Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Competencia y Cooperación
Eduardo García Gaspar
26 mayo 2016
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un clisé. Una idea prefrabricada, trillada. Un relleno útil para un razonamiento vacío.

Un cliché, como también se escribe. La escuché de nuevo no hace mucho. Más o menos, esto fue lo que se dijo:

«Propongo más una economía de cooperación que una de competencia, una economía de colaboración que una de combate. La competencia económica lleva a la enemistad, en cambio la colaboración económica lleva a la amistad entre todos. Por eso, repruebo al capitalismo salvaje».

Cosas como esta son irresistibles de ver un poco más de cerca. dejo de lado eso del «capitalismo salvaje» para enfocarme en la otra parte. Comencemos.

Primero, pongo en duda que la cooperación sea lo opuesto de competencia en el sentido que suele darse a esto. No estamos hablando de paz versus guerra, sino de algo que no es un asunto de contrarios.

Tome usted a un partido de futbol y verá tanto competencia como colaboración. Los jugadores de cada equipo colaboran entre sí compitiendo para ganar al otro equipo, cuyos jugadores también cooperan entre sí. Y los dos equipos colaboran con el árbitro y este con aquellos.

Si quita usted a la competencia de ese deporte (y del resto), se autodestruye; pero también de destruye a sí mismo si usted quita a la colaboración entre ellos. No es muy diferente a lo que sucede a diario a todos nosotros.

Piense en esto. En un candidato político que compite para ganar una elección y afirma que no debe haber competencia económica. ¿Una contradicción? Claramente sí. En su campaña el político compite y, además, colabora con el resto siguiendo ciertas reglas de esa competencia. Competencia y colaboración simultáneas.

Esto sucede en otros terrenos y de la misma manera. Los empleados de una empresa colaboran entre sí para competir con otras empresas ofreciendo teléfonos móviles, o cualquier otra cosa. Al mismo tiempo tenemos cooperación y competencia. Las dos son vitales actuando en conjunto.

Los compradores igualmente compiten entre sí al buscar productos para satisfacer sus necesidades, pero lo hacen colaborando entre sí al seguir ciertas reglas, como no darse de puñetazos para conseguir la botella de ron que quieren, ni salir corriendo de la tienda con ella sin pagar.

Un amigo expone esto en terrenos sensibles. Las iglesias, dice él, compiten también al buscar fieles adicionales por medio de actividades misioneras; y compiten respetando ciertas reglas de respeto mutuo con las que colaboran. Eso es lo que creo que bien vale una segunda opinión.

El clisé establece que la competencia y la cooperación son excluyentes y contrarias, creyendo que si se compite se abandona a la cooperación y que si se coopera se retira a la competencia. Eso es un error.

Nuestra vida es siempre una mezcla de competencia y colaboración. Quite usted a cualquiera de ellas y verá que suceden cosas extrañas.

Vea usted un partido de futbol en el que se ha retirado a la competencia y todo es colaboración entre jugadores. Tendríamos a Messi dando un pase a Ronaldo para que anotara un gol al Barcelona y luego la jugada opuesta.

Sin competencia, y sola colaboración, tendría usted a Apple dando sus patentes a Samsung y a un partido político cediendo sus votos al resto.

Ahora, quite usted la cooperación en un partido de futbol y quizá vea a Benzema pegando con un tubo a Suárez en la boca antes de salir al partido, para que luego este muerda a James. Sin cooperación el juego sería un desorden sin sentido.

Sin cooperación, los de Samsung pondrían espías dentro de Apple, causando desorden.

El mundo sería absurdo si dejáramos de tener al mismo tiempo competencia y cooperación.

La competencia crea trabajo, produce adelantos e innovaciones, crea incentivos para reducir costos y elevar calidad. La competencia es un aliciente a la imaginación y a la creatividad. Un estímulo al esfuerzo adicional y a la mejora general. Sin esos alientos, nuestro mundo sería mucho peor.

La cooperación crea respeto por las reglas de nuestras vidas. Es la colaboración con las normas y leyes, todo eso que prohibe y castiga el engaño, la violencia, el fraude, la violación de contratos. Es el respeto voluntario a las reglas del juego.

Le digo, es irresistible analizar siquiera un poco a las frases hechas. Haciendo eso generalmente se logra entender mejor a nuestra realidad.

Post Scriptum

F. Bastiat (1801-1850) tiene una idea sobre la competencia que redondea lo que dice esta columna, Beneficiosa Competencia

El clisé examinado ha sido bien definido por Daniel Fernández Méndez:

«Uno de los mayores ataques que se suele hacer al sistema económico capitalista es que se basa en relaciones de competencia. La excesiva competencia lleva incluso a deshumanizar las relaciones que establecemos con nuestros congéneres, el ansia por ganar, por conseguir el puesto de trabajo o por conseguir clientes reina en todas las facetas donde el mercado aparece. La competencia salvaje que se ha impuesto hace necesaria una revisión de este modelo, los seres humanos deberíamos volver a establecer unas relaciones basadas en la cooperación, más inclusivas y comprensivas, y es que al fin y al cabo la unión hace la fuerza».

Eso es lo que suele decirse, sin embargo, como afirma ese autor en esa misma página:

«[…] la relación que prima en las economías de mercado no son las relaciones de competencia sino que es mucho más extendida la cooperación, incluso en aquellos casos en los que es involuntaria y ni siquiera seamos capaces de percibirla. Desde hace siglos la enorme división global del trabajo hace que no conozcamos a la mayoría de personas con las que estamos cooperando y sin embargo no dejamos de hacerlo […]».

O bien, una afirmación de Juan Ramón Rallo:

«[…] reducir el capitalismo a la competencia salvaje es profundamente equivocado: en cualquier economía de mercado, las relaciones de cooperación y complementariedad son muchísimo más abundantes que las de competencia […]»

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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