Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Números Sentimentales
Eduardo García Gaspar
15 septiembre 2015
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Se alimenta de cifras. Crece en medio de sentimientos. Es parte del sentimentalismo humanitario.

Consiste en el derrame de datos y, a continuación, el llamado a una acción, la que sea.

Entre el torrente de números y el llamado a actuar, no hay reflexión alguna.

Esta forma de ser, que va del sentimiento a la acción, directamente, es un rasgo de nuestros tiempos. Está bien ilustrado en una página de Internet, pobrezamundial.com, de la que cito:

«Los números, las cifras y estadísticas muchas veces son frías y no reflejan la realidad. Pero en el caso de la pobreza realmente son útiles para conocer la verdadera situación social mundial. Organismos internacionales  entre ellos Naciones Unidas estiman que: 4000 millones de personas se encuentran en estado de pobreza […] Estas son algunas de las cifras que mas duelen porque representan el sufrimiento y la vida de millones de niños, mujeres, ancianos y hombres inclusive familias enteras. Estos números no son solo estadísticas. Es importante tener en cuenta estas cifras para tener en mente la magnitud de estos datos de la crisis humanitaria actual y que lamentablemente sigue incrementándose».

Veamos ahora el sentimentalismo humanitario al que me refiero.

Su primer elemento es el colocarse en un ambiente de alarma. La página dice que se trata de «cifras que asustan», que «duelen», que significan «sufrimiento».

Este elemento es un clásico del sentimentalismo humanitario. Trata de construir una situación de crisis alarmante, de urgencia grave e inaplazable. Los escenarios apocalípticos de crisis ecológicas son otro clásico.

El segundo elemento es obligado. Es el usar cifras. Los números sirven para añadir credibilidad. «4000 millones de personas se encuentran en estado de pobreza», o bien «1000 millones de personas no tienen acceso al agua potable». Con un añadido también obligado, el proyectar un futuro negro, un cataclismo cercano al fin del mundo.

El tercer elemento es ese llamado a la acción. En este caso concreto se trata de:

«Es absolutamente necesario para cambiar la situación difícil situación social global cambiar la concepción de la economía, por una con un abordaje mas humano y que se encuentre al servicio de todas las personas, basado en la igualdad y la oportunidad para todos, la ética y la solidaridad en el sistema económico y productivo que permita mejorar y revertir las condiciones de vida de millones de personas en el mundo».

Ese lenguaje está en clave. Significa estatizar a la economía, ampliar el dominio del estado sobre la vida de las personas, elegir gente iluminada que guíe al resto.

Podemos hacer una cosa, añadir a la razón y ver cómo ella nos hace ver mejor la situación.

Tome usted la cifra citada, la de los 4,000 millones de pobres en el mundo. Ella no dice nada en realidad, por dos razones. No define a la pobreza y ya que hay tantas definiciones de pobreza, la cifra resulta irrelevante. Especialmente irrelevante cuando sobre ella se construye un llamado acciones de grandes consecuencias.

Pero, además, la cifra resulta inútil por otra razón. No tiene comparativos previos que la pongan en perspectiva. Si antes de los 4,000 millones de pobres que se dice que existen hace veinte años había 6,000 y hace diez había 5,000, entonces esos 4,000 son una buena cifra que muestra disminución.

Los dos errores son de consideración y producirían acciones que podrían causar consecuencias severas para esos a quienes quieren ayudar. Es irresponsable llamar a una acción sustentada en cifras cuestionables. Un caso de urgencia sentimental mal encaminada.

Eso es lo que puede llamarse sentimentalismo humanitario y que tanto afecta a nuestros tiempos. La creación de un estado de alarma que genera pavor y nubla a la razón. Es tal el sobresalto que se produce que resulta inadmisible todo aquello que retrase a la acción inmediata. Pensar es un estorbo y quien lo hace, es un desalmado a quien no conmueven esas cifras.

Resulta así que puede verse uno de los grandes rasgos de estos tiempos, la renuncia a la razón.

Ella es entendida como enemiga de la compasión, antagonista del amor, rival de la caridad. Uno de los errores más severos que pueden cometerse y que es terriblemente peligroso porque es muy poco notorio.

Post Scriptum

Otro ejemplo es una página en Internet con un nombre muy revelador, dosomething.com y que afirma:

«Welcome to DoSomething.org, one of the largest orgs for young people and social change! After you’ve browsed the 11 facts (with citations at the bottom), take action and volunteer with our millions of members. Sign up for a campaign and make the world suck less… Nearly 1/2 of the world’s population — more than 3 billion people — live on less than $2.50 a day. More than 1.3 billion live in extreme poverty — less than $1.25 a day… ».

Si se usara a la razón, tendríamos un paso obvio: el estudiar la tendencia y validez de las cifras, y determinar causas de pobreza. Si no se hace eso antes estaríamos aceptando la medicina sentimental que recetaría medicamentos urgentes sin hacer análisis alguno de la naturaleza de la enfermedad que se intenta curar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras