virtudes y vicios

Definición y características de templanza. Un examen del significado de un concepto hecho de lado en estos tiempos.

Introducción

Es como un olvido. Algo dejado atrás, relegado en el cajón de lo irrelevante. Una noción que no tiene ya significado. Algo muy propio de las mentalidades actuales.

Cuando se menciona, provoca risitas sarcásticas y expresiones burlonas. Es una tentación irresistible examinar esto.

Definición de templanza

Su nombre es templanza, un término poco conocido, rara vez usado. Para entendernos mejor comencemos con una idea de P. J. O’Rourke (Last, Jonathan V. The Seven Deadly Virtues: 18 Conservative Writers on Why the Virtuous Life is Funny as Hell. 1st ed., Templeton Press, 2014):

«… la templanza no logra hacer buena televisión de reality. Ni acumula hits para celebridades en YouTube».

Tampoco hace buenas telenovelas, ni revistas populares, ni noticias sobre celebridades . La templanza juega quizá el mismo papel que una cubeta de agua fría. Echa a perder fiestas y celebraciones, chistes y rumores. En fin, es un aguafiestas absoluto.

Nada que sea bienvenido en estos tiempos. ¿Qué es la templanza? Un llamado al dominio personal sobre eso que antes se llamaba bajos instintos y ahora son los deseos que de no satisfacerse causan daños mentales. Un cambio fascinante.

En concreto, es una virtud que reclama el autocontrol personal sobre pasiones, vicios y excesos. Como un dominio de la voluntad y la razón sobre la vida.

«Moderación, sobriedad y continencia […] En el cristianismo, una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón». dle.rae.es

La templanza tiene dos características

En su significado, ella contiene la relación entre dos elementos.

1. Dominio y control

La idea de dominio. Llámele usted control sobre sí mismo, gobierno personal, prevalecer sobre lo indebido, ganar a lo indeseable. Una idea que es ambiciosa, la de que los seres humanos tenemos fuerza de voluntad y podemos imponernos sobre lo malo.

Es una visión optimista del ser humano, al que entiende como fuerte y con voluntad para saltar los obstáculos que lo malo pone frente a él.

2. Pasiones, instintos, excesos

La idea de pasiones e instintos. Este otro componente de la templanza establece que claramente enfrentamos instintos, pasiones y deseos que son bajos. O mejor, dicho, que no corresponden a la altura de nuestra naturaleza completa, destinada a metas superiores.

Otro elemento optimista para el ser humano. Somos superiores a los animales pero compartimos algo de su naturaleza: instintos a los que llamamos también pasiones o vicios.

Podemos sucumbir a ellos y quedarnos a su nivel o bien podemos subir a metas más altas, las metas humanas (una idea muy griega).

El resultado agregado

Los dos componentes explican muy bien la idea detrás de la templanza: una visión optimista de un ser humano capaz de poner un yugo a sus pasiones y moverse a planos superiores.

No está nada mal esta visión del ser humano. Pero hay más en esta idea que solo eso.

Hay en ella una comprensión del ser humano como alguien imperfecto, capaz de lo bueno pero también de lo malo.

Un ser libre, racional y con voluntad propia; pero sobre todo, imperfecto. Colocado en medio de tensiones y presiones que tiran hacia lados opuestos, como en las caricaturas cuando salían en cada hombro del personaje un diablo y un ángel tratando de convencerlo.

Su olvido

Los tiempos, sin embargo, han dado un giro a esa idea. El dominio sobre uno mismo es algo inaceptable. El concepto actual es el de dar rienda libre a las pasiones e instintos, con el riesgo de que no hacerlo produce dolencias y afecciones, especialmente mentales.

La templanza que movía al ser humano a metas altas en concordancia con su naturaleza superior ha sido convertida en esa idea psicológica de represión dañina.

Lo mejor que puede hacer el ser humano, de acuerdo con esto, es abandonarse a sus instintos, ahora vistos como naturales y lógicos, como liberación.

Conclusión

Al final de cuentas, este duelo de ideas sobre la templanza es un asunto de cercanías.

Bajo la visión del dominio y autocontrol, el ser humano se eleva a niveles que le son naturales: virtudes, conocimiento, sabiduría, justicia, compasión.

Bajo la visión de la represión de instintos, el ser humano se acerca más a su componente animal, zoológico, comprendido como un sujeto natural sin metas altas.

Por último, una aclaración. La templanza no considera malos a los instintos. No considera que el «sexo es pecado» como me suelen argumentar. El sexo, para la templanza, existe y le es natural al ser humano, pero eso no quiere decir que deje de ser dominado y conducido por la voluntad propia.

Igualmente, no es malo beber, al contrario. Pero es malo hacerlo en exceso y mucho más hacerlo un vicio. Un principio que debe proyectarse a todo.



Y solo unas cosas más…

Debe verse:

La atracción del mal

Más ideas:


[Actualización última: 2020-09]

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