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¿Por qué Fracasa el Estado?
Selección de ContraPeso.info
11 marzo 2015
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de José Luis Tapia. Agradecemos a Instituto de Libre Empresa en Perú el amable permiso de publicación. El título original de la columna es La homogeneidad funcional del estado.

¿Por qué el estado fracasa? Uno de los principales argumentos para la libre empresa es que es una organización de naturaleza violenta, coactiva, es decir, usa la fuerza para sus logros.

No obstante, sirve de mucho en donde se requiere la fuerza física. En cambio, no sirve usarlo en actividades pacíficas y voluntarias.

En el presente caso,  se requiere del estado para la justicia y seguridad, pues en estas funciones se usa la fuerza para imponer la ley y para reprimir las conductas violentas. Hasta ahí, el estado funciona bien.

Pero, ¿qué pasaría si lo aplicásemos a actividades como la educación?. En una actividad tan humana como la enseñanza y el aprendizaje no hay ninguna justificación para usar la fuerza física.

No es una actividad como sería la de arrestar individuos violentos. La educación es una actividad pacifica, por ello no calza con la actividad estatal.

Por ejemplo, en el caso de la salud, es una actividad de servicio humano médico-paciente, que para que sea efectivo, debe primar la voluntad de ambos; una para prescribir medicinas y del paciente para aceptar lo sugerido por el médico.

Si es que incluimos al estado en esta relación no habría forma que funcione de manera efectiva a menos que use la fuerza y obligue a una de las partes o a una de ellas a realizar algo contra su voluntad.

Básicamente, se puede advertir el peligro de la salud del paciente que es el eslabón más débil de esta cadena. De este modo, para todas las relaciones humanas pacificas no está justificada la presencia del estado. Si es que la hay, se llama estatismo.

Otra característica del estado es el carácter formalista de sus procesos. Se entiende como aquellas actividades donde se requiere muchas etapas, recursos, y tiempo para cumplirlas.

Los funcionarios gubernamentales que cumplen con la ley, reglamentos, manual de organización y funciones, reglamento laboral, reglamento de organización y funciones, directivas, memorandos, se vuelven sujetos pasivos sin iniciativa.

Si estos procesos administrativos los llevamos y los aplicamos a actividades como la educación y salud tendremos profesores y médicos desmotivados, sin iniciativa, y rutinarios para investigar, actualizarse, y perfeccionarse. En cambio, el estado es totalmente funcional con las actividades de justicia y seguridad.

Por ejemplo, en la justicia se requiere una formalidad en los procesos para iniciar una acusación fiscal donde debe aplicarse los códigos civil, comercial, penal. Debe ser formal la admisión a trámite por el juez quien debe reunir pruebas para tipificar el delito.

Debe haber un debido proceso para que la justicia sea imparcial y esto incluye que el Juez antes de sentenciar y afectar derechos, debe investigar y tomarse tiempo en donde el derecho a la vida, libertad y propiedad privada se vaya limitar.

Como puedes observar todas estas formalidades no lo pueden aplicar a sectores económicos tan delicados como los servicios de salud, educación, por citar algunos.

Imagina una emergencia donde los médicos tienen que tomar decisiones la formalidad descrita conduciría a la muerte de su paciente. O imagina, una actividad de gastronomía, como las comidas rápidas, donde el estado se somete a los formalismos naturales, ¿cómo saldrían cocinados estos platos?.

Un tercer aspecto, es el carácter homogéneo del servicio estatal. Cuando el estado provisiona un servicio debe hacerlo de forma igual, sino lo hace se le podría acusar de discriminador. No puede hacer distingos, pues un principio del estado de derecho es la igualdad ante la ley. Cuando el estado debe efectuar un acto de represión no puede aplicar un servicio dosificado y diferenciado según el tipo de acto violento.

Si alguien ocupa la vía pública por la fuerza se le desaloja usando la fuerza al igual que otro que asalta un banco. Ambos son actos violentos y se reprime con violencia. Para el caso de la justicia es igual, nadie tiene condición económica, social, o religiosa que se le haga aplicación de la justicia diferenciada.

Es igual para la construcción de obras públicas, el estado no ve diseños de veredas para los ricos, pobres, católicos, adventistas, ateos, etc.

Hasta aquí, el estado puede funcionar bien en sectores como justicia, seguridad y obras públicas usando sus características de homogeneidad, formalidad, y violencia, pero no para actividades económicas.

¿Qué sucedería si estas características las aplicamos a sectores económicos?. Bueno, debes saber que alimentos como la leche, almuerzos, cenas, serían de un solo sabor como en los centros penitenciarios. ¿Y qué hay de los diabéticos, vegetarianos y operados del corazón que necesitan de una dieta especial?

No habría distinción por que el estado no puede hacer distingos dada su incapacidad técnica ya señaladas líneas arriba. Al igual que los servicios de salud, educación, trabajo, turismo, deporte, entre otros, no podría el estado hacer diferenciaciones por talla, edad, aptitudes, actitudes, masa muscular, inteligencia, grado de avance de la enfermedad. Todos serian iguales para el estado y todos recibirían lo mismo.

Un cuarto aspecto, es el carácter monopólico. Su tendencia es la expansión de su cobertura, poderes y recursos. Además realiza el efecto expulsión sobre cualquier actividad privada lucrativa. Con los mismos impuestos que recauda de las empresas libres se utiliza en su contra ofreciendo servicios aparentemente “gratuitos”.

Se puede apreciar a través de la historia donde a comienzos del siglo XX aproximadamente el tamaño del estado fue del 10% del PBI [...]. En la actualidad el tamaño ha aumentado hasta llegar a 30% como mínimo y en otros países hasta el 60%.

Cada vez que el enemigo abarca con más funciones deja poco espacio de libertad empresarial. Poco a poco el estatismo avanza, en que llegará a funciones controladoras de la familia y de los sentimientos profundos del ser humano.

Nota del Editor

José Luis Tapia, Presidente Ejecutivo del Instituto de Libre Empresa y autor de los libros “42 Estrategias de Libre Empresa”  y “Cómo vender ideas liberales” y profesor universitario. Su web es: www.tapiajose.com.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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