Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pobreza ¿Qué Hacer?
Leonardo Girondella Mora
7 julio 2015
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Análisis
Catalogado en:


¿Cómo remediar la pobreza? ¿Qué hacer para ayudar a los pobres?

Esas intenciones, propongo demostrar, necesitan una cierta mentalidad —una forma de pensar que toma como ciertas a varias ideas.

Eso es lo que expongo en lo que sigue: las ideas que tiene la mentalidad que efectivamente podrá remediar montos importantes de pobreza.

La mentalidad que remedie a la pobreza debe pensar de la manera siguiente —tener las ideas que siguen:

• La idea central es admitir que la pobreza puede disminuir aún más de lo que lo ha hecho desde 1820, lo que ha sido un logro significativo.

La mentalidad que puede remediar buena parte de la pobreza debe reconocer que la pobreza es remediable si se implantan ciertas medidas que son conocidas —lo que no implica que sean aceptadas por todos (comúnmente no lo son).

• Otra idea central es reconocer que hay una relación positiva entre crecimiento económico y disminución de la pobreza.

La mentalidad que puede remediar buena parte de la pobreza debe defender esta idea de ataques que la niegan —los que creen que el crecimiento económico no llega hasta los pobres y que por eso debe optarse por políticas redistributivas inmediatas sin considerar su impacto en el crecimiento.

Esto es de simple sentido común y tiene apoyos empíricos, como en el caso de Chile.

• Igual de central es la idea que reconoce que el remedio a la pobreza está altamente ligado a la paz social y a la estabilidad económica.

La mentalidad que puede remediar buena parte de la pobreza debe sostener que la inestabilidad económica, sus crisis, elevan el número de pobres —al igual que lo hace la inestabilidad política y la falta de estado de derecho.

• También, debe tener la idea de que es posible, con discreción, implantar políticas gubernamentales que combatan la pobreza —decisiones de muchos tipos y casi siempre de naturaleza indirecta.

Por ejemplo, debe ser política gubernamental el al menos no obstaculizar la creación de empleos. Demasiado impuestos, demasiadas leyes y altos costos de apertura y cierre de negocios trabajarían en contra de los pobres.

La política educativa, por su lado, debe enfatizar alta calidad de estudios, especialmente en habilidades matemáticas y métodos de razonamiento para solución de problemas. Las presiones sindicales que reducen la calidad educativa trabajarían en contra de los pobres.

La mentalidad que puede remediar buena parte de la pobreza debe considerar a los gobiernos sus aliados cuando estos adoptan políticas congruentes y efectivas —muy especialmente en el cuidado de las finanzas públicas.

• Igualmente, la mentalidad que puede remediar buena parte de la pobreza debe reconocer que este problema no tiene soluciones veloces —que las medidas tomadas toman tiempo para mostrar resultados sólidos y que variaciones en los datos no significan ni fracaso completo ni tampoco éxito arrollador.

Esta mentalidad debe soportar presiones políticas que buscan excusas para cambiar políticas de acuerdo a gustos ideológicos.

• Una idea de precaución general que permita ver con claridad el tema de la pobreza —y que es mucho más complejo de lo que se supone.

La pobreza es capitalizada políticamente en beneficio de partidos y gobernantes que la usan para llegar y mantenerse en el poder. La pobreza es un tema ideológicamente cargado que es manipulado sin respeto para apoyar o criticar doctrinas políticas y económicas.

Sobre el tema se miente descaradamente y sin vergüenza; se confunden conceptos y definiciones; se trata sin prudencia ni recato. Opinar sobre pobreza, según puede verse, no requiere conocer sobre el tema.

La mentalidad que puede remediar buena parte de la pobreza debe reconocer que se mueve en un terreno resbaloso y lleno de otras mentes que saben poco o, peor aún, tienen otras intenciones.

• Otra idea de precaución general en el terreno de números, datos e información —reconociendo que estos aspectos son un campo más de ciencia que de política y buenas intenciones.

Hay muchas y muy variadas formas de definir y medir pobreza —tantas que el panorama requiere de amplios conocimientos numéricos y estadísticos muy alejados de la mente común.

La mentalidad que puede remediar buena parte de la pobreza debe saber que una sola medición de pobreza de nada sirve, que solo son comparables mediciones idénticas y que la utilidad de las mediciones solo es posible a través de períodos largos de tiempo.

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Lo que he tratado de describir es a la mentalidad que es necesaria para dar un remedio sólido y efectivo a la pobreza —a lo que añado otras consideraciones:

• Una actitud realista que admita la imposibilidad de metas utópicas y deje de lado remedios simplistas de corto plazo —es un cierto tipo de inmunidad a soluciones ideológicas y soluciones sin sentido práctico.

• Una actitud que permita separar conceptos confundidos entre sí, especialmente pobreza e igualdad —los que son diferentes en definición y medición, con poca relación entre sí.

• Un actitud clara que considere al tipo de persona que debe promoverse y premiarse —la clase de ciudadano que deba ser quien deje de ser pobre como resultado de las soluciones adoptadas.

Nota del Editor

Ma atrevo a añadir que otra faceta de la mentalidad que será más exitosa combatiendo a la pobreza es la de evitar escenarios cargados de dramatismo y que apelan a los sentimientos más que a la razón

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