Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué es Templanza?
Eduardo García Gaspar
23 junio 2015
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es como un olvido. Algo dejado atrás, relegado en el cajón de lo irrelevante.androjo

Una noción que no tiene ya significado. Algo muy propio de las mentalidades actuales.

Cuando se menciona, provoca risitas sarcásticas y expresiones burlonas.

Es una tentación irresistible examinar esto, que bien vale una segunda opinión. Su nombre es templanza, un término poco conocido, rara vez usado. Para entendernos mejor comencemos con una idea de P. J. O’Rourke (Last, Jonathan V. The Seven Deadly Virtues: 18 Conservative Writers on Why the Virtuous Life is Funny as Hell. 1st ed., Templeton Press, 2014):

«… la templanza no logra hacer buena televisión de reality. Ni acumula hits para celebridades en YouTube».

Tampoco hace buenas telenovelas, ni revistas populares, ni noticias sobre celebridades . La templanza juega quizá el mismo papel que una cubeta de agua fría. Echa a perder fiestas y celebraciones, chistes y rumores. En fin, es un aguafiestas absoluto.

Nada que sea bienvenido en estos tiempos. ¿Qué es la templanza? Un llamado al dominio personal sobre eso que antes se llamaba bajos instintos y ahora son los deseos que de no satisfacerse causan daños mentales. Un cambio fascinante.

La templanza tiene dos componentes.

Uno, la idea de dominio. Llámele usted control sobre sí mismo, gobierno personal, prevalecer sobre lo indebido, ganar a lo indeseable. Una idea que es ambiciosa, la de que los seres humanos tenemos fuerza de voluntad y podemos imponernos sobre lo malo.

Es una visión optimista del ser humano, al que entiende como fuerte y con voluntad para saltar los obstáculos que lo malo pone frente a él.

Dos, la idea de pasiones e instintos. Este otro componente de la templanza establece que claramente enfrentamos instintos, pasiones y deseos que son bajos. O mejor, dicho, que no corresponden a la altura de nuestra naturaleza completa, destinada a metas superiores.

Otro elemento optimista para el ser humano. Somos superiores a los animales pero compartimos algo de su naturaleza: instintos a los que llamamos también pasiones o vicios. Podemos sucumbir a ellos y quedarnos a su nivel o bien podemos subir a metas más altas, las metas humanas (una idea muy griega).

Los dos componentes explican muy bien la idea detrás de la templanza: una visión optimista de un ser humano capaz de poner un yugo a sus pasiones y moverse a planos superiores. No está nada mal esta visión del ser humano. Pero hay más en esta idea que solo eso.

Hay en ella una comprensión del ser humano como alguien imperfecto, capaz de lo bueno pero también de lo malo. Un ser libre, racional y con voluntad propia; pero sobre todo, imperfecto. Colocado en medio de tensiones y presiones que tiran hacia lados opuestos, como en las caricaturas cuando salían en cada hombro del personaje un diablo y un ángel tratando de convencerlo.

Los tiempos, sin embargo, han dado un giro a esa idea. El dominio sobre uno mismo es algo inaceptable. El concepto actual es el de dar rienda libre a las pasiones e instintos, con el riesgo de que no hacerlo produce dolencias y afecciones, especialmente mentales.

La templanza que movía al ser humano a metas altas en concordancia con su naturaleza superior ha sido convertida en esa idea psicológica de represión dañina. Lo mejor que puede hacer el ser humano, de acuerdo con esto, es abandonarse a sus instintos, ahora vistos como naturales y lógicos.

Al final de cuentas, este duelo de ideas sobre la templanza es un asunto de cercanías.

Bajo la visión del dominio y autocontrol, el ser humano se eleva a niveles que le son naturales: virtudes, conocimiento, sabiduría, justicia, compasión. Bajo la visión de la represión de instintos, el ser humano se acerca más a su componente animal, zoológico, comprendido como un sujeto natural sin metas altas.

Por último, una aclaración que suelo olvidar cuando hablo de estos temas.

La templanza no considera malos a los instintos. No considera que el “sexo es pecado” como me suelen argumentar. El sexo, para la templanza, existe y le es natural al ser humano, pero eso no quiere decir que deje de ser dominado y conducido por la voluntad propia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras