El significado de migración, inmigración, emigración. ¿Quiénes son los migrantes, emigrantes, inmigrantes? Un examen de lo que quiere decir esos movimiento de personas.

Introducción

Emigración, inmigración, migración. Palabras que necesitan definición, sobre todo en estos días.

Las cifras son impresionantes. Las tomo de una columna de P. Noonan (The Migrants and the Elites, WSJ).

«La mayor migración hacia Europa desde el fin de la II Guerra Mundial», la califica ella: 381 000 migrantes detectados (contra 216 000 en todo 2014); 3 000 de ellos muertos; el 53% vienen de Siria; 72% son hombres. La mayoría, islámicos.

Comencemos con definiciones

Migración

Este es el movimiento de personas que abandona el lugar de su residencia habitual y va a otro lugar con la idea de fijar una nueva residencia, al menos temporal.

La noción connota un número importante de personas, lo suficiente como para ser percibido. «El proceso de gente viajando a un nuevo lugar donde vivir, por lo general en grandes números», según un diccionario, «usualmente para encontrar trabajo y vivir allí temporal o permanentemente».

Unos 270 millones viviendo fuera de su país de nacimiento en 2019, según un estimado.

Inmigración y emigración

Tiene igual significado y su aplica a la misma idea de cambio de lugar de residencia de un país a otro, o de una región a otra. Es el significado de migración desde dos puntos de vista complementarios.

Se usa la palabra emigración para describir a quienes salen de un país o región. Desde el punto de vista de su país, se trata de personas que han abandonado a su país, son emigrados. Definido como «Abandonar su propio país para establecerse en otro extranjero».

Y, esas mismas personas que para su país de origen son emigrados, serán descritos como inmigrados por parte del país al que han llegado. En su nuevo lugar de residencia serán descritos como inmigrados, pero en su país de origen son llamados emigrantes o emigrados. Entendido como «Llegar a un país extranjero para radicarse en él».

Discusión

No es complicado y tampoco es nuevo, nada nuevo. Los movimientos de poblaciones y personas de un lugar a otro han sido una constante humana. Una constante que tiene causas posibles de examinar y le dan significado a la migración.

¿Por qué decide alguien abandonar el lugar en el que vive e irse a otro? La única respuesta posible es una decisión que indica que dejando atrás el lugar original se vivirá mejor en el nuevo. La decisión de emigrar es, en su fondo, una respuesta a la calidad de vida propia que se quiere tener.

Es el resultado de una valoración entre el lugar original y el lugar posible. Claramente, la emigración es producida por un desbalance de condiciones de vida entre esos dos lugares. Un desbalance lo suficientemente grande como para absorber los costos y riesgos de la emigración en sí misma (precio, riesgo, ilegalidad, discriminación, incertidumbre…).

Lo que puede decirse con buena base es que esos movimientos forman un indicador sólido sobre la calificación que se da a los países. La cantidad de emigrados sirios hace unos años es una evaluación claramente reprobatoria para Siria. Algo sucede en ese lugar que ha producido una decisión masiva de emigración.

¿Causas? Las más obvias son económicas: en el nuevo lugar de residencia se producirán significativas mejores condiciones que en el lugar de origen. Se tendrá una mejor vida emigrando que permaneciendo en el mismo lugar. Esta es una emigración voluntaria.

Pero hay más. Como el significado de la migración forzada: una situación de tal naturaleza que es preferible salir que permanecer. Guerra, terrorismo, ingobernabilidad, totalitarismo, hambruna y otras (como en las fugas del muro de Berlín).

Esto es el apuntar la conveniencia de usar, con cuidado, a las cifras de migración como un indicador de la «calidad» de un país. Calificaría positivamente el país que produjera más inmigrados; y calificaría negativamente aquel que produjera más emigrados.

Un pronóstico sería la de una alta correlación de ese indicador de calidad del país, producido por la emigración/inmigración, con los índices de libertad económica.

Los países con menor libertad, como Cuba, producirán más emigrantes que países con mayor libertad, como Canadá (que tenderá a ser más atractivo para ellos).

Significado de migración

Para comprender ampliamente el significado de los fenómenos de emigración, inmigración y emigración en general, los siguientes apartados examinan sus características.

1. Migración: fuga de cerebros y actitudes

Por años ha sido una preocupación de muchos países menos que desarrollados la «fuga de cerebros», la que es clara y conspicua. Cualquiera la puede constatar, por ejemplo, al ver una buena cantidad de hindúes trabajando en los EEUU dentro de bien pagadas especialidades matemáticas y de computación.

La India, se afirma, pierde la posible contribución de esos nacionales al bienestar de su sociedad. Está bien, es cierto, pero debe verse otra fuga, al menos igual de importante.

Es la «fuga de actitudes» y se refiere a la emigración de ciudadanos de países no desarrollados a países que sí lo son. No son personas con grados académicos, quizá ni hayan terminado la escuela primaria, pero son personas que poseen actitudes valiosas para su país y que este pierde.

La persona que ilegalmente entra a los EEUU, por ejemplo, no lo hace para irse de vacaciones, sino para trabajar. Quiere trabajar y está dispuesto a pasar penas, vergüenzas, lejos de su país y familia, con tal de trabajar y ganar dinero, más que en su país.

El emigrado está dispuesto a trabajar en lo que sea, sin protección de leyes laborales, sin la cobija de sindicatos protectores, sin paraguas de salarios mínimos. Es ésa una actitud muy positiva.

Sin duda, el país, sufre por esa pérdida que es poco conocida y quizá ni siquiera considerada. ¿Cuánto pierde un país por la fuga de cerebros? Calcular eso sería extremadamente difícil, aunque no imposible.

Mi punto es que esa «fuga de actitudes» tiene consecuencias aún mayores para el país que la sufre, pues pierde trabajadores de mayor valía y potencial.

2. Migración: el talento de mueve

Reuven Brenner, un profesor de economía en la universidad de McGill en Montreal escribió algo interesante, de lo que tomo una idea central: el talento se mueve, puede ir de un lugar a otro y esto sucede en nuestros tiempos globales. La globalización es movimiento.

Las personas se liberan de ataduras geográficas y se vuelven libres en serio. Pongo el ejemplo contado por un amigo, el de un pintor español que durante la guerra civil en ese país decidió emigrar a Francia y quiso pasar la aduana española con cuadros pintados por él. El personal de la aduana confiscó los cuadros pero le dejó partir.

El comentario del pintor fue sencillo: es absurdo, que quedan con la obra pero dejan ir al autor. El talento es móvil y puede ir de un sitio a otro, sin problemas.

Ese talento es lo que trae la gente consigo, en su cabeza, y no solo se trata de conocimientos, también se trata de actitudes. El caso más claro de entender es el de la fuga de talentos, con el clásico caso de un científico mexicano que emigra a EEUU porque en México no tiene las oportunidades que tiene allá para su desarrollo personal.

Muy bien, eso lo entiende cualquiera, pero no explica la otra emigración, la de los indocumentados que van a otro país a trabajar, buscando oportunidades de mejora personal, pero que carecen de preparación.

No son científicos, ni técnicos, sino simple mano de obra barata y a pesar de ello emigran. Igual que los cerebros se van las manos. El caso es fascinante y obliga a examinar las razones por las que alguien emigra a otro lugar.

¿Qué es lo que hace que una persona decida mudarse a vivir o trabajar a otro sitio? La respuesta es sencilla a más no poder y le da significado a la migración.

Esa persona piensa que su condición personal será mejor en el futuro por causa de mudarse de un sitio a otro. Es la misma razón que mueve a un ejidatario a irse a Cancún, la que hace que un campesino de Michoacán se vaya a California.

Dicho de otra manera, la emigración de manos y de cerebros está afectada por las condiciones de los lugares o países. La persona piensa que vivirá mejor fuera que dentro de su país.

Mi tesis al respecto es que las condiciones de un lugar en relación al otro reciben el nombre genérico de oportunidades. Hay muchas más oportunidades en un lugar que en el otro.

Y esto nos lleva con sencillez a pensar en una solución. Elevar el número de oportunidades de las personas dentro del país, de tal manera que el talento y las manos se queden e incluso vengan de otras partes y se aprovechen aquí sus talentos.

3. Migración: países en competencia y gente

Sabemos emigrar es una decisión propia y que ella tiene una motivación básica, la de mejorar una situación actual. Si la decisión es ir a vivir a otro sitio, la razón de esa decisión es en el fondo la misma que la de la compra de una cerveza.

Con esto en mente, podemos echar una revisada a los tipos de personas que van de una nación a otra y así dar mayor significado a la migración.

Hay dos categorías principales: los de escasa educación y los de alta educación. Ambas categorías se desplazan por esa expectativa de mejorar.

Lo que mueve a un graduado con título de maestría o doctorado, de un país a otro, quizá sea la existencia de mejores laboratorios, más oportunidades de ingreso mayor, lo que usted quiera.

Resulta sencillo ver que la causa de esa decisión está en las condiciones comparadas de las dos naciones, con una de ellas siendo lo suficientemente superior a la otra como para anular las molestias y contratiempos obvios que tiene un cambio de residencia.

Es una competencia por la preferencia de las personas. Estamos acostumbrados a pensar en competencia como ese sistema en el que existen varias opciones de selección.

La emigración demuestra que si no nos agrada un país, podemos seleccionar otro. La competencia entre países es un hecho que no podemos negar y está aquí para quedarse. Esa competencia entre naciones plausiblemente está basada en condiciones u oportunidades de vida.

Y lo que nos dicen las cifras es que México obtiene en esto una calificación mala. Las condiciones de vida son malas, sin duda, o al menos no tan buenas como las de otras naciones. Eso es preocupante y, creo, es una evaluación del comportamiento de los gobiernos mexicanos, que no salen bien librados.

La migración adquiere significado al entender que puede estar más motivada por el atractivo de otro país, que por las malas condiciones del propio. Si todos los países tuviesen hipotéticamente las mismas condiciones, la migración sería nula.

No es el subdesarrollo lo que causa la migración, sino el desarrollo, dentro y fuera del país de origen. Una vez que la economía nacional comienza a mejorar, las personas pueden abrir sus horizontes y tienen más recursos para hacer lo que desean y sin duda, lo que desean es mejorar.

Con este deseo como causa, un grupo de personas contempla como posible medida de mejora el emigrar a otros países.

Lo que, además, un mundo más abierto facilita. Eso mismo sucede internamente en las naciones. Las personas mudan su lugar de residencia para ir a sitios en los que ellas piensan que vivirán mejor. Las concentraciones urbanas de América Latina muestran eso con claridad: ciudades enormes como Sao Paolo y Ciudad de México han atraído a millones.

En la esencia del asunto, sin distracciones de datos accidentales, lo que puede verse es un deseo de las personas para mejorar su vida. Esto es lo que nos mueve, un deseo de superación personal, que cada quien define en lo individual.

Y a esto debe añadirse una pieza de información clave: los lugares a los que se emigra son los deseados. Hay algo en ellos que los hace atractivos por juzgarse capaces de ser medios de mejora. El otro lado de la moneda es el más revelador.

Hay algo en los lugares de origen que anda mal, algo indeseable y eso debe ser material para reflexiones fuertes de los gobiernos de las naciones cuyos habitantes las dejan. Cada emigrante es un voto sólido y duro de reprobación de la nación de origen.

Las personas, con su conducta, están diciendo a las autoridades que lo logrado por ellas está mal, que no se ha hecho de ese lugar uno al que las personas quieran emigrar, sino uno del que las personas quieren salir.

4. Migración: un cálculo de costos y beneficios

Cuando alguien emigra incurre en un costo que calcula como inferior al beneficio que logra con el cambio. Sea profesionista o campesino, el emigrante piensa que estará en una mejor situación al emigrar.

Es decir, el sitio al que se emigra posee una serie de condiciones que el emigrante valora y que no se posee en su lugar de origen: un estudio de la emigración debe comenzar por conocer qué es eso que se valora en otras partes.

Y una vez armados con ese conocimiento que dé significado a la migración, se puede tratar de recrear esas mismas condiciones en el lugar de origen. No es física cuántica. Simple sentido común. Y esto, mucho me temo, llevaría a varias conclusiones.

5. Migración: del punto A al punto B

Insisto en un punto anterior. Cuando una persona cualquiera hace una cosa, la que sea, es por una razón siempre y sin excepción: cree que haciendo eso terminará en una situación mejor a la previa. Es la razón por la que usted lee esto y por la que usted, quizá, tome un par de cervezas algún día caluroso (o aunque no haga calor).

Esto es una buena pista para comenzar a examinar el asunto.

Los migrantes hicieron una cosa, decidieron emigrar. No hay duda de que lo hicieron porque pensaron que eso era bueno, que les beneficiaría, que acabarían mejor que antes. Pero emigrar no es una decisión cualquiera, tienen costos de abandono de circunstancias familiares. Es decir, pensaron que la emigración compensaba esos costos sustanciales.

La situación puede verse como un esquema que dé significado a la migración.

  • La persona se movió del punto A al punto B 
  • Lo hizo porque pensó que estaría mejor en el punto B
  • En ese traslado incluyó el costo de moverse
  • Concluyó que el costo de moverse era menor a lo que piensa le beneficiará el estar en el punto B.
  • Y concluyó que en total, será mejor ir al punto B que quedarse en el A.

Y eso nos lleva a lo que bien vale una segunda opinión, que es el asunto del punto A comparado con el punto B.

Entonces, la reacción saludable es examinar qué tiene el punto A que lo hace ser inferior a B. En otras palabras, se trata de examinar al país de origen, no al que emigra. El que emigra ya dio su opinión, el paso siguiente es examinar la esencia del problema.

¿Por qué para tantos México es, por ejemplo, un lugar en el que no vivirían tan bien como en el punto B, otros país? ¿Qué tiene el país que hace que tantos se vayan de él? No es un fenómeno único de México. Lo tienen muchos otros en todos los continentes.

Mi único punto es el de una idea simple: examinar al país que resulta tan poco atractivo en relación a otros, como para provocar una emigración sustancial de sus habitantes.

El examen detallado encontrará cosas específicas, pero el examen general indicará lo obvio e innegable: las condiciones necesarias para el bienestar personal son sustancialmente mejores en el punto B, al que se emigra. Del otro lado: hay condiciones generales en el país de origen que dañan el bienestar personal.

Conclusión

El significado de migración es fácilmente comprensible cuando se examinan cifras, flujos de personas y causas obvias de ese proceso de movimiento personal. Pero la migración tiene un significado mucho más complejo cuando se examinan como un proceso de decisión personal de cambiar de lugar de vida.

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