Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pecado y Contagio Social
Selección de ContraPeso.info
28 julio 2015
Sección: LEYES, Sección: Análisis
Catalogado en: ,


ContraPeso.info presenta una idea de Joe Carter. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es Sin as Social Contagion.

«Impresiona mucho a los modernos maestros de la ciencia la necesidad de iniciar toda investigación con un hecho», dijo G. K. Chesterton.

«Impresionaba igualmente a los viejos maestros de la religión esa misma necesidad. Comenzaban ellos con el hecho de pecado —un hecho tan real como una patata».

Reconocer la realidad del pecado debe ser el inicio de todas las investigaciones acerca de cómo debemos organizar a la vida política.

Esto es especialmente cierto para aquellos de nosotros que defendemos la libertad. Ya que el orden es una condición necesaria para la libertad, es necesario que mantengamos el orden, limitando e impidiendo ciertos tipos de conducta pecaminosa.

A lo largo de la historia humana, el pecado ha sido frenado a través de normas, reglas, costumbres, leyes y tradiciones. Inevitablemente, ciertos individuos están en contra de estas restricciones, quejándose de que ellas obstaculizan a su propia libertad personal.

Por supuesto, en ocasiones esto es cierto, pero con más frecuencia no es otra cosa que una persona queriendo anteponer a sus propias acciones y comportamientos egoístas frente a las necesidades razonables de la sociedad.

Hay quien ha argumentado que mientras solo un número relativamente reducido de personas violan las normas y reglas, eso tendría un efecto muy pequeño en la sociedad. Pero como Chesterton podría haber dicho, eso hace perder de vista el hecho del pecado, especialmente la realidad de que el pecado es un contagio social.

Por ejemplo, consideremos los crímenes sin víctimas de la prostitución, la vagancia, o la ebriedad pública.

En teoría, podría justificarse el despenalizar a todas esas conductas debido a que ellas no dañan necesariamente a otras personas ni a sus bienes. Muy probablemente no me convertiré en un vago por el hecho de haber visto a uno en las calles, ¿así que qué daño hace eso?

Pero resulta que esas acciones si tienen efectos perjudiciales para la sociedad. Como el famoso criminólogo James Wilson señala:

«Este deseo de “despenalizar” el comportamiento irrespetuoso que “no lastima a otros” —y por lo tanto eliminar la sanción que la policía puede usar para mantener en orden a esas calles es, creemos, un error. Arrestar solamente a un borracho o a un solo vagabundo que no ha perjudicado a nadie que pueda ser identificado, parece injusto y en cierto sentido lo es. Pero no hacer nada acerca de varios borrachos o un ciento de vagabundos, puede destruir a una comunidad entera. Una regla que en particular parece tener sentido en el caso aislado no tiene sentido cuando se convierte en una regla universal aplicada a todos los casos. No tiene sentido porque falla al no considerar la conexión que existe entre una ventana rota que no es reparada y un millar de ventanas rotas».

Este es el corazón de la famosa Teoría de la Ventana Rota del Wilson:

«Al nivel de la comunidad, el crimen y el desorden suelen estar inextricablemente ligados en un tiempo de secuencia de desarrollo. Nuevos psicólogos sociales y los agentes de policía coinciden generalmente en que si una ventana de un edificio se rompe y es dejada sin reparar, todo el resto de las ventanas pronto se romperá. Esto es cierto tanto en barrios buenos como en malos. La rotura de las ventanas no se produce obligadamente en gran escala debido a que algunas áreas están habitadas por rompe-ventanas mientras que otras están habitadas por respeta-ventanas; más bien, una ventana no reparada es una señal de que a nadie le importa y por eso el romper más ventanas no tiene costo».

Como cristianos nos es posible aceptar que en el fondo de la Teoría de la Ventana Rota está la realidad del pecado como un contagio social.

Traducido a los términos de las ciencias sociales, es posible decir que cuando las personas están rodeadas de conductas que violan leyes y normas, tienen ellas mayor probabilidad de violar otras reglas y normas a un mayor nivel. A pesar de lo que los críticos de esa teoría podrían decir, hay evidencias muy considerables de que es verdadera.

Por ejemplo, la economista Vera L. Te Velde asistió recientemente a una conferencia sobre normas e instituciones sociales es la que presentó «hallazgos enormes y estadísticamente muy significativos» sobre cómo la Teoría de la Ventana Rota es aplicable al mundo. Los siguientes son unos pocos ejemplos de lo que presento:

• Las bicicletas están aparcadas al lado de una pared en la que hay un letrero visible que dice «no graffiti» y hay volantes pegados a cada bicicleta de manera que ellos deben ser retirados antes de poder usar la bicicleta. Cuando no hay graffiti en la pared, 33% de los sujetos tiraron al piso los volantes. Cuando sí hay graffiti en la pared, los tiraron al suelo el 69%. Esto causó tanta sorpresa que una estación de noticias pagó a los investigadores para que repitieran el estudio mientras ellos observaban desde habitaciones rentadas desde las que se veía el área. Los resultados fueron muy similares y ahora en Holanda se está obligando a retirar de inmediato los graffiti.

• Un sobre es dejado colgando en un buzón de correo, conteniendo un billete de €5 parcialmente visible en una ventana del mismo sobre. En la condición de control, el 13% de las personas que pasaron frente al buzón de correo robaron el sobre. Cuando el buzón de correo estaba cubierto de graffiti, lo robaron el 27%. Si el buzón de correo no estaba cubierto de graffiti pero había basura en el piso a su alrededor, el 25% robó el sobre.

• Una bicicleta es dejada en el piso de un callejón aparentando que accidentalmente se ha caído de su lugar. Si los transeúntes que han entrado al callejón vienen de una calle vacía y limpia, el 20% de los individuos y el 27% de los grupos colocan en la bicicleta en su lugar. Si en la calle se han dejado bolsas de basura, entonces el 6% de los individuos y el 5% de los grupos hacen lo mismo. Si antes de entrar al callejón, los transeúntes pasan junto a una persona que deja caer una lata de aluminio pero luego la recoge, el 34% de los individuos y el 35% de los grupos colocan a la bicicleta en su lugar.

• Una persona en la acera accidentalmente deja caer algunas naranjas justo antes de encontrarse con otro transeúnte. Normalmente, el 40% de las personas que pasa por ahí ayuda al extraño a recoger sus naranjas. Cuando a unas 20 yardas antes, los transeúntes han sido testigos de que alguien deja caer una lata de aluminio y la recoge, el 64% ayudará al extraño. Cuando 20 yardas antes, el transeúnte ha sido testigo de que alguien (un ciudadano privado) estaba barriendo la acera, el 82% ayudó al desconocido.

El colapso de las normas de la comunidad no sucede todo al mismo tiempo. Más bien, cada «ventana rota» de la conducta virtuosa lleva a más «roturas de ventanas», hasta que la comunidad dejar de tener la virtud inherente necesaria para gobernarse a sí misma y requiere un más alto nivel de gobierno (por ejemplo, el estado) que intervenga para mantener el orden. Cuando el gobierno reemplaza a las normas con leyes, estas usualmente compensan a las otras con exceso, resultando restricciones innecesarias de nuestra libertad.

La libertad requiere orden, pero el orden no surge espontáneamente. Se cultiva desde dentro, mediante la autodisciplina, o bien es impuesto sobre el individuo por parte de fuerzas externas a ellos (es decir, por las leyes o las costumbres de la comunidad) si es que no tienen el carácter requerido.

Una vez establecido, este orden debe ser mantenido para que sea efectivo. En la ausencia de orden no hay paz, no hay justicia y ciertamente no hay armonía natural. El graffiti y la basura pueden parecer crímenes menores y pecados triviales, pero ya que ellos llevan a otros a dejar de respetar a las normas de la sociedad, ellos se vuelven amenazas a nuestra libertad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras