Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Creencias Inevitables
Eduardo García Gaspar
12 enero 2016
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá el comienzo sea una palabra, creencias. Cosas que pensamos son ciertas, justificadas, lógicas, razonables, obvias, naturales, válidas.

En ellas hay un componente vital, el grado de certeza que tenemos, la seguridad con la que pensamos que ellas son ciertas, reales, verdaderas.

Entra aquí una frase atribuida a G. K. Chesterton (1874-1936), aunque pueda ser que la atribución sea falsa:

«Cuando el hombre deja de creer en Dios, el peligro no es que dejará de creer, sino que creerá en cualquier cosa».

La frase contiene más de lo que aparenta en la superficie. Muestra que somos seres que no pueden vivir sin creencias. Las tenemos que tener.

Son parte de nuestra naturaleza. Son guías para nuestra vida. Nos sirven de indicadores en nuestras decisiones. No hay manera de evitarlas, aunque supongo que sí haya manera de ocultarlas.

Veamos un ejemplo, el de las personas que creen convencidamente que Dios existe. Eso crea una impresión general en la persona, seguramente vaga y difícil de verbalizar, incluso una especie de imaginario personal: haber sido creado por Dios, tener un alma inmortal y aceptar la existencia de un juicio al final de todos los tiempos.

Veamos ahora la otra posición, la de quien tiene otra creencia, la de que Dios no existe y que todo es material. Al igual que la anterior, esta persona tiene su impresión general, el marco bajo el que vive: nada hay sobrenatural, al morir desaparecemos, somos algo más que animales, el universo es un accidente físico, el mundo no tiene propósito.

Claramente el imaginario de cada persona de esas dos será bastante más complejo de lo que lo he descrito, pero eso no es importante para aceptar una consecuencia: las creencias de cada uno tendrán una influencia en su conducta.

En otras palabras, nuestras creencias afectan a nuestro comportamiento.

Ahora vamos a otro campo, que es el que creo que bien vale una segunda opinión.

En los dos casos anteriores he expuesto casos claros y opuestos. Casos de personas que tienen creencias convencidas sobre las existencia de Dios. Una cree en él y la otra no.

¿Qué pasa con las personas que están en medio? Esas personas que no están tan convencidas de cualquiera de las dos posiciones, creer o no en Dios.

Antes dije que las creencias tienen un componente vital, el del grado de certeza que tenemos. Las personas de en medio tienen una seguridad media, no están convencidas de que Dios existe, pero tampoco de que Dios no exista.

Creo que es a ellas que la frase de Chesterton puede aplicarse con claridad: serán las que mostrarán una mayor tendencia a creer en cualquier cosa y se moverán de una creencia a otra con gran facilidad, a veces creyendo, a veces no. Esto es lo más común ahora.

Nuestra situación actual, en lo que se refiere a creencias, contiene ideas espirituales o sobrenaturales, en cantidades enormes: opciones abundantes en las que la mayoría de las personas tratan de encontrar respuesta a sus inquietudes de creencias espirituales.

Algo que ha sido llamado “ser espiritual pero no religioso”.

Aquí caen formas religiosas como (sic para todo):

«creo en dios pero no en los q la profetisan solo les importa los intereses sullos y no de la gente q pasa hambre y miseria . no saben respetar las ideologias politicas y relijiosas de cada uno… creo en una Energía Suprema Divina y Creadora que es Dios, que habita en todo y en todos, que habita dentro de mí, dentro de tí, en los árboles, en el agua, en el Sol, etc. »

Y se explica la existencia de una categoría de libros, la de espiritualidad, con casos como uno:

«El Gran Secreto siempre ha estado presente de forma fragmentada en las tradiciones orales, en la literatura, en las religiones y en las distintas filosofías de todos los tiempos. […] Esta revelación te aportará felicidad en todas las áreas de tu vida. El Secreto encierra la sabiduría de los grandes maestros actuales, hombres y mujeres que lo han utilizado para conseguir salud, fortuna y felicidad».

Al final, lo que he querido mostrar es el rasgo humano de tener naturalmente creencias sobre lo espiritual y la existencia actual de opciones innumerables de ese tipo. Lo que en algunos casos demuestra que Chesterton tuvo razón. Creerán en cualquier cosa.

Post Scriptum

La amplitud de opciones puede sospecharse viendo, por ejemplo, esta lista de libros de autoayuda y espiritualidad; o lecturas acerca de estilos de vida.

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