Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
«Otro Entonces lo Hará»
Eduardo García Gaspar
23 septiembre 2015
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Un asunto de disyuntivas. ¿Hago esto o no? Por ejemplo, un caso real.

El de una persona que piensa abrir un negocio. Analiza opciones y entre ellas encuentra un vacío en el mercado. Nadie da servicio a quienes quieren tener una relación extramarital confidencial.

Decide abrir el negocio: un sitio en Internet que garantiza confidencialidad; donde se inscriben personas casadas y con ese deseo. El servicio consiste en ponerlos en contacto con otros a cambio de una cuota que les da derecho a seleccionar entre candidatos.

¿Abriría usted un negocio de ese tipo? Sí, ya sé que el negocio existe y que incluso tiene una página en Wikipedia. Pero la pregunta sigue siendo fascinante. Abrir o no una página que promueve las relaciones fuera del matrimonio, es decir, la infidelidad. ¿Sí o no? Esa es la pregunta.

La respuesta más obvia e inmediata es «no, pero permítame ver los ingresos proyectados». Supongamos que son muy buenos, que harán ganar buena cantidad de plata a sus propietarios con una inversión relativamente pequeña. ¿Sí o no?

Habrá quienes digan que no por razones morales. Perfecto, no hay problema y hay buen mérito al renunciar a ganar dinero por razones de valores personales. Habrá otros que sin pensarlo más dirán que sí, sin que un mínimo de culpa se asome en sus mentes.

Pero hay otra posible respuesta, quizá la más interesante de todas. «Abriré el negocio aún sabiendo que es reprobable porque si no lo hago yo algún otro lo hará». El razonamiento es fascinante: la persona hará algo que no cree que debe hacer porque piensa que si ella no lo hace, otro lo hará.

En el fondo, la justificación es consecuencial: el que la persona lo haga o no, carece de efectos netos finales, pues si no ella, lo haría otro. Al final, el efecto neto es el mismo, la existencia de una página que promueve la infidelidad, lo haga una persona o la siguiente.

La respuesta concreta a la que me refiero es la misma que se presenta en otros casos. Puede ser el abrir otro negocio, uno de pornografía; el vender drogas, hacer tráfico de personas, realizar abortos… y muchos más. Es algo que bien merece una segunda opinión.

Desnudemos al asunto. En su fondo es una justificación simple: saber que otro hará lo que puedo hacer yo y que sé que es indebido, es un permiso para hacerlo, pues el mundo no mejorará si me abstengo. Otro lo hará y el mundo no cambiará, ni será mejor por causa de mi negativa a realizarlo.

¿Es válido pensar así? Seguramente no, por varias razones.

Primero, algo claro: pensar así podría ser un simple mecanismo de defensa para justificarse a sí mismo y realizar lo que uno sabe que es indebido. Pero hay más.

Las consecuencias finales creídas no son el único criterio. Pueden ellas, además, estar equivocadas y es imposible anticipar todas. Hay otros criterios posibles, como por ejemplo, el considerar la contribución personal a lograr un mejor mundo y concluir que será mejor si uno se abstiene de abrir ese negocio, incluso a pesar de que otros lo hagan.

Al menos, de esa manera, uno no contribuye a empeorar el mundo. Es decir, uno ha hecho una contribución personal positiva, aunque otros vayan a hacer lo opuesto. Es un asunto de responsabilidad moral individual, de mérito propio y de satisfacción personal. «Puse mi parte no haciendo lo que no debía, aunque otros lo hagan».

Las responsabilidad de hacer algo indebido se traslada a otros. Ellos cargarán con tal responsabilidad y obligación. Si lo hago yo, seré quien pueda ser acusado y al no hacerlo no solamente no lo seré, sino que mereceré cierto mérito.

La conclusión es clara: justificar las acciones propias indebidas creyendo que si no las hace uno las harán otros, no tiene gran fundamento. Es una justificación bastante débil. El saber o creer que otros harán lo que es reprobable difícilmente puede convertirse en un permiso moral abierto.

Hasta aquí no hay gran problema, al menos en apariencia, pero las cosas pueden complicarse mucho.

Piense usted en este negocio: alguien abre una cadena de prostíbulos que garantiza el no contagio de enfermedades sexuales de ningún tipo y sobre todo cuida a las trabajadoras de los establecimientos mucho mejor de lo que sucede en la informalidad que las explota.

¿Lo haría usted o no? Puede justificarse el entrar al negocio argumentado que así se evita la explotación de esas mujeres, a las que se les darían servicios de salud, ingresos, protección y demás. Ya no está tan sencillo.

Somos seres que enfrentamos decisiones morales a diario, que necesitan saber usar la razón para argumentar moralmente, que necesitan criterios morales para guiar sus acciones. Este es solamente un ejemplo de los dilemas que tenemos a diario en nuestras vidas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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