Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Perdidos en la Abundancia
Eduardo García Gaspar
18 noviembre 2015
Sección: CIENCIA, EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El asunto parece ser de dominio. Poder sobre las cosas, sobre la naturaleza.

Sabemos más, mucho más. Tenemos grandes conocimientos y eso produce dominio.

Dominamos en la ciencia y en la tecnología. Podemos hacer lo que antes era impensable.

Piense usted en la biblioteca de Alejandría y la cantidad de volúmenes que contenía, 70,000 según algunos cálculos.

Piense ahora en que usted puede tener en un Kindle, según otros cálculos, unos 6,000 libros. Usted solamente. El adelanto es pasmoso, realmente increíble. Es un dominio que deja con la boca abierta a quien se da cuenta de ello.

Pero hay quienes no ven ese dominio, ese adelanto. Toman estas cosas como si fuesen gratuitas, una parte de lo que simplemente está allí a su disposición, bajo su poder.

El problema es, por supuesto, el de qué hacer con ese fantástico dominio sobre las cosas. Un situación de ser capaz combinado con la decisión de, entonces, qué hacer con esa capacidad.

J. Ortega y Gassett (1883-1955) lo expresó bien.

«[…] vivimos en un tiempo que se siente fabulosamente capaz para realizar, pero no sabe qué realizar. Domina todas las cosas, pero no es dueño de sí mismo. Se siente perdido en su propia abundancia. Con más medios, más saber, más técnicas que nunca, resulta que el mundo actual va como el más desdichado que haya habido: puramente a la deriva».

Eso fue publicado en 1930 y, creo, sigue teniendo su aplicación en estos tiempos. Presenta una situación paradójica, curiosa, llamativa.

Mientras tenemos un gran dominio sobre las cosas, tenemos al mismo tiempo muy poco dominio sobre nosotros mismos. Quizá sea una situación inversa a la de tiempos remotos, cuando posiblemente teníamos más poder sobre nosotros y menos sobre las cosas.

¿Será cierto? La idea tiene su sentido. El gran saber, la gran tecnología, el gran dominio crean un sentimiento se superioridad, incluso de soberbia. Es el mismo efecto que tiene el poder político en el gobernante y eso ciega, especialmente cuando se toma como algo dado, existente, que no ha significado esfuerzo anterior.

El domino sobre las cosas se personaliza y tiene ese efecto, el de creerse superior. Es un sentimiento de supremacía en el que no sorprende la proliferación de derechos (reclamos en realidad) de los que se piensa gratuitamente.

La abundancia dada y sin costo es la hipótesis por default, muy bien representada en la noción de derecho al agua.

En resumen, el zeitgeist, ese espíritu de nuestros tiempos, está infectado de la consecuencia del gran dominio sobre las cosas: la soberbia. Creo sinceramente que estos son tiempos de altivez y arrogancia y altanería.

Pero sucede esa paradoja tan llamativa que menciona Ortega y Gassett,. Se dominan las cosas como nunca antes, pero deja de dominarse a uno mismo. Somos tal vez dueños de mucho, pero no de nosotros mismos. Podemos controlar muchas cosas, pero no a nosotros.

¿Por qué? Una respuesta es esa altivez que lleva a creer que podemos dejar de controlarnos y de dominarnos. Somos tan superiores que podemos llegar a creer que no hay necesidad de gobernarnos.

Un síntoma de esto es la concepción de derechos libres de obligaciones. Otra es esa ansia de liberación que lleva a la renuncia del sentido de culpa personal.

Otra respuesta es la comodidad y el confort: tomar las cosas como dadas, gratuitas y olvidarse de las obligaciones que las crearon. Es la historia del profesor obligado a aprobar a todos sus alumnos para evitar el desagrado de enfrentar reclamos e sus padres (los que no conciben la idea de que los hijos tengan obligaciones).

Puede ser eso mismo que estemos perdidos en medio de la abundancia, débiles en medio del poder. Es el contraste entre la maravilla de un teléfono inteligente y los remedios para el «bad sex».

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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