Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Y Aún Más Gobierno
Leonardo Girondella Mora
20 julio 2015
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
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Es como curar cirrosis con dosis masivas de ron — sin embargo, eso se propone hacer. Curar los problemas de gobierno con un aumento de gobierno. Descabellado en sí mismo, resulta aún más sorprendente que se proponga seriamente.

¿No es creíble? Una cita tomada de «Desigualdad en México. Concentración del Poder Económico y Político», (sin fecha) publicado recientemente. Su autor es Gerardo Esquivel Hernández y patrocinado por Oxfam.

La primera de sus recomendaciones es:

«El cambio de enfoque debe cambiar nuestro pensamiento en cuanto al Estado: ya no uno que dé, sino uno que garantice. Lo anterior implica la construcción de un auténtico Estado Social, que es más amplio que ese caduco Estado del Bienestar. El Estado ha de asegurar que sus ciudadanos, por el simple hecho de serlo, accedan a un mínimo de derechos sociales, los cuales deberán garantizarse desde el inicio hasta el final de la vida. ¿Qué significa esto? Acceso a educación de buena calidad y en instalaciones que cuenten con la infraestructura adecuada; acceso a la salud desde la infancia hasta la vejez, también en instalaciones adecuadas y con garantía de abasto de medicamentos y acceso a servicios hospitalarios mínimos; derecho a una alimentación suficiente y nutritiva, etc».

En otras palabras el problema de la concentración de poder económico y político se resuelve con aún mayor concentración política —en específico, en pasar de un Estado de Bienestar a un Estado Social. Lo interesante es lo que ese Estado Social significa.

Significa un gobierno que asegure y garantice a todos los ciudadanos durante toda su vida todo lo que necesiten (servicios de salud, alimentos y demás). En realidad, aunque tenga un nombre nuevo, este gobierno no es nada más allá que un Estado de Bienestar que se sustenta en la idea de garantizar el dar esas cosas (recuerde a Grecia con exactamente la misma idea).

Más en su fondo está una idea, la de los derechos expandidos y ampliados, que los concibe no como libertades en su sentido original, sino como reclamos de necesidades que deben ser satisfechas por la autoridad —desnudo el asunto, no es más que un truco mental para justificar al socialismo.

Esto puede verse muy claramente en la siguiente cita, tomada del Instituto Federal Electoral, donde también se justifica la construcción del Estado Social:

«Ahora bien, la ampliación de los derechos civiles y políticos a capas cada vez más amplias de la población, como los analfabetas, los asalariados, los campesinos, los grupos étnicos, los jóvenes y las mujeres, presionó para que el Estado, originalmente mínimo, se ampliara para dar respuesta a las demandas que formularon esos grupos, que ya eran otras que la simple protección de la propiedad, como lo querían los grupos pudientes. Así nació el Estado social: Si el núcleo de la doctrina liberal es la teoría del Estado mínimo, la práctica de la democracia, que si bien es una consecuencia histórica del liberalismo o por lo menos una prolongación histórica de él, ha llevado a una forma de Estado que ya no es mínimo, aunque no es el Estado máximo de los regímenes totalitarios. El liberalismo ortodoxo vio afectadas sus aspiraciones de mantener sin cambios al Estado mínimo, al surgir como un hecho histórico incontrovertible el Estado social».

En resumen, se tiene una propuesta fácil de entender: querer aumentar el tamaño y el poder de los gobiernos para de esa manera solucionar los problemas que causa la concentración del poder económico y político (según la filosofía de Oxfam), muy principalmente la desigualdad.

No tiene sentido querer solucionar un problema de obesidad proponiendo al paciente que coma todavía más. Ni al alcohólico diciéndole que beba aún más. Sí, está fuera de toda lógica y, por eso, la pregunta más interesante es el porqué de esa manera de pensar.

Esa pregunta y otra. ¿Cómo financiar el gasto que se necesita para que el gobierno garantice todo a todos durante toda su vida? Los recursos que se necesitan para eso son muy cuantiosos y deben ser producidos por alguien que no es el gobierno. ¿Quién exactamente? La respuesta estándar es «los ricos», pero ni ellos alcanzarán a pagar todo.

Es importante poner atención en una de las curiosidades de estos tiempos, la obsesión que no imagina nada que no sea una solución gubernamental. Un caso severo de miopía mental.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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