Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué es Clericalismo?
Leonardo Girondella Mora
3 noviembre 2015
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Asuntos, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en:


La definición de clericalismo es necesaria para poder hacer más redituables las discusiones políticas en las que se trata el tema de la intervención eclesial en los asuntos políticos.

Mi primer punto es una definición sencilla de clericalismo: una postura política que sostiene que la influencia de una iglesia en los asuntos políticos y la unión de ella con el poder gubernamental, tienen resultados benéficos en la sociedad.

El clericalismo, por tanto, propone y defiende la unión entre una iglesia y el gobierno —y si no es unión formal, al menos lazos muy estrechos que permitan una influencia clara y real de los ministros de una iglesia en asuntos de gobierno.

La justificación de esa influencia coloca a la iglesia en cuestión como un filtro final de las decisiones gubernamentales, el que garantiza que ellas sean adecuadas a principios morales y religiosos de esa iglesia.

En un régimen de clericalismo, hay una unión de poderes políticos y eclesiales —con una intensidad que puede variar, pero que es reconocida ya sea formal o informalmente.

Mi segundo punto es la definición de la posición opuesta, el anticlericalismo —el que se opone a la toda influencia del clero en los asuntos y decisiones políticas, sea o no formal.

La justificación básica del anticlericalismo es razonable en cuanto que no desea la unión de poderes: quiere evitar los abusos naturales del exceso de poder político, los que serían una tentación inevitable para el clero y los gobernantes.

Los poderes deben separarse siguiendo la misma idea que separa al legislativo del ejecutivo y del judicial; los que si se vieran unidos llevarían a abusos de poder.

El anticlericalismo varía en su intensidad frente al poder del clero, yendo desde la petición de una clara separación de poderes hasta el extremo del laicismo que ambiciona la desaparición de la religión y las iglesias.

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El clericalismo, esa posición de poder de una iglesia sobre el poder político, ha recibido un rechazo casi total en la actualidad, incluso dentro de la Iglesia Católica.

Aunque en otros casos el clericalismo absoluto es una propuesta no negociable.

Lo que más razonable parece frente a las amargas experiencias de guerras religiosas es aceptar la libertad religiosa —una situación de tolerancia entre el clero y los feligreses de diferentes religiones, como una especie de convivencia pacífica aunque no esté exenta de tensiones.

Esta posición respeta a la libertad de conciencia personal, a la libertad de expresión y de culto —donde las iglesias pueden realizar labores de proselitismo tratando de persuadir, no de forzar.

También, la independencia entre iglesias y gobiernos, ayudaría a evitar concentraciones de poder y que suelen producir su efecto natural: abusos, como lo observó hace mucho Montesquieu.

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Hasta el punto anterior, el tema presenta una solución clara: no debe existir una unión de poderes entre los gobiernos y las iglesias porque conduciría a abusos de poder y violación de libertades humanas.

Las complejidades comienzan cuando la separación de poderes toma otra forma, la de la propuesta de hacer desaparecer a las iglesias y con ello, toda influencia que puedan tener —aún dentro de un esquema de separación de poderes.

El laicismo, que es como puede entenderse la separación de poderes entre iglesias y gobiernos es llevado al extremo de la desaparición de las iglesias —una situación que crea un vacío de poder que sería llenado por el gobierno y daría ocasión a abusos de poder no distintos a los que ocasiona el clericalismo. La religión puede ser en realidad un aliado ignorado de la libertad.

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En todo lo anterior he hablado de iglesias y no de religión, considerando como iglesias a las instituciones formales que institucionalizan a una religión —con El Vaticano como un ejemplo muy claro, o también a la Iglesia Anglicana.

Si bien es posible reconocer la posibilidad clara y real de separar a las iglesias de los gobiernos, la misma libertad de culto y expresión produciría una situación indebida si es que a las iglesias se les cancelaran esas libertades, como ha sido pedido.

En adición a lo anterior, debe verse el fenómeno del creyente de una religión cualquiera y que lleva una vida influida por sus creencias religiosas.

Si esta persona llega a una posición de poder, será obvio que sus actos estarán enmarcados por sus creencias religiosas —una influencia imposible de impedir pero que puede conducir a situaciones discriminatorias.

En conclusión, el anticlericalismo entendido como laicismo de separación de poderes parece ser una solución a la indebida influencia de una religión en asuntos gubernamentales y que acumularía un poder conducente a abusos.

El laicismo más extremo que pide la desaparición de iglesias o la cancelación de derechos de ellas, conduciría a un vacío de poder que llevaría a abusos de poder también.

Nota del Editor

En Religión: Fuera de la Política se examina el papel de las iglesias dentro de los sistemas democráticos de actualidad y la necesidad de que ellas entiendan que son una alternativa entre varias.

El libro de Rhonheimer, M. (2009). Cristianismo y Laicidad: historia y actualidad de una relación compleja. Ediciones Rialp, S.A. es un muy buen tratamiento del tema.

Un comercial del gobierno de Ecuador muestra al laicismo definido como anulación de libertad religiosa y educativa, un buen ejemplo de manipulación informativa:

 

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