Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ciudadanos Mercenarios
Eduardo García Gaspar
13 octubre 2016
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Tratemos de ser lógicos. De usar el sentido común.

Hacer eso para ver la razón que mueve al voto que favorece a partidos socialistas y similares.

Me dirán que es un asunto de preferencia política y tendrán razón; pero quiero ir más allá.

La preferencia política ideológica puede explicar parte del voto dado a socialistas, pero no todo. Más aún, creo que una mayoría de la gente que vota así no tiene siquiera desarrollada una creencia política medianamente aceptable.

¿Por qué vota alguien por el socialismo? La respuesta es asombrosamente simple. Está dentro de las noticias electorales, por ejemplo, esta en México:

«Los votantes irán a las urnas a lo largo del día, después de una serie de campañas caracterizadas por la descalificación, las acusaciones mutuas y la compra y coacción del voto, además del reparto de despensas, láminas, tinacos y otros artículos».

O esta otra en Perú:

«Muchos aspirantes a cargos de elección popular entregan regalos a personas necesitadas con el objetivo de obtener “su apoyo” para ganar los comicios, situación que enturbia el proceso democrático».

Y esta es la punta del iceberg. En las elecciones se percibe con facilidad la práctica electoral de intercambio: regalos a cambio de votos, como en esta otra noticia mexicana:

«Los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) fueron denunciados en las redes sociales por regalar despensas y tinacos de agua a los electores del municipio de Olintla […]».

Hasta este punto, es posible ver una descomposición democrática en el candidato en campaña pero también en el ciudadano que acepta ese intercambio. Tan podrido uno como otro.

La inmoralidad del candidato en campaña apunta a un número reducido de corruptos, pero la aceptación de los ciudadanos de ese intercambio apunta a una deshonestidad generalizada.

La compra de votos, sin embargo, podrá decírseme, puede ser realizada por un partido socialista, pero también por otro que no lo sea. Es cierto, pero lo anterior muestra que el socialismo está en una posición natural para el aprovechamiento de la compra de votos. Me explico.

La naturaleza del socialismo es tal que puede lograr votos «comprados» que nada tienen de preferencia política cuando los ciudadanos intuyen que pueden recibir una parte del botín que recolectará el gobierno socialista. Esto ha sido expresado ya:

«[…] las personas pueden corromperse hasta dar su apoyo a un agresor si ellas reciben una parte, aunque sea pequeña, de los beneficios». Hoppe, Hans-Hermann. 2007. A Theory of Socialism and Capitalism: Economics, Politics, and Ethics.

La esencia socialista es redistributiva, el rasgo central por el que puede reconocerse un régimen de ese tipo. En este sistema de redistribución de propiedades, quienes perciben que pueden tener oportunidad de recibir una porción de lo recolectado por el gobierno tendrán un incentivo my tangible para votar por ese gobierno.

Votar por él sin que tengan preferencia política alguna, ni opiniones políticas, ni ideología. Su criterio de voto es eminentemente práctico: mi voto a cambio de la posibilidad de beneficios materiales futuros.

Es la mentalidad de los marinos que se ponen a las órdenes de un pirata, combaten esperando parte del botín, una especie de ciudadano mercenario electoral.

En la primera impresión, tal vez, lo anterior produzca la imagen de ciudadanos pobres y sin educación, los que viviendo en la miseria colocan sus esperanzas en un salvador que promete quitar a unos para darles a ellos. Correcto, pero eso no es todo, el ciudadano convertido en mercenario electoral incluye a otro tipo de personas.

Personas que están lejos de ser pobres y vulnerables. Entre estas personas están los grupos de presión, al estilo de los sindicatos activistas, los que encuentran una relación de provecho mutuo con los partidos socialistas.

Un ejemplo diáfano es la relación entre el partido de López Obrador y el CNTE (un sindicato violento):

«Pese a que en reiteradas ocasiones la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en Oaxaca […] inconformes con la reforma educativa […] acordó orientar el voto a favor de Morena en la elección del 5 de junio». Expansión.mx

La relación simbiótica es perfecta por la que ambos se ayudan a encontrar alimentos y se defienden de enemigos. Lo mismo sucede con otro grupo, el de hombres de negocios que sustentan sus empresas en las oportunidades creadas por el socialismo.

En fin, todo lo que he querido hacer es apuntar un fenómeno curioso: la naturaleza distributiva del socialismo produce situaciones que son aprovechadas por los ciudadanos mercenarios electorales, esos que no tienen preferencias políticas, y se venden al mejor postor.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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