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Suprema Corte, Matrimonio y Libertad
Selección de ContraPeso.info
13 julio 2015
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Análisis
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ContraPeso.info presenta una idea de Zack Pruitt. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El título original de la columna es After Supreme Court’s Marriage Ruling, Religious Liberty Battles Loom, publicado el 1 de julio de 2015.

Cuando el gobierno asume un gran papel en el debate social o cultural, deben esperarse consecuencias intencionales y no intencionales. La decisión de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos para hacer del matrimonio de personas del mismo sexo un derecho según la enmienda 14, generará grandes conflictos —en muchos casos no previstos— con la primera enmienda sobre el derecho al libre ejercicio de la religión.

Hasta que este enfrentamiento constitucional sea finalmente decidido, se intensificará la campaña de los proponentes del matrimonio de personas del mismo sexo para perseguir vigorosamente a las personas e instituciones religiosas que no están de acuerdo con ese matrimonio.

En sus versiones ortodoxas, ninguna de las enseñanzas de las tres más grandes religiones en los Estados Unidos (Cristianismo, Judaísmo e Islamismo) aprueba el matrimonio de personas del mismo sexo, así que habrá una miríada de demandas legales en las cortes bajas en contra de esas instituciones una vez que a las parejas del mismo sexo inevitablemente se les nieguen los votos matrimoniales.

El lenguaje de la opinión del magistrado Anthony Kennedy eleva a nivel de derecho civil el matrimonio de personas del mismo sexo, significando que rehusarse a obedecer las demandas de las parejas del mismo sexo para contraer matrimonio probablemente harán que las organizaciones religiosas sean sujetas de castigos. El más obvio es perder su condición de exención de impuestos, lo que significa que una iglesia, mezquita, o sinagoga podría ser forzada a funcionar como una corporación con fines de lucro y sujeta a las leyes fiscales corporativas. Esto causaría el cierre o la reorganización masiva de instituciones religiosas, ya que la mayoría funciona con presupuestos esqueléticos.

El magistrado Kennedy trató de tranquilizar a las organizaciones religiosas diciendo que «aquellos que se adhieren a doctrinas religiosas pueden continuar proponiendo (advocate) con grande y sincera convicción que, de acuerdo con los preceptos divinos, el matrimonio de personas del mismo sexo no debe ser condonado». Sin embargo, el lenguaje exacto en una opinión de la corte es significativo y el magistrado usa la palabra «proponer» (advocate) y no «ejercer» (exercise), lo que es revelador.

En su desacuerdo, el presidente de la corte, John Roberts señaló esta prestidigitación judicial. Escribió que, «la mayoría sugiere de manera amable que los creyentes religiosos puede continuar “proponiendo” y “enseñando” sus opiniones acerca del matrimonio». Y también que, «la primera enmienda, sin embargo, garantiza la libertad para “ejercer” la religión. Es inquietante que no sea esa una palabra que la mayoría use».

El magistrado Kennedy podría haber incluido una frase que labrara una excepción a la ley para las instituciones y personas religiosas de acuerdo con su conciencia y las enseñanzas de su fe, pero no lo hizo. Esto indica que él y los otros cuatro magistrados en la mayoría creen que el derecho implícito en el matrimonio de personas del mismo sexo de acuerdo con la enmienda 14 es superior al derecho explícito del libre ejercicio de la religión en la primera enmienda.

Durante los argumentos orales del caso Obergefell v. Hodges, el Solicitor General, Donald Verrilli (el abogado gubernamental argumentando en favor del matrimonio de personas del mismo sexo) reconoció que la condición de exención de impuestos de las instituciones religiosas que no obedezcan estaría sujeta a revisión. Respondió con ingenuidad a una pregunta directa sobre el tema por parte del magistrado Samuel Alito diciendo, «seguramente será un problema… no niego eso… va a ser un problema».

Este sentimiento ha sido ya repetido en muchos de los centros noticiosos que inmediatamente han hecho llamados para quitar la condición de exención de impuestos a las organizaciones religiosas. Marcos Oppenheimer, un columnista del New York Times, escribiendo en la revista Time, dijo, «… para las organizaciones que están en desacuerdo con la política pública establecida en asuntos de raza o sexualidad, debemos tomar una medida más radical. Es tiempo de abolir, o de disminuir mucho, su condición de exención de impuestos».

Mientras que muchos se ha apresurado a asegurar que este no es el objetivo último, dice lo contrario la acción gubernamental tanto a nivel local como nacional.

El gobierno de Obama emitió un mandato para The Little Sisters of the Poor, una orden católico romana de monjas, por haberse negado a permitir la cobertura de anticonceptivos en sus planes de seguro médico según lo requería Obamacare. Las monjas están luchando de nuevo para presentar una demanda, alegando que este requerimiento viola su conciencia y su ejercicio libre de la religión.

El gobierno de Obama rechazó su reclamación de ejercicio libre y continúa la lucha en su contra. El Investor’s Business Daily calcula que si las monjas pierden su juicio en contra del gobierno tendrán que violar su conciencia y proveer cobertura anticonceptiva, o bien ser multadas por un monto de 2.5 millones de dólares (aproximadamente el 40% de su presupuesto anual).

Las mismas tendencias están ya sucediendo en el nivel local. En 2014, la ciudad de Houston emitió citaciones a varios líderes religiosos pidiéndoles sus discursos, sermones y comunicaciones con sus fieles y que trataran sobre homosexualidad e identidad de género. Esto causó un gran escándalo público y las citaciones fueron rescindidas. La ciudad estaba actuando en contra de los líderes que se habían opuesto a una ordenanza de no discriminación la que, en parte, permitía a los hombres usar los baños de las mujeres y viceversa.

Houston ofrece un gran ejemplo de lo que puede suceder en otras ciudades y estados, sobre todo porque los gobiernos locales se sienten más valientes ahora que han encontrado que el matrimonio de personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Las legislaturas estatales y los ayuntamientos de la ciudades comenzarán a emitir leyes que restringirán el libre ejercicio de las libertades de organizaciones y personas religiosas.

Cualquier acción o discurso religioso que contradiga una ordenanza o disposición actual sobre el matrimonio de personas del mismo sexo podría estar sujeta a una intervención de mano dura del gobierno.

Considere usted los siguientes casos recientes.

Una pastelería en Oregon ha sido multada con $135,000 por haberse negado a preparar un pastel para la boda de una pareja homosexual; en Nueva York se ha multado a los propietarios de una granja con $13,000 por haberse negado a celebrar una boda entre personas del mismo sexo en su granja; y el estado de Washington multó con $1,000 a una florería por negarse a vender flores para una boda entre personas del mismo sexo.

Todas estas multas están basadas en ordenanzas de no discriminación que fueron aprobadas antes de que la suprema corte de justicia determinara que el matrimonio de personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Ahora, con el peso total de la Constitución favoreciéndolos, los gobernantes estatales y municipales fortalecerán esas ordenanzas y obligarán con más armas a su cumplimiento.

Los defensores del matrimonio tradicional están respondiendo para asegurarse que el libre ejercicio de la religión no se vea impedido por la decisión de la corte. La ley de la defensa para la primera enmienda, propuesta por el senador Mike Lee de Utah, fortalecería las protecciones de la libertad religiosa en la ley federal al ofrecer cobertura específica para individuos y organizaciones que defienden el matrimonio tradicional.

Sin embargo, si la ley es aprobada por el congreso tendría que sobrevivir a un posible veto del presidente Barack Obama, Y más allá de eso tendría que pasar el escrutinio de las cortes con respecto a la decisión de Obergefell.

Este es el inicio de una nueva era para la religión en los Estados Unidos. Muchas de las organizaciones religiosas, autónomas desde el origen del país, estarán ahora forzadas a adoptar una definición del matrimonio impuesta por el gobierno y que contradice sus creencias doctrinales.

Uno de los principios en la fundación de los Estados Unidos es el ejercicio libre de la religión, pero ahora este derecho fundamental viene con una advertencia: la libertad de practicar la religión mientras su religión incluya la nueva definición gubernamental del matrimonio.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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