Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Variaciones Morales
Eduardo García Gaspar
17 noviembre 2015
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un reclamo común. Expresa un deseo de modernización, de actualización.

No es nuevo realmente. Se tiene desde hace tiempo. Esta idea tiene una buena ilustración:

«Si queremos ser revolucionario necesitamos una nueva moral, una nueva ética y una nueva manera de pensar, un elevado sentido crítico  y autocrítico… El presidente [Chávez] en infinidades de veces no [sic] ha señalado el camino, con las grandes líneas transformadoras del Proyecto Nacional Simón Bolívar en lo político, social, económico, militar y territorial, internacional y ético». (www.aporrea.org)

La propuesta subyacente a la idea de una nueva moral es bastante más complicada de lo que parece.

Lo primero que debe responderse es si realmente puede crearse una nueva moral, una en verdad nueva. Algo como una moral partiendo de la nada, como un presupuesto de base cero.

No creo que pueda hacerse eso. Si no me cree, inténtelo, y verá que todo lo que le venga a la mente serán variaciones sobre la moral existente, la original, la sustentada en la naturaleza humana.

Serán modificaciones sobre lo mismo que ya conocemos, con distintos nombres, con diferentes énfasis, pero su esencia no cambia.

Esto es muy revelador. Muestra reales límites de nuestras capacidades. No podemos crear una moral nueva, pero si podemos modificarla, acomodarla, distorsionarla.

Tome usted, por ejemplo, a las políticas de redistribución de la riqueza y verá que obedecen solo a la vieja idea moral de ayudar a los necesitados.

O tome usted a la ambición de una vida digna y verá que en su fondo se trata de la idea básica moral de la dignidad del ser humano. Las preocupaciones ecológicas no son más que otra forma de ver la responsabilidad humana de cuidar a la Creación.

Esas son variaciones “positivas”, que toman un principio de la moral única posible y le cambian el nombre y el énfasis.

Pero hay otra variación posible, la “negativa”, la que toma algún principio moral original y lo convierte en su opuesto. La liberación sexual es un ejemplo de eso.

Si en la moral original se pide respeto y dignidad sexual, en la nueva interpretación eso se abandona. Aún así, no es una nueva moral propiamente, sino una interpretación opuesta. Como podría ser positiva en la idea de la ética de negocios y de gobierno, donde simplemente se recurre a la vieja idea moral de la honestidad, eso de tratar a otros como uno mismo quisiera ser tratado.

En fin, creo que mi punto es claro: no puede haber una moral nueva, pero lo que sí puede haber y hay, es una enorme cantidad de variaciones e interpretaciones de la única moral posible.

Y eso invita a preguntar sobre la razón de tantas variaciones cuando sería más simple acudir a la moral original, a la sustentada en la naturaleza humana.

En esa moral original hay dificultades pero no contradicciones, que es lo que se presenta en las variaciones modernas de la moral. Ellas adolecen en buena parte de un problema de énfasis único: toma un solo principio moral original y lo transforman en el valor exclusivo y singular.

Tome usted, por ejemplo, a las intenciones de igualación material para resolver problemas de pobreza y verá que entonces comienzan problemas de justicia y tratos discriminatorios. O al principio de tratar a todos por igual, como único valor, y verá que inician las dificultades con, por ejemplo, autorizar todo lo que las personas quieran hacer (no autorizarlo sería “injusto”).

La fuente de la moral, la única que puede existir, es nuestra propia naturaleza. Lo que somos. Algo que no puede cambiar y que hace que tampoco la moral pueda cambiar. Si lo intentamos, comenzarán problemas serios, insolubles.

Esa moral basada en la naturaleza humana, cuya idea viene desde los griegos, es un complejo sistema de principios que se balancean unos a otros, en un sano equilibrio. Un equilibrio que se rompe cuando se toma alguno de sus principios y se admite su violación, o cuando se toma alguno de sus principios y se pretende que sea él único.

Esto es muy claro en los casos en los que se exalta la idea de la tolerancia, que no es más que la vieja idea del respeto personal, y se sacrifica la idea de la búsqueda de la verdad. El relativismo presenta esta contradicción de las variaciones morales de nuestros tiempos.

La buena idea de la tolerancia no tiene más prioridad que la buena idea de buscar la verdad. Como tampoco la buena idea de la equidad puede aniquilar la idea del trato justo. Cosas como estas son la causa de un ambiente moral desordenado.

Post Scriptum

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Síntomas del ambiente moral desordenado que producen las variaciones morales de nuestros tiempos, están bien representadas en los casos en los que se protesta contra la matanza de ballenas pero se apoya al aborto.

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