Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Publicidad Política
Eduardo García Gaspar
26 febrero 2015
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Se trata del traslado de una técnica de un campo a otro. androjo

Es la importación de la publicidad comercial llevándola al terreno político.

Me refiero a la publicidad aplicada a las campañas electorales, ésas que tratan a los candidatos como si fueran productos o marcas.

En cualquier tipo de publicidad, sus técnicas persiguen objetivos muy obvios y claros.

Lo primero que ellas tratan de hacer es ampliar el conocimiento del objeto anunciado, en este caso del candidato. Cuanto mayor sea el número de gente que lo conozca mejor.

Es una simple cuestión de números. Hay una relación directa entre el número de personas que conocen al candidato y el número de votos que éste recibirá.

El segundo de los objetivos de la publicidad electoral es asociar al candidato con atributos deseables. Se trata de ligar al candidato con rasgos como honestidad, profesionalismo, compromiso y otros, los que usted quiera nombrar.

Finalmente, el tercero de los objetivos es motivar a los ciudadanos a votar por el candidato anunciado. Es un llamado a la acción de votar cierto día.

Esos tres objetivos de la publicidad de los candidatos políticos tratan de ser alcanzados creando contenidos que a su vez tienen características bien definidas.

Necesitan acomodarse a los formatos de televisión y radio principalmente, es decir, son necesariamente breves y tiene que ser repetidos varias veces.

No solamente deben ser breves y capaces de repetirse, a veces hasta el cansancio,.También debe ser memorables en su forma de exposición. Deben estar bien hechos. Deben contener mensajes claros y breves. Y tener eso que se llama memorabilidad.

En cuanto a la estrategia de los medios, estos mensajes buscan tener la capacidad de llegar a todas las capas de la población con la mayor frecuencia posible. Esto es lo que ocasiona una saturación de mensajes políticos en tiempos electorales.

Durante el tiempo que duran las campañas los mensajes son repetidos una y otra vez. En México esto sucede hasta el nivel de lo absurdo.

En realidad no hay mucha diferencia en cuanto a la técnica que se usa para anunciar una marca comercial, como un refresco y la técnica que se usa para anunciar a un candidato político en tiempos electorales. Los principios son los mismos.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es constatar que la importación de una técnica de publicidad comercial al campo político no está libre de fallas y errores.

Por ejemplo, en la publicidad política se necesita una simplificación extrema del contenido de la plataforma electoral del candidato. No hay capacidad para que el mensaje pueda comunicar mensajes complicados. Esta es la razón por la que se usan eslóganes vagos y promesas abstractas.

También, la publicidad política tiene una cimentación endeble. Mucho de ella se fundamenta en la personalidad del candidato. Me refiero a la imagen pública y a rasgos de su personalidad, en una proporción mucho mayor a la de sus ideas y propuestas.

Esta publicidad coloca un énfasis enorme en las apariencias del candidato tratando de hacer que él sea lo más similar posible al pueblo en general, O a algún segmento de mucho peso electoral.

Ya que la publicidad política de los candidatos debe acomodarse a mensajes breves de unos pocos segundos, los mensajes publicitarios se alejan de temas complejos. Se alejan también de argumentaciones sutiles y temas controvertidos.

La publicidad política de los candidatos, ante la necesidad de llamar la atención y lograr preferencia de voto, suele moverse hacia la emisión de un número creciente de promesas.

De cosas que el candidato promete hacer en caso de ser elegido y que no son más que favores gubernamentales, como aumentar el gasto público y reducir impuestos

Pero sobre todo, la equiparación de un simple mensaje comercial con un vital mensaje político consiste en la devaluación del mismo candidato y sus propuestas. Esta publicidad política se convierte en un mero instrumento de persuasión que descuida su veracidad y pierde su seriedad.

Los ciudadanos que votan usando como base la información que derivan de las campañas electorales no sienten la necesidad de conocer las ideas del candidato. Simplemente se limitan a tener una desordenada serie de impresiones personales basadas en la imagen del mismo.

Me parece que en la importación de técnicas a la que me refiero del campo comercial al campo político, se hace más fácil entender la diferencia que existe entre un gobierno popular y un buen gobierno.

La publicidad política podrá lograr la creación de gobiernos populares pero será extremadamente difícil que logre la elección de un gobierno bueno. Y si lo hace, será por mera casualidad.

Post Scriptum

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