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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