Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Contratando al Gobierno
Eduardo García Gaspar
7 junio 2016
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son dos métodos distintos. Dos formas de hacer las cosas. De verse a sí mismo y comprender la vida propia.

Una de ellas está bien ilustrada en esta noticia:

«La Asociación de Profesores de Panamá exigió al Ministerio de Educación una respuesta a su demanda de aumento general de 60 por ciento y a maestros en áreas de difícil acceso una compensación adicional del 40».

También en esta otra noticia de Argentina:

« El presidente de la Federación del Empresariado de Corrientes (Fecorr), Pablo Seferian, […] indicó que una de las medidas que podría ayudar a paliar la crisis local es el freno a las importaciones, sobre todo en aquellos rubros donde hay una sobre oferta extranjera que compite con la producción local».

Esta mentalidad, pongámosle el nombre de «dependiente», considera como algo natural, lógico y acostumbrado el reclamar, pedir y solicitar a los gobiernos medios de subsistencia y mejora personal.

Es la mentalidad que se ve en noticias como esta:

”Más de 7.000 alumnos españoles de 170 centros escolares, además de activistas, docentes y representantes políticos, participarán desde el lunes en la Semana de Acción Mundial por la Educación, con actos programados en más de 25 ciudades para reclamar el derecho a la enseñanza en todo el mundo».

Los seres humanos tenemos necesidades y deseamos satisfacerlas. Cuanto más satisfechas estén esas necesidades, mejor viviremos. Sabiendo esto, ahora es solo una cuestión de saber las maneras en las que las podemos satisfacer, siendo una de ellas la que he ilustrado en las citas anteriores.

Es la manera «dependiente» y se caracteriza por el usar medios políticos para satisfacer necesidades propias, los que consisten esencialmente en reclamos, protestas y exigencias a la autoridad para que ella satisfaga esas necesidades de quien reclama.

Este método que usa medios políticos para satisfacer necesidades propias tiene cierto parecido con el método violento tradicionalmente usado en Economía para ilustrar dos maneras de hacerse de satisfactores: un ladrón eleva su satisfacción de necesidades robando a otros.

El método que usa medios políticos hace lo mismo, aunque indirectamente. Lo que hacen los reclamantes es un outsourcing contratando a un tercero para que realice el robo, al gobierno; este expropia a otros y da parte de ese robo al reclamante.

Visto así, desnudo el asunto, resulta reprobable, una falla que se corrige usando argumentos falaces y eslóganes de moda, como justicia social.

Siendo inmoral y reprobable, sin embargo, llega a adquirir un aura admirable de beneplácito general instantáneo. Acaba por ser algo natural, obvio y loable en la mentalidad de este primer método de buscar la satisfacción de necesidades personales.

El otro método resulta ser, en nuestros días, un tanto extraño y fuera de la norma académica-políticamente correcta. Es la insólita y exótica noción de que la persona puede mejorar su vida por medios propios mediante su trabajo, esfuerzo, ahorro, previsión e iniciativa.

Este método para satisfacer necesidades propias puede ser llamado «independiente» y concibe a la persona como alguien libre, pensante y capaz (algo que para la otra mentalidad resulta chocante y raro). Es la mentalidad contraria a la del ladrón, la forma de pensar del que trabaja y se beneficia sin dañar a otros, incluso los beneficia.

Estos dos métodos para vivir mejor son consecuencia de dos mentalidades diferentes desde su origen.

La mentalidad dependiente que usa medios políticos para mejorar su vida, mucho me temo, ha sido la que ha sido adoptada en buena parte de la academia y producido generaciones de personas que consideran a su dependencia del gobierno como algo natural y deseable.

Por ejemplo, esta noticia de México:

«Estudiantes universitarias del movimiento “Yo soy 132″ […] suman a la agenda el reclamo de que este país no garantiza a toda la población los derechos a la educación, el empleo y la seguridad».

El lector sagaz, estoy seguro, ya intuyó un problema severo de esa mentalidad de dependencia: quien recibe las ayudas y concesiones de gobierno consume recursos y no crea nuevos, por lo que depende de que el gobierno los expropie a quienes tienen la otra mentalidad, la de independencia personal, que sí crean recursos.

Esta situación no es estable y con facilidad puede llegar el momento en el que quienes producen ya no creen lo suficiente como para mantener al gobierno y sus dependientes.

Post Scriptum

Es pintoresca la forma en la que esa mentalidad que usa medios políticos para vivir se manifiesta:

«Dado que en la Ciudad de México más de cinco millones de personas reciben el beneficio de uno o varios programas sociales, un total de 13 mil 944 internos en las 12 cárceles capitalinas solicitaron ser incorporados al Seguro de Desempleo, por lo que ahora están en espera de su registro».

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