Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aborto y Libertad
Leonardo Girondella Mora
22 agosto 2016
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
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El aborto como una decisión personal es el tema de la siguiente conversación que sostuve con una partidaria del aborto. Aquí presento su parte medular.

— El aborto es un derecho de la mujer y es una decisión que ella toma sola, en la que incluye al servicio médico que lo realizará. Nadie tiene el derecho de interferir en esa decisión —dijo ella.

— ¿Podría usted ampliar lo que acaba de decir? —pregunté.

— Pues que se trata de algo que ella decide junto con el médico y que en esa decisión nadie debe entrar a entorpecerla. Es algo individual y personal.

— ¿Tiene en mente a alguien que interfiera en la decisión de abortar que la mujer toma?

— Bueno, las iglesias, sobre todo los católicos, acostumbran meterse en estos asuntos, en los que nada tienen que hacer. Ellos y otros como ellos deben dejar libres a las mujeres para que ellas decidan. Deberían quedarse callados.

— ¿Significa eso que usted apoya la censura de opiniones que difieran de la suya? —pregunté.

— Pues lo que digo es que deben dejar de meterse en lo que no les incumbe y dejar de hacer declaraciones y comentarios sobre el aborto, que van en contra de la decisión libre de la mujer.

— Insisto en preguntarle si eso que usted dice quiere decir que deba prohibírsele a los sacerdotes, por ejemplo, hablar diciendo que el aborto es inmoral o que es un asesinato.

— Pues en caso extremo, sí, debería por ley prohibírseles que se metieran en lo que no les corresponde, en esa decisión femenina de abortar. Calladitos se verán más bonitos.

— Entonces habría un caso de violación de la libertad de expresión y sería lo mismo que usted de seguro protestaría si se le prohibiera decir lo que piensa sobre este tema, ¿no?

— Pero es que cada aborto es un caso individual, una decisión de la mujer, algo que ella decide de manera libre y eso quiere decir que nadie puede meterse a interferir en lo que ella decide.

— ¿No tienen nada útil que aportar al tema esos que se oponen al aborto? Me imagino que sí, que el solo hecho de añadir algo al tema será de ayuda.

— No, nada tienen que añadir, ni nada tienen que añada valor a la discusión del aborto. Todo se debe entender como casos de decisiones libres tomadas por cada mujer y nadie debe entrar a intentar persuadir de lo contrario.

— Pero, permítame preguntar una cosa. Si usted entra a la decisión para apoyar una decisión de aborto, ¿con que justificación impide que otros entren a rechazarla? Usted no tiene más derechos que el resto —pregunté.

— No me comprende. La mujer en un acto libre decide abortar y para eso usa los servicios médicos que ella selecciona. Siendo libre su decisión eso hace que nadie tenga derecho a impedirla.

— Pero si un ladrón también decide libremente cometer un robo usando los servicios de otras personas, eso no quiere decir que por ser una decisión libre nadie deba detener al ladrón, o al menos opinar que es malo robar, ¿no cree?

— Pero robar es malo y eso lo sabemos, en cambio sabemos que abortar es un derecho para el bienestar de la mujer y nadie puede ni siquiera opinar que es malo.

— ¿Admitiría usted hablar del tema con quien no piensa así? —pregunté.

— No tengo nada que hablar con ellos. Solamente quien vive la experiencia en lo personal puede decidir y opinar. Es quien está en la circunstancia particular la única persona que tiene derecho a decidir.

— ¿No podrían opinar sobre el aborto, por ejemplo, un sociólogo, un filósofo, un moralista? O bien, ¿podrían hacerlo solamente los que estuvieran de acuerdo con el aborto y no quienes están en contra? —pregunté.

— No, nadie puede opinar sobre el aborto de una mujer, ella es la única que puede hacerlo y decidir hacerlo libremente.

— ¿Acaso no está usted opinando sobre el aborto que no es el suyo, sino el de otras? Resulta incongruente que usted opine sobre abortos de terceros, pero impida a otros hacer lo mismo.

— Pero es que la decisión de abortar es personal y nadie debe poner obstáculos a la mujer.

— ¿Deben entonces quedarse callados todos excepto ella? —pregunté.

— Sería lo mejor que pudiera suceder.

— ¿No es eso cancelar la libertad de expresión? —pregunté.

— Pues si es o no lo es, eso no importa en este caso.

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