Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Buscando Chivos, Complots
Eduardo García Gaspar
14 enero 2016
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una costumbre universal. Un hábito arraigado. Todos lo tenemos y padecemos.

Me refiero a la «búsqueda del culpable de mi situación». Tiene otro nombre, «chivo expiatorio».

Un ejemplo, el del bloqueo a Cuba:

«El problema de fondo, y motivo de preocupación para mi, es que el bloqueo económico va minando poco a poco al gobierno y al pueblo cubano, y podría motivar ciertas involuciones hacia atrás para impedir que el sistema entero no se desmorone, y encima, la prensa occidental da cubertura mediática legitimizadora del bloqueo, enfocando sus artículos a minar el apoyo al pueblo cubano vertiendo más y más mierda encima del gobierno».

Otro caso:

«El Tribunal Internacional Antimperialista, que durante dos días sesionó aquí como parte del XVI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, declaró culpables al imperialismo y en particular al presidente de los Estados Unidos de América, George W. Bush […] se les condena por el saqueo de recursos a los países subdesarrollados, por la carencia de servicios de salud, por la falta de acceso a la educación […]»

Al fenómeno que me refiero puede verse por etapas.

• Primera etapa, una persona o más realizan acciones voluntarias, decididas por ellos, pensando que son las adecuadas. Por ejemplo, Hugo Chávez decreta poder expropiar lo que sea si ello es de beneficio social.

• Segunda etapa, la acción implantada tiene consecuencias y ellas no son positivas. Es más, son malas, han creado un problema y ese problema se reconoce. Por ejemplo, Chávez acepta que hay problemas de escasez de productos básicos.

• Tercera etapa, se busca una explicación de los problemas y se obtiene nombrando un enemigo ajeno, externo, que nada tiene que ver con la decisión tomada. Por ejemplo, Hugo Chávez culpa al capitalismo de producir exceso de tráfico vehicular en su país.

El fenómeno es fácil de identificar. Un caso real, el de un joven que embarazó a la novia y ambos echaron la culpa al gobierno por no darles información anticonceptiva ni regalarles condones. Resulta interesante saber que el alegato del joven lo califica como un imbécil absoluto.

Es un mecanismo por medio del que la persona intenta quitarse la responsabilidad de sus acciones, como una especie de liberación del costo y consecuencias de sus actos. Si usted decreta controles de precios, por ejemplo, podrá culpar de escasez a otros engañándose a sí mismo o mintiendo frente a otros.

El fenómeno, me parece, es muy propio de la naturaleza humana, aunque quizá tenga en nuestros tiempos un aumento causado por la propagación de la idea de derechos crecientes que no vienen acompañados por la responsabilidad. E. Waugh lo resume bien:

«[… por naturaleza el hombre] en lo individual y en lo colectivo busca de manera constante un opresor que sea responsable de sus males. El Tratado de Versalles, las sanciones, los judíos, los bolcheviques, los banqueros, los prejuicios raciales: cualquier cosa sirve en tanto pueda concentrar en ella sus agravios y pueda convencerse a sí mismo de que su propia insuficiencia obedece a una causa externa». Waugh, Evelyn. 2008. Robo al amparo de la ley. Madrid: Homo Legens.

Un clímax de este fenómeno es la conspiración, que no es nada más que un intento de explicación de lo que usted quiera atribuyéndolo a actos ocultos y secretos. Algunos de ellas con cierto sabor folclórico.

Por supuesto, el buscar explicaciones de los hechos bien puede incluir la búsqueda de personas culpables, como cuando el inspector Maigret busca al asesino. O bien, cuando se trata de buscar las causas que produjeron algo.

Los problemas comienzan cuando eso se convierte en costumbre y las consecuencias malas de los propios actos son adjudicadas a otros.

Un caso de esos es el de Raúl Castro culpando «al embargo de los males económicos de Cuba», como si sus decisiones de gobierno no tuvieran responsabilidad alguna.

Una vez un empresario culpó a los mercados cambiantes de los problemas de su empresa; una posición que era mitad verdadera, porque él podría haber reaccionado a esos cambios, o incluso adelantarse.

En fin, todo lo que he querido hacer es poner sobre la mesa un rasgo muy humano.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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