Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Cambio De Palabras
Eduardo García Gaspar
14 abril 2015
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un cambio importante. Una transformación significativa. androjo

Una mutación que es al mismo tiempo poco percibida.

Un simple cambio de palabras.

Hablo de los derechos, a los que suele agregarse el término”humanos” lo que realmente es redundante. Pero ese término que sobra, “humanos”, ha sustituido a otro que sí importa, “individuales”.

I. Kristol (1920-2009) lo ha expresado bien:

“… el liberalismo tradicional no habló de derechos humanos sino de derechos individuales, siendo estos casi exclusivamente derechos frente al gobierno”.

El contraste es claro. La palabra “humanos” ha sustituido a otra, “individuales”. En la superficie no es un cambio importante, pero en el fondo tiene consecuencias.

Es algo que bien vale una segundo opinión.

Entre los derechos individuales que defienden a la persona contra actos gubernamentales está, por ejemplo, el de la propiedad. Es el derecho económico más fundamental.

Establece una razón por la que los actos de confiscación de propiedades individuales van en contra de la naturaleza humana.

Ese cambio de palabras, sin embargo, abrió una puerta que facilitó otro cambio, uno importante y poco percibido. Retiró de la idea de derechos su fundamento personal de defensa frente al gobierno y los abusos que éste puede cometer.

La cosa no quedó allí. Empeoró notablemente. La persona perdió ese elemento de defensa en contra de los actos de gobierno. Los derechos, ahora llamados “humanos”, se convirtieron en algo diferente. Pasaron a ser una lista de condiciones deseables de vida.

La noción del derecho a vacaciones pagadas es un ejemplo notable de este cambio. Los derechos pasaron a ser reclamos y exigencias que son parte de un estándar de vida deseable. La duda que de inmediato surge es si un derecho puede ser entendido de esa manera.

Es sencillo comprender, por ejemplo, que las personas tienen derecho a decidir por sí mismas su religión. Eso significa que la sociedad en la que ese derecho se respeta es una en la que existe libertad religiosa.

Todas las personas tienen la obligación de respetar la decisión de cada una de ellas en ese asunto y, además, el gobierno no podría usar su fuerza para imponer creencias religiosas.

Eso que cualquiera entiende, se complica notablemente cuando los derechos se convierten en reclamos de estándares de vida. Las vacaciones pagadas, por ejemplo, necesariamente imponen en algunos la obligación de pagarlas. Una obligación que es totalmente ajena al sentido original de los derechos individuales.

Retirando el concepto de individuales y añadiendo la idea de humanos, los derechos se convirtieron en reclamos y exigencias, lo que tuvo un efecto colateral de consideración. Los derechos humanos se transformaron en responsabilidades gubernamentales. Exigencias que los gobiernos tienen el deber de satisfacer.

En el caso de las vacaciones pagadas, por ejemplo, los gobiernos emitieron leyes que obligaron a los empleadores a hacer ese pago. El derecho a la educación se convirtió en una función gubernamental que llegó a la creación de escuelas públicas gratuitas, financiadas mediante la confiscación de propiedad de otros.

El fenómeno es fascinante. Lo que originalmente fue una defensa personal en contra del poder exagerado de los gobiernos, se convirtió en un argumento universalmente aceptado que incrementa el poder de los gobiernos.

Es por eso que usted ahora quizá verá que se considera un buen gobierno a uno que antes habría sido considerado tiránico.

Un caso, el gobierno que ahora viola el derecho de propiedad para elevar su gasto será visto con benevolencia, cuando antes se habría visto como un gobierno que abusa de su poder.

En fin, todo lo que pretendía hacer es señalar lo que un cambio de palabras, en apariencia inocente, produjo alterando radicalmente una buena idea, la de los derechos individuales.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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