¿Qué es colectivismo? La definición de este concepto político y económico es esencialmente la preponderancia del grupo por encima de la persona. Sus elementos lo explican.

Colectivismo, definición y elementos

El término es usado con frecuencia en temas políticos de forma vaga e imprecisa. Sin embargo, es posible precisar su significado atendiendo a los elementos del colectivismo.

• Es un sistema de organización político-económico, a partir del que se establece un arreglo que afecta a toda la sociedad.

• La base teórica del colectivismo es la creencia en la mayor importancia del grupo y la menor del individuo. Exactamente lo opuesto al individualismo, para el que la persona en sí misma es el centro de la sociedad y no puede ser ignorada.

• Su justificación usualmente se argumenta afirmando que el bien colectivo es superior al bien individual. E incluso, el individuo puede y debe ser sacrificado si ello beneficia a la colectividad.

• En su aplicación económica, el colectivismo da pie a la negación de la propiedad individual frente a la propiedad colectiva. Esto puede llegar hasta la colectivización de los medios de producción que se ponen en manos del gobierno presuponiendo que así serán administrados para el bien colectivo.

Como consecuencia de lo anterior, el colectivismo es un gran opositor a las ideas de mercados libres. Estos se sustentan en la libertad personal, la que niega el colectivismo.

Arriba el grupo, abajo la persona

• En su aplicación política, contempla más grupos que personas, las que solamente tienen significado en cuanto a su pertenencia a alguno de esos grupos percibidos.

Con toda la atención colocada en grupos, las personas son percibidas con una misma identidad, la asignada a ese grupo. Esto que hace al colectivismo tener una estrecha asociación con el corporativismo.

• El colectivismo afirma tener una base moral superior a la del Individualismo al sostener que el bien de la colectividad es superior al de la persona sola. Es un argumento de tipo numérico por el que dos personas valen más que una, tres más que dos y así sucesivamente.

• El colectivismo incurre en problemas serios cuando se enfrenta a la noción de derechos humanos, que son una idea claramente personalista, y que por eso no justifican la sumisión del individuo frente a la colectividad.

Un colectivista extremo puede llegar a afirmar que la persona carece de derechos individuales y que solo puede ser sujeto de derechos colectivos como miembro de una colectividad.

El colectivismo necesita líderes

Para poder funcionar, necesita de líderes que tengan la capacidad de representación de la colectividad y puedan actuar en su nombre. Esto presenta el peligro siempre real de personas que aprovechen su posición para beneficio personal, igual que en cualquier otro sistema.

Una curiosa paradoja, el que el colectivismo necesite personas individuales para funcionar como guías del grupo.

En realidad, el colectivismo es un modo de pensar que pertenece a las doctrinas que solicitan la acumulación del poder político, económico y cultural en un reducido número de personas que son los guías de la masa.

Por esta razón, presenta los mismos problemas de abuso de poder del socialismo, el corporativismo y similares.

En resumen

El colectivismo coloca a todo grupo social por encima de toda persona.

Teniendo la necesidad de crear grupos que describan a la sociedad y den significado a cada persona, el colectivismo crea también grupos de villanos. Son ellos los enemigos de los grupos «buenos» que deben defenderse de la agresión de los «malos».

No hay amigos ni enemigos personales. Todos son grupos amigos o enemigos. Esto puede verse en dos ejemplos claros, el fascismo y el comunismo. El nazismo es un caso perfectamente claro de colectivismo.

En el Colectivismo suele existir un componente casi místico que asigna una connotación sagrada a la colectividad general. Es lo que convierte a la colectividad en algo intangible y vago, muy fácil de acomodar a cualquier acción de los líderes de la colectividad.

• En su fondo, el Colectivismo niega una identidad personal al individuo, considerándolo una entidad amorfa, sin valor, ni sentido e incapaz, que solo tiene significado en cuanto que sea una parte de la colectividad —una noción que es negada a diario en todas partes.

Y una cosa más

Con esta columna he querido ampliar otra que escribí hace pocos años, Colectivismo: Sus Elementos.