Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bernie, el Ingenuo
Eduardo García Gaspar
16 febrero 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


No creo que sea aún comprendido. Ni medido es su significado e impactos.

Bernie Sanders, el precandidato Demócrata a la presidencia de EEUU, es un auto declarado socialista.

Eso es notable, un cambio real en la política de los EEUU: un socialista en una posición importante, con probabilidad de ganar la elección.

Un amigo ve esto como un desarrollo paulatino del cambio del Partido Demócrata: «Orientados cada vez más al estatismo y al intervencionismo económico y moral, tuvieron en Obama un punto de lanzamiento a la inauguración abierta y descarada de su socialismo. Son la vía para la europeización de los EEUU, para la estatización del país».

El cambio es radical y, curiosamente, poco notado. Peor aún, confundido con las apariencias de un movimiento democrático de protesta contra el establishment. Un fenómeno de popularidad producido por la gente pequeña, con contribuciones pequeñas, que se dice independiente y es el representante de los jóvenes y las clases bajas.

No, en realidad, no. Sanders es un socialista que quiere que el gobierno se haga responsable del bienestar personal y no representa a nadie más que a su ideología, a la que trata de vender por medios populistas que aprovechan la ingenuidad ciudadana. Su meta es igualar ingresos, hacer iguales a los ciudadanos en términos económicos, por la vía de impuestos. Ha prometido dar educación universitaria y atención médica gratuita a todos.

Nada que no se haya visto antes en otras partes, como en los países europeos y su estado de bienestar. O, en versiones extremas, en otros lugares como Venezuela, Bolivia o Ecuador.

En fin, Bernie es un socialista más, obsesionado con la igualdad económica y el crecimiento estatal.

Pero este socialista más tiene una circunstancia muy diferente: la de tener una buena probabilidad de atrapar la candidatura de los Demócratas y competir por la presidencia de los EEUU. Su victoria sería espectacular, la del socialismo en el país de mayor reputación capitalista.

Más en lo profundo del fenómeno de Sanders hay una idea que puede ayudar a entender no solamente al candidato Demócrata, sino a algo más importante, su popularidad en segmentos numerosos (y la popularidad de otros con ideas similares).

En buena parte, la respuesta numerosa y positiva a las ideas de candidatos de ese tipo obedece a la venta que ellos hacen de un concepto central, la seguridad del ciudadano. Seguridad, no en el sentido tradicional de buena policía y tribunales justos, sino en el sentido progresista,

Seguridad del ciudadano interpretada como cuidado y protección gubernamental: el gobierno se encargará de tus necesidades y lo hará gratuitamente; pagará tus médicos y hospitales, pagará tu educación y demás.

Esto es en sí mismo muy atractivo para todos los que vean en la renuncia al trabajo, al esfuerzo y al riesgo, las cualidades de una buena vida. La opción del gobierno como un protector universal se hace aún más atractiva por factores como los siguientes:

— El mal desempeño económico de los EEUU (de Europa y de otros países también) ha tenido un culpable genérico, el capitalismo. Es el que ha creado desempleo y conducido a crisis. Aunque eso sea falso, o al menos discutible, la narrativa de Sanders y similares es esa: simple y fácil de entender.

— Las clases de los jóvenes han sido un campo de siembra de semillas socialistas. Los alumnos, en buena parte, salen creyendo en las bondades del intervencionismo y la indiscutible bondad de los gobernantes que prometen proteger al ciudadano. La opción socialista es la única posible en su mundo unidimensional.

— La creencia en recursos ilimitados que cubran los gastos de la protección estatal, alimentados sin fin por impuestos crecientes y crédito infinito. La preocupación de recursos restringidos es inexistente. Nada hay que confine a las finanzas públicas. Eso creen.

— Y, también, un sentimiento de odio y envidia entre las personas, por el que se considera que toda grande o mediana fortuna es ilegítima y fraudulenta. Existe, para ellos, una colectividad culpable general y que debe ser castigada, convirtiéndola en ciudadanos de segunda.

Para esta mentalidad comodina, ingenua y con creencias simples, los candidatos como Sanders se convierten en rayos de esperanza a los que puede darse todo el poder para que les den eso que ansían, la protección contra los peligros de vivir.

Quizá sea todo esto un problema de ingenuidad. No tengo la menor duda del candor de Sanders, quien cree totalmente en lo que dice. Tampoco tengo la menor duda de la inocencia de tantos que lo apoyan. Y, al final, resulta curioso que en tiempos en los que tanta educación se presume tener, la candidez se imponga a la sabiduría y a la prudencia.

Post Scriptum

La columna de Luis Marcelo Villarreal, en El Norte, «Allá Bernie… y acá nomás no», del 9 de febrero de 2016, es un buen ejemplo de la confusión cándida e ingenua que se sufre al tratar de entender a B. Sanders como lo que no es.

La mentalidad de López Obrador en México es irresistible de señalar, una especie de Bernie Sanders nacional, igual que el ejemplo paradigmático de Hugo Chávez.

Un buen resumen de los partidarios de Sanders es el ofrecido por William A. Galston en «Three Shocks to the Political System» (WSJ, 9 febrero 2016):

«The younger millennials who form the enthusiastic core of the Sanders coalition are a distinctive new generation whose outlook has been shaped partly by the Iraq war and America’s growing diversity but mainly by the Great Recession and its lingering aftermath. Many have large college-loan debts. The jobs they are getting after they graduate, if they do find one, often pay poorly and make little use of their skills. Record numbers are living with their parents well into their 20s, and few believe that they will be able to buy a home in the foreseeable future.

«These millennials have no experience of a successful capitalist system and no memory of communism’s failure. Small wonder, then, that as many of them look favorably on socialism (whatever they think it is) as on a market economy. Mr. Sanders’s socialist creed doesn’t scare them; it inspires them […]»

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras