Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Redistribución: Las Preguntas
Eduardo García Gaspar
15 abril 2015
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es el tema social de moda. Está y seguramente, seguirá en boga. androjo

Y ha llegado a alterar las ideas políticas.

Una moda que parece haberse adherido a la mentalidad de nuestros días.

Me refiero a la desigualdad. Esta cita es reveladora:

“La tarea política prioritaria debe ser trabajar para construir un nuevo orden social (político, social y económico) sustentado en una justa distribución de la riqueza social…Luchando por conseguir que los impuestos propicien una justa distribución de las rentas. Controlando exhaustivamente los paraísos y evasiones fiscales,” www.inspiraction.org

La idea de la igualdad humana, en cuanto a su dignidad y valor, que lleva a un estado de derecho, ha sido notablemente ampliada. Incluye ahora la noción de “distribución de la riqueza” como función gubernamental.

No es un cambio menor. Veamos esto más de cerca.

Supongamos que estamos frente a quien eso escribió y queremos entenderle mejor. Le haremos algunas preguntas que aclaren su idea. Por fortuna, alguien más ha preparado una lista de ellas, los Friedman, Milton y Rose:

“… decide qué quieres decir con igualdad. ¿Igualdad dentro de [un país]? ¿En un grupo de países seleccionados como un todo? ¿En el mundo como un todo? ¿Es la igualdad algo que se juzgue en términos de ingreso por persona? ¿Por familia? ¿Al año? ¿Por década? ¿Por vida entera? ¿Ingreso solo en forma de dinero? ¿O incluye ítems no monetarios como el valor de renta de una casa propia; la comida cultivada para uso propio; servicios realizados por miembros de la familia y no remunerados, notablemente los del ama de casa? ¿Cómo se tratarán las desventajas físicas y mentales?”

Y son ésas unas muy pocas de las cosas que deben aclararse antes de pensar en hacer del gobierno una agencia redistribuidora de riqueza. Porque, después de todo, una labor de redistribución que sea eficiente debe establecer criterios muy claros.

Un amigo suele exponer un caso muy claro, el del holgazán que por decisión propia no trabaja ni realiza esfuerzo alguno. ¿Recibirá esta persona una porción de la riqueza redistribuida? Y, mi amigo suele proponer a los igualitarios a dar parte de su ingreso a ese tipo de personas (algo que les indigna).

Es mi creencia que los partidarios de la redistribución de la riqueza no ha hecho su tarea, es decir, no han respondido a esas preguntas previas a cualquier intento redistributivo.

Digo, porque es de mero sentido común analizar las cosas antes de realizar algo. Y esto hace pensar en una pregunta central y básica.

¿Por qué el igualitario proponente de la redistribución de la riqueza no predica con el ejemplo? Si en verdad cree en lo que dice, debería actuar en consecuencia.

Tome usted a un caso clásico, el gobernante que propone la redistribución de la riqueza y pregúntele por qué no inicia él mismo con su ejemplo, repartiendo su fortuna (las que no suelen ser despreciables).

Su ejemplo personal sería una muy buena prueba de que realmente cree en lo que dice. Pero hay más que esa pregunta tan personal. ¿Qué efectos tiene la redistribución de la riqueza? Y no deben admitirse respuestas ingenuas como “el logro de la justicia”.

En verdad, ¿qué consecuencias, especialmente las imprevistas, tendría una política de distribución de la riqueza?

Es eso de los efectos no intencionales. Cosas como la elevación sustancial del poder gubernamental y los riesgos de corrupción a gran escala que eso presenta; o el uso de recursos para propósitos electorales si el país es una democracia.

La cosa que bien vale una segunda opinión es el poner sobre la mesa esta necesidad de responder a preguntas que definan bien a la “justa distribución de la riqueza” y sus detalles de implantación. Y hacerlo antes de realizarla, no sea que las cosas empeoren la situación actual.

No es una petición irracional y es tarea de los igualitarios el responder en detalle en todo eso, especialmente en lo que se refiere a la justicia. Si ella es dar a cada quien lo que merece, la distribución puede estar cometiendo errores graves como el quitar a quien merece y dar a quien no.

Proponer que aumenten los impuestos para repartir los fondos recolectados es francamente ingenuo si no se responden preguntas como las anteriores. Por ejemplo, ¿será la redistribución algo continuo o temporal y desaparece una vez lograda la igualdad en un momento dado?

Mi punto es obvio: resulta irresponsable embarcarse en una política redistributiva sin antes justificarla razonablemente.

Post Scriptum

Si le gustó la columna, quizá también:

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La cita está en Friedman, M., & Friedman, R. D. (1990). Free to choose : a personal statement. San Diego: Harcourt Brace Jovanovich, p. 141.

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