¿Qué es clericalismo? La definición de una forma de pensamiento político que propone la participación de la religión en los asuntos políticos de una sociedad.

Clericalismo, definición necesaria

La definición del término es necesaria para poder hacer más redituables las discusiones políticas en las que se trata el tema de la intervención eclesial en los asuntos políticos. Un tema difícil y usualmente tratado con más vehemencia que sosiego.

Por ejemplo, esta definición, un tanto tendenciosa:

«El clericalismo es la doctrina que instrumenta una religión para obtener un fin político; defiende que el clero, que representa dicha religión, debe inmiscuirse en los asuntos públicos y profanos como un poder que los oriente, supervise y corrija conforme a sus dictados. Como tal, hizo surgir el anticlericalismo, modalidad de laicismo que sostiene la doctrina opuesta y la libertad de conciencia». es.wikipedia.org

Mi primer punto es una definición menos extrema. El clericalismo es una postura política que sostiene que la influencia de una iglesia en los asuntos políticos y la unión de ella con el poder gubernamental, tienen resultados benéficos en la sociedad.

¿Qué tanta influencia? y su razón

El clericalismo, por tanto, propone y defiende la fuerte influencia e incluso la unión entre una iglesia y el gobierno. Si no llegara a unión formal, al menos lazos muy estrechos que permitan una influencia clara y real de los ministros de una iglesia en asuntos de gobierno.

La justificación de esa influencia coloca a la iglesia en cuestión como un filtro final de las decisiones gubernamentales, el que garantiza que ellas sean adecuadas a principios morales y religiosos de esa iglesia.

Clericalismo, al menos fuerte influencia religiosa

En un régimen de clericalismo, hay una unión de poderes políticos y eclesiales. Su intensidad que puede variar, pero que es reconocida ya sea formal o informalmente. Y se trata de una sola iglesia, no de varias.

Esto es lo que debe distinguir al clericalismo de una sana relación entre las iglesias y el gobierno de un país. Esa sana relación es de utilidad para todos porque sirve de contrapeso entre instituciones. Una forma de dividir el poder para defender la libertad.

El clericalismo describe una situación clara de unión del poder político con el poder religioso. Concretamente, con el de una iglesia en particular.

Algo que en su extremo radical se conoce como teocracia. El clericalismo es menos extremo.

La reacción, el anticlericalismo

El anticlericalismo se opone a la toda influencia del clero en los asuntos y decisiones políticas, sea o no formal. Y tiene también una postura radical cuando llega a proponer la desaparición de toda influencia religiosa, incluso de toda religión

La justificación básica del anticlericalismo es razonable en cuanto que no desea la unión de poderes, Él quiere evitar los abusos naturales de la concentración del poder político, lo que serían una tentación inevitable para el clero y y el gobierno unidos.

Los poderes deben separarse siguiendo la misma idea que separa al legislativo del ejecutivo y del judicial; los que si se vieran unidos llevarían a abusos de poder.

El anticlericalismo varía en su intensidad frente al poder del clero, yendo desde la petición de una clara separación de poderes hasta el extremo del laicismo que ambiciona la desaparición de la religión y las iglesias.

Algunas precisiones

El clericalismo, esa posición de poder de una iglesia sobre el poder político, ha recibido un rechazo casi total en la actualidad, incluso dentro de la Iglesia Católica.

Aunque en otros casos el clericalismo absoluto es una propuesta no negociable.

Lo que más razonable parece frente a las amargas experiencias de guerras religiosas es aceptar a la libertad religiosa. Es decir, una situación de tolerancia entre el clero y los feligreses de diferentes religiones, como una especie de convivencia pacífica aunque no esté exenta de tensiones.

Esta posición respeta a la libertad de conciencia personal, a la libertad de expresión y de culto. Una situación donde las iglesias pueden realizar labores de proselitismo tratando de persuadir, no de forzar.

También, la independencia entre iglesias y gobiernos, ayudaría a evitar concentraciones de poder y que suelen producir su efecto natural: abusos, como lo observó hace mucho Montesquieu.

No a la unión de poderes religiosos y políticos

Hasta el punto anterior, el tema presenta una solución clara: no debe existir una unión de poderes entre los gobiernos y las iglesias porque conduciría a abusos de poder y violación de libertades humanas.

Las complejidades comienzan cuando la separación de poderes toma otra forma, la de la propuesta de hacer desaparecer a las iglesias y con ello, toda influencia que puedan tener.

El laicismo, que es como puede entenderse la separación de poderes entre iglesias y gobiernos, es llevado al extremo de la desaparición de las iglesias. Ella es una situación que crea un vacío de poder que sería llenado por el gobierno y daría ocasión a abusos de poder no distintos a los que ocasiona el clericalismo. La religión puede ser en realidad un aliado ignorado de la libertad.

Iglesias y religión

En todo lo anterior he hablado distinguiendo iglesias de religión, considerando como iglesias a las instituciones formales que institucionalizan a una religión —con El Vaticano como un ejemplo muy claro, o también a la Iglesia Anglicana.

Si bien es posible reconocer la posibilidad clara y real de separar a las iglesias de los gobiernos, la misma libertad de culto y expresión produciría una situación indebida cuando a las iglesias se les cancelaran esas libertades, como ha sido pedido.

En adición a lo anterior, debe verse el fenómeno del creyente de una religión cualquiera y que lleva una vida influida por sus creencias religiosas.

Si esta persona llega a una posición de poder, será obvio que sus actos estarán enmarcados por sus creencias religiosas. Es una influencia imposible de impedir pero que puede conducir a situaciones discriminatorias.

En conclusión, el anticlericalismo entendido como laicismo de separación de poderes parece ser una solución a la indebida influencia de una religión en asuntos gubernamentales y que acumularía un poder conducente a abusos.

El laicismo más extremo que pide la desaparición de iglesias o la cancelación de derechos de ellas, conduciría a un vacío de poder que llevaría a abusos de poder también.

Y una cosa más…

En Religión: Fuera de la Política se examina el papel de las iglesias dentro de los sistemas democráticos de actualidad y la necesidad de que ellas entiendan que son una alternativa entre varias.

El libro de Rhonheimer, M. (2009). Cristianismo y Laicidad: historia y actualidad de una relación compleja. Ediciones Rialp, S.A. es un muy buen tratamiento del tema.