Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Brexit Como Oportunidad
Eduardo García Gaspar
9 agosto 2016
Sección: LIBERTAD GENERAL, POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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La mayoría creen lo opuesto. Creen que lo mejor hubiera sido que Gran Bretaña permaneciera dentro de la UE.

Por mi parte, no estoy tan seguro. Incluso pienso que su salida podría ser buena (dependiendo de qué haga la GB después).

Las razones por la permanencia que escuché no fueron convincentes. Los jóvenes votaron que no y los viejos que sí; que es una actitud xenófoba y aislacionista; que daña los negocios. Si somos analíticos, podremos ver el asunto a modo de comparación.

Quedarse en la UE o estar fuera, ¿qué es lo mejor para el país?

Para responder, debe evitarse una premisa gratuita implícita en lo que he escuchado: la UE está bien, en buen estado y su futuro es halagüeño. La premisa puede ser negada con facilidad. La UE no es precisamente un reino de crecimiento económico, de prosperidad y empleo, ni de asimilación migratoria. Tampoco uno de gobiernos responsables y disciplinados.

D. Henniger (WSJ, 29 junio 2016), lo resumió muy bien: «Brexit es la abreviación de “el gobierno es el problema”». Y la UE es un arreglo económico y político sustentado en la idea de que no hay problema que no pueda resolverse en Bruselas, con más dinero y más personal que no ha sido elegido por la vía electoral.

La UE está cimentada en una idea amplia: la creencia de que se vivirá mejor cuando las personas acepten que los expertos asesores del gobierno y los gobernantes mismos podrán hacer que la gente viva mejor y las personas se sometan a las directrices centrales cubriendo ellas el costo de su implantación.

La estructura creada es peculiar: el gobierno nacional, electo localmente, es gobernado por otro gobierno, uno supranacional con poder para dar órdenes al gobierno nacional. Se tienen dos gobiernos, uno gobernado por otro. El gobierno supranacional, que tiene el poder real, no es elegido nacionalmente y sus «expertos» viven de proponer acumulación de poder.

Pocas cosas tan costosas como esta y tan miopes. Ha creado un modo de vida envidiable para miles de personas que viven de ordenarle a otros cómo vivir. Desde una oficina en Bruselas, se dan órdenes a alguien en Huddersfield.

Salirse de esa situación, de una burocracia ilustrada que pretende imponer ideas centralistas, es algo deseable en sí mismo. Es, en su fondo, una defensa de la libertad humana contra ataques de gobiernos excedidos. Sin embargo, eso es solamente la adquisición de una oportunidad de mejorar.

El Brexit es sencillamente una oportunidad para GB y haría que el Brexit fuera una gran cosa o que fuera un grave error.

El error que desperdiciaría al Brexit sería el seguir nacionalmente en GB el camino de la UE, es decir, más gobierno, más expertos, más leyes, más reglamentos, más intervencionismo. No tiene caso salirse de la UE para ahora hacer lo mismo pero por cuenta del gobierno nacional.

La oportunidad está en el entender que lo mejor que le puede suceder a GB es adoptar el camino contrario: economía libre, libre comercio, gobierno reducido, impuestos bajos, menos leyes, menos expertos. Si la UE ahoga a la libertad, la GB se ha colocado, quizá sin mucho darse cuenta, en el lugar del que la valora y defiende.

Pero la misma oportunidad la tiene la misma UE, si es que sus expertos y sus gobernantes saben aprender la lección: su camino no es el camino que conviene. Ni el intervencionismo, ni el socialismo, ni la corrección política llevan a la prosperidad. Esto es algo que tiene una probabilidad en extremo baja de suceder, pero no es imposible.

El Brexit como oportunidad, entonces, no es malo en sí mismo, incluso a pesar de las incertidumbres y caos en su inicio. Todo dependerá de lo que suceda después, en los meses siguientes y años. Si logra comprenderse como la protesta contra gobiernos que anulan libertades, entonces podrá pronosticarse un efecto neto positivo.

Pero si se interpreta al estilo trumpiano, como un deseo de aislamiento nacional comercial y migratorio, mucho me temo que todo irá a peor. Y es que el fracaso de la UE es aprovechable como oportunidad de corregir rumbos económicos y políticos, pero también abre la oportunidad a las ideologías nacionalistas y aislacionistas que viven de la destrucción ajena.

Más un factor general que complica las cosas, el de una población muy distinta a las generaciones anteriores y que ignora que la causa de la vida de la que disfruta no fueron los gobiernos, sino el esfuerzo y el sacrificio de las generaciones anteriores.

Post Scriptum

Un buen comentario de P. Noonan sobre el tema (WSJ, 30 junio 2016)

«The EU was founded for one great reason: to redirect the energies of a continent twice convulsed by world war and turn them to peaceful pursuits—trading goods, making money, each nation knowing the other in a context of constructiveness. It succeeded! But in the past 30 years it expanded, took on more power and authority, made more demands, fell too in love with its ability to apply limits. Even during the Brexit debate the EU’s conversation was not of devolving power to member states but taking more to Brussels. As Boris Johnson noted in March, when he seemed to remember such things, the result, in Britain, was public alienation, which contributed to a sense of “disengagement,” which has contributed to “the rise of extremist parties”».

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