La moral de opciones múltiples, una explosión de diversidad ética. La idea es descrita como «supernova espiritual». Una multiplicación de alternativas éticas disponibles para cada gusto personal.

Moral de opciones múltiples

Quizá nunca antes en la historia ha habido tal cantidad de alternativas de ese tipo. Recibió el nombre de «efecto supernova». Se trata de una explosión de alternativas espirituales.

Opciones entre las que las personas pueden satisfacer sus inquietudes sobre el significado de la vida. Charles Taylor fue quien creó esta idea.

Una muestra

«Uno de los aspectos que singularizan a las sociedades modernas es su pluralismo moral. La modernidad misma puede ser descrita como el tránsito desde sociedades de código moral único […] a sociedades diversas y plurales en lo moral, en la que existe no solo una forma de “vida buena”». latercera.com

La consecuencia

La moral de opciones múltiples, por tanto, tiene un efecto obvio: reglas diversas evaluarán una acción humana de distinta forma. Para unos será deseable, para otros reprobable y quizá para el resto, irrelevante.

El problema no es pequeño, al contrario. Puede entenderse como un sistema de leyes múltiples entre los que las personas seleccionan el que ellas deseen. Un ladrón, por ejemplo, podría escoger el sistema legal que no lo considere culpable, sino víctima de la sociedad, y que no lo condena a prisión

Otro caso, el del aborto. Sus partidarios alegan que la ley debe permitirlo para quien lo considere una acción moralmente buena y que esa ley no es aplicable a quienes reprueban el aborto porque ellos no lo realizarán.

Entendiendo el fenómeno

La moral de opciones y alternativas múltiples tiene su buena dosis de sentido común.

El «supernova espiritual» explica que pesar del laicismo actual, del rechazo a conceptos religiosos, las personas buscan significado, explicaciones y razones de su vida. Mejor dicho, no a pesar del laicismo combativo, sino precisamente por él, que ignora a todo lo espiritual, el vacío percibido busca ser llenado.

La situación es realmente interesante. Piense usted en el medio ambiente intelectual en el que vivimos. Claramente es un ambiente laico, arreligioso, materialista; uno que niega a lo sobrenatural, a todo lo trascendente. Nada hay, se nos dice, más allá de este mundo que vemos.

Un vacío a llenar

Ese medio ambiente, por muy racional y objetivo que pueda ser, ha creado un vacío, el de lo sobrenatural, el de las explicaciones que van más allá de la ciencia. Eso que inquieta al ser humano cuando se pregunta acerca del sentido de su vida.

Las respuestas actuales que intentan llenar ese vacío son innumerables. Forman esa explosión con miles de alternativas espirituales posibles.

Puede ser que busquen energía cósmica en ruinas antiguas. O inicien una búsqueda espiritual. O conciban a la tierra como una madre, o lo que usted quiera imaginar.

El punto clave es comprender que esas opciones espirituales o sobrenaturales existen por miles, decenas de miles; quizá tantas como personas que las busquen. Incluso, espiritualidad por medio de la comida, o del sexo, o de la música.

Tiempos de moral con opciones múltiples

En resumen, estamos en una época en la que se tiene una moral a la carta: de acuerdo con cada una de las numerosas opciones espirituales puede llegarse a una determinación de lo bueno y lo de malo.

Cada persona tiene la posibilidad de seleccionar y mezclar de la manera que más le convenza para crear sus propias creencias morales, su propia explicación del sentido de su vida.

El cambio es sustancial, al menos en la Civilización Occidental, en la que las opciones eran prácticamente creer o no en el Cristianismo (con sus variantes católicas y protestantes).

Como dice Taylor, la opción default era el Cristianismo. O como dice Chesterton, era la ortodoxia.

No más, la noción de herejía ha desaparecido y si aún existe, ella es la considerada óptima. «[…]… una supernova espiritual, un tipo de pluralismo galopante en el plano espiritual», escribe Taylor.

Los elementos de la moral personalizada

La descripción es adecuada a lo que se ve en la realidad. Ella contiene dos elementos.

  1. La moral de opciones múltiples que permite a cada persona construir su propio código ético.
  2. La llamativa permanencia del ansia espiritual humana que no desaparece a pesar de notables esfuerzos.

Lo más llamativo es la terca insistencia humana en una dimensión espiritual que no desaparece a pesar de notables esfuerzos, como el de R. Dawkins en esta cita

«La religión es capaz de llevar a la gente a tan peligrosa locura que la fe me parece que califica como un tipo de enfermedad mental».

La dimensión espiritual más parece ser una de las constantes universales humanas, una parte de su naturaleza más esencial. Anúlela usted que ella volverá a emerger, así sea en manifestaciones alocadas, aunque se quiera hacer aparecer como una enfermedad. Dejar de ver esta constante es miope.

El primer elemento, la moral de opciones multiples de nuestros tiempos, además, tiene una circunstancia muy particular.

Tome usted al más conocedor de los teólogos, al más perspicaz de los filósofos, y presente sus ideas al más ignorante de los hombres, que este podrá emitir opiniones contrarias sin que su ignorancia le sugiera guardarlas. Ni siquiera escuchará a los otros.

Conclusión

En fin, mi punto fue resaltar, usando a la idea de Taylor, uno de los rasgos de nuestros tiempos, la multiplicidad de opciones espirituales entre las que podemos seleccionar.

Y, adicionalmente, apuntar el efecto que tiene esa diversidad ética, la existencia de reglas morales que juzgan de manera distinta a las acciones morales. Esto hace que un mismo acto sea bueno para unos y malo para otros, creando un desorden moral considerable.

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Y unas cosas más para los curiosos…

Ideas relacionadas:

«Una supernova (del latín nova, «nueva») es una explosión estelar que puede manifestarse de forma muy notable, incluso a simple vista, en lugares de la esfera celeste donde antes no se había detectado nada en particular». es.wikipedia.org

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Moral: una definición personal

El tema es irresistible. Una real tentación para verlo más de cerca. Para tratar de explicarlo, de entenderlo. No en abstracto, sino en concreto, con un caso real. No fue hace mucho que cierta persona dijo esto:

«La moral absoluta no existe y no puede existir porque cada persona tiene sus propias creencias y ella es la que forma sus propias reglas morales para poder vivir de acuerdo con lo que ella piensa, con lo que ella piensa que le hace sentirse satisfecha y contenta, sin sentir obligación de obedecer lo que otros digan u ordenen».

No es una cita literal, sino un resumen de lo que la persona dijo expresando sus creencias sobre el tema. No es la única que piensa así. Al contrario, es una mentalidad común y que está en aumento. Eso es lo que considero irresistible de ver más de cerca.

La moral de opciones múltiples

Siendo lógicos, lo primero que debemos hacer es entender lo que ha dicho esa persona. No creo que haya problema en esto.

Ha dicho que cada persona construye su propia moral y que esa moral propia tiene como propósito hacer que la persona se sienta contenta y satisfecha.

En otras palabras, la persona crea sus propios preceptos éticos. Aunque no lo dice, es obvio que esos preceptos pueden ser diferentes a los de otra persona, lo que crea un ambiente moral variable: donde lo que es bueno para unos puede ser malo para otros.

Muy bien, eso es lo que ha dicho la persona.

¿Es eso razonable?

Veamos ahora si eso puede ser o no razonable. Lo que de inmediato me viene a la mente es una idea sencilla. Se trata de recordar el significado de la moral.

Podemos entenderla como un conjunto de principios y reglas que tienen significado cuando se acepta que ellos debe ser obedecidos aunque nos desagraden.

Un autor lo ha expresado bien:

«El significado entero de la moralidad es un mandato que debemos obedecer nos guste o no nos guste. Si esto es así, entonces es incoherente la idea de crear una moralidad que nos agrade más». Budziszewski, J. (2011). What We Can’t Not Know: A Guide (Rev Exp ed.). Ignatius Press.

Lo que se implica en esa cita es un par de opciones para entender a lo moral.

1. Moral como una obligación

Una es entenderlo como algo que impone obligaciones, las de comportarnos de cierta manera, sin tratar de darnos gusto. Esto es lo que, por ejemplo, manda al alumno a cumplir con la obligación de hacer sus deberes.

2. Moral como agrado

La otra opción es la de entender a lo moral como una serie de principios y mandatos cuyo propósito central es el de agradarnos en lo personal. Es lo que haría que, por ejemplo, el alumno aceptara como moral el salir a una fiesta y no cumplir con su tarea.

La diferencia

Es una diferencia notable esta, la de aceptar que existen mandatos con los que debemos cumplir aunque eso nos desagrade, o pensar que los mandatos son reglas que persiguen mantenernos contentos. La diferencia debe ser bien entendida.

Una moral cuyo propósito sea el de hacernos sentir contentos y satisfechos según nuestra propia opinión, es una moral que con facilidad puede deslizarse hasta convertirse en una justificación muy útil para hacer lo que sea que nos venga en gana.

Es posible entonces ya ver en donde radica la real diferencia.

Cuando entendemos que la moral impone obligaciones que pueden no agradarnos, implícitamente reconocernos que esa imposición de obligaciones es exterior, que proviene de otra fuente independiente de nuestra voluntad.

Pero cuando entendemos a la moral como algo con opciones múltiples que definimos nosotros mismos, la fuente de esa moral es interior y proviene desde dentro de nuestra voluntad. Esta es una moral creada internamente y no puede ser sorpresa que sucumbamos a la tentación de hacer que ella nos dé gusto.