Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pobreza, Sentimientos, Razón
Eduardo García Gaspar
29 octubre 2015
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La solución de la pobreza necesita cabeza fría. No es que deben abandonarse los sentimientos.

Es que el sentimentalismo puro lleva a nada. Mejor dicho, conduce a empeorar las cosas.

¿Quiere alguien ayudar a los pobres?

Démosle una ayuda importante. Lo primero es eso que dije, ir más allá de sus sentimientos, por una razón muy obvia. Los sentimientos suelen llevar a decisiones erróneas. Soluciones simples que quieren producir resultados inmediatos.

El fracaso que eso produce elevará el sentimentalismo hasta la desesperación y, por supuesto, llevará a soluciones erróneas más radicales.

Eso empeorará la situación y llegará el punto en el que se establezca un régimen político autoritario que se sustente en mentiras, propaganda y planes nacionales sin resultados (buscando culpables externos del fracaso).

Si los sentimientos se convierten es motivadores bajo el control de la razón, las cosas comienzan a cambiar. Se pensará en cosas razonables, como el no esperar soluciones mágicas ni simples ni de plazo inmediato. Y, si acaso se añade prudencia a las acciones que vengan, la posibilidad de solución aumentará.

No solo lo anterior, deberán considerarse limitaciones morales y éticas en las soluciones, especialmente asuntos de justicia. Si se piensa que la pobreza es injusta, sería paradójico que ella tratara de ser remediada cometiendo injusticias (que es lo que sucede con las medidas redistributivas).

Y, antes de hacer nada, toda mente razonable pensará en analizar la situación de la pobreza. Se trata de encontrar sus razones y causas, sin sucumbir a explicaciones basadas en eslóganes. Quizá incluso convenga redefinir el problema y ver a la pobreza como falta de riqueza.

Si se ve así, eso ayuda a entender que se intenta buscar una explicación. ¿Por qué en algunas partes hay riqueza y no en otras? ¿Qué se hizo en esos lugares en los que hay riqueza y por qué no se hizo lo mismo donde no la hay?

Pensar así es extraordinariamente difícil pues implica salirse del modo usual de pensar de muchos (eso de los paradigmas)

Pero, como debe comprenderse, la pobreza es un asunto serio y merece se tratado con respeto. Esto significa entender que debe buscarse la verdad. Que debemos despojarnos de prejuicios e ideologías.

Lo siento de verdad, pero debo decir que esto es especialmente difícil para muchos socialistas a quienes se les ha cerrado la mente con los cerrojos de los clisés marxistas (especialmente la idea de lucha de clases).

Lo que persigo es tener un perfil de la mente que se oriente a una solución efectiva de la pobreza, evitando los errores comunes que se tienen, como la imprudencia, el confundir desigualdad con pobreza y el creer que los pobres son objetos y no sujetos (son ellos personas individuales, diferentes entre sí).

Sigamos con una propuesta que es un diagnóstico general sobre la causa de la pobreza. La idea ha sido bien expresada por G. Zanotti:

«Toda la horrible pobreza que ven en el planeta es porque las condiciones políticas, jurídicas y culturales son tan desastrosas que impiden la acumulación de capital».

Esta avenida general de análisis de las causas de la pobreza es prometedora. Establece que ella tiene causas múltiples, no solo económicas, por lo que cambiar de sistema económico no producirá nada concreto. También hay causas políticas y culturales.

Por ejemplo, solucionar la pobreza será poco menos que imposible en medio ambientes políticos inestables, en los que los gobiernos actúan sorpresivamente sin reglas claras.

También, en culturas en las que la envidia domina y dicta contenido educativo (las ideas de R. Sheaffer con importantes en este tema)

La pobreza, en otras palabras, tiene orígenes que van más allá del sistema económico que se tiene, el que es realmente un producto de las ideas que predominan.

Es muy posible entonces que la pobreza sea un efecto de la forma de pensar que domine en el país (una idea que L. E. Harrison ha tratado).

Lo que he intentado hacer es proponer una idea razonable. La pobreza es un problema que debe ser atendido con prioridad, pero con inteligencia y prudencia, usando la razón y evitando los clisés usuales.

Estos clisés llevan a implantar medidas que son inútiles y con gran frecuencia agravan los problemas (vea a Cuba, a Venezuela, a Argentina, a México).

¿Difícil? Increíblemente difícil, porque la pobreza en nuestros tiempos no tiene una causa propiamente económica, sino un origen mental, una manera de pensar que creyendo tener altas miras y mucha caridad, en realidad empeora las cosas.

Post Scriptum

Menciono una situación que me parece frecuente, la de personas muy bien intencionadas, con loables objetivos morales, que son víctimas de malos análisis y explicaciones ideológicas, y terminan siendo partidarios de políticas y medidas que producen lo opuesto de lo que ellos quieren lograr. Muchos ministros religiosos han caído en esta situación.

El libro de Harrison, Lawrence E (1985). Underdevelopment Is A State Of Mind : The Latin American Case, es muy recomendable.

También el de Sheaffer, Robert (1988). Resentment Against Achievement : Understanding The Assault Upon Ability.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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