Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Orden Espontáneo y Natural
Eduardo García Gaspar
7 mayo 2015
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Sucede a diario. Cada instante del día. androjo

Estamos siempre en relación con otros. Una relación que tiene sus características muy especiales.

Esto es algo que bien vale la pena examinar.

Comencemos por el principio, las facetas de nuestra relación con los demás.

Somos seres interdependientes. Dependemos unos de otros. No somos autosuficientes. Necesitamos a los demás y los demás nos necesitan a nosotros.

Hablo de necesidades no solamente físicas sino también intelectuales. La satisfacción interdependiente de necesidades nos permite vivir mejor.

La interdependencia entre nosotros es posible gracias a que somos complementarios. Las diferencias entre nosotros hace posible que la interdependencia se realice en beneficio mutuo.

Todo esto es lo que nos define como seres sociales. Está en nuestra misma esencia el vivir dentro de una sociedad.

Esto es lo que vemos a diario. Por ejemplo, dependemos del dentista. Gracias a que hay alguien diferente a nosotros, el dentista, es que nosotros podemos dedicarnos otra cosa, la que sea, y que el dentista puede necesitar.

Con millones de personas puede usted imaginarse la complejidad de las relaciones de interdependencia y complementariedad que se tiene cada minuto del día.

Todo esto tiene sentido. Cualquiera puede pensar en eso. Gracias a que somos diferentes es posible que seamos complementarios unos de otros, lo que crea relaciones de interdependencia. Ahora es que las cosas se ponen interesantes.

El hecho de ser complementarios e interdependientes crea una red de relaciones mutuas increíblemente compleja. Tan compleja que se le ha llamado orden espontáneo, entendiendo que eso significa una red de relaciones que tiene un diseño imposible de anticipar e imposible de ordenar centralmente.

Es decir, la sociedad creada por personas interdependientes que se complementan unas a otras produce un diseño o estructura que no puede ser previsto, tampoco supervisado de manera que se acomode a una estructura predeterminada.

El orden espontáneo de la sociedad de seres interdependientes que se complementan unos a otros es una creación de nadie en particular.

Siendo libres, las personas establecer relaciones unas con otras permitiendo la creación de muy diversas formas de relaciones mutuas. El orden espontáneo permite que surgen relaciones diferentes, las que dan lugar a asociaciones a las que conocemos como familia, empresa, clubes, barrios, iglesias, escuelas, gobierno y muchas otras más.

Ese orden espontáneo es un producto acumulado de millones de iniciativas e ideas de las personas que forman a la sociedad. Ellas se acumulan en el tiempo y van modificando gradualmente a la sociedad, la que sin llegar a ser perfecta suele evolucionar hacia la prosperidad, aunque con tropiezos enormes.

Claramente la red de relaciones de interdependencia y complemento necesitas ciertas reglas que ordenen a esas relaciones. Estas reglas establecen derechos y obligaciones de las personas, acciones prohibidas y en general las normas que rigen las relaciones entre las personas. Es un producto moral que sirve de base a las leyes.

El orden espontáneo que logran esas reglas entre personas libres que son interdependientes y se complementan unas a otras, tiene una característica esencial, la de una autoridad muy dispersa y descentralizada.

Esto es lo que permite acercar a las personas a las situaciones, los problemas y las oportunidades que se presentan.

Son quienes están más cerca de cada situación y que, se presupone, conocen más de ella, los que las atienden, solucionan o aprovechan. Es obvio que la persona que mas cerca está la situación es quien la vive, siguiéndole en orden las personas que le rodean y así sucesivamente.

Quizá sea ésta la razón principal por la que se crea ese orden espontáneo con una autoridad muy dispersa y que está siempre cerca de cada situación. El enorme cúmulo de intervenciones que atienden a cada situación es lo que produce un orden sin autoridad central supervisora.

Una conclusión de lo anterior es la inconveniencia de atender situaciones por parte de una autoridad central alejada de ellas, excepto los casos poco frecuentes de situaciones que sean imposibles de atender cercanamente. La autoridad central estaría demasiado alejada y conocería poco o nada de la situación que pretende atender.

Lo que he intentado hacer con lo anterior es demostrar que está en la misma naturaleza humana el vivir dentro de un arreglo social de interdependencia mutua, complementándose las personas entre sí y atendiendo ellas mismas antes que nadie más a las situaciones que se les presentan.

Es decir, los regímenes políticos sustentados en la idea de centralizar el poder están en contra de la misma naturaleza humana porque ellos impiden la realización de las personas, entorpeciendo entre ellas su interdependencia y su capacidad para complementarse mutuamente.

Post Scriptum

Para esta columna utilice ideas de la obra de Budziszewski, J. What We Can’t Not Know: A Guide. Ignatius Press, 2011.

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