Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Del Cambio al Error
Eduardo García Gaspar
8 marzo 2016
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Son pan diario las peticiones de cambio. Normal el asunto. Si se encuentra algo que está mal, se quiere corregirlo.

Eso suele ser expresado como «cambio». Si algo no funciona o está mal, hay que cambiarlo.

Suena muy lógico y razonable, pero puede producir errores importantes.

Un caso ayuda a ilustrarlo. Haré citas de un discurso real:

«… necesitamos un cambio… hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad… queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras… »

Creo que la petición de cambio está bien demostrada en lo anterior. Sigue ahora el turno de la descripción de lo que está mal, citando al mismo discurso:

«… un sistema que se ha hecho global [y] ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza… Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre… Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir… el poder anónimo del ídolo dinero… »

Las citas son reales y muestran, creo, un patrón repetido de análisis que comienza con una situación cualquiera que quiere ser corregida pidiendo un cambio, que no es muy claro ni está bien definido. Ese cambio, sin embargo, puede intuirse en sus detalles debido a la descripción de la situación.

En este caso, como en muchos otros, todo inicia son la descripción de esa situación a la que se juzga indebida y que crea un imperativo de cambio correctivo. No es una realidad aislada pues nuestro mundo siempre está en una situación imperfecta y el ansia de corregirla es natural.

En este caso, como en el de muchos otros, la descripción de la situación-problema está enfocada desde un nivel «macro», es decir, es todo un sistema grande el que no funciona; es toda la estructura la que está mal. Por lógica obvia entonces el problema puede solamente solucionarse con un cambio total, estructural, profundo.

El sistema actual que debe ser cambiado, se afirma, tiene defectos serios, como idolatrar el dinero, sustentarse en productividad, usar crédito, crear exclusión… y una larga serie de defectos que únicamente puede ser corregidos por medio del cambio de estructuras.

Es decir, un cambio de sistemas. El mal sistema actual debe ser dejado atrás para dar entrada al buen sistema futuro propuesto.

Por ejemplo, debe ser abandonada

«la imposición de medidas de “austeridad” que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y de los pobres… [de] pautas alienantes de consumo… [la reducción de] los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato… ».

Toda la propuesta de cambio es de tipo macro, estructural, de sistema; algo enorme que implica una sustitución del ensamblado económico y político y cultural. La estructura actual debe ser abandonada y ser sustituida por otra que se presupone es mejor. Un riesgo considerable y que creo está sujeto a errores comunes, que son los siguientes:

Primero, la nueva estructura está poco desarrollada en sus detalles concretos y se sustenta principalmente en buenas intenciones. No hay ningún tipo de garantía razonable que pruebe que ella es mejor.

Segundo, la vieja estructura está mal analizada. Llena de lugares comunes no penetra en los detalles del funcionamiento real de la economía y exagera las acusaciones con una simplicidad pasmosa.

Tercero, presupone algo falso, que los defectos humanos pueden ser corregidos por medio de cambios estructurales; por ejemplo, la avaricia desaparecerá cambiando al sistema económico. Este es el gran peligro de las peticiones de cambios totales de estructuras.

Presupone que las personas serán el efecto de la nueva estructura mejorada y eso es pensar que las personas no tienen ni libertad ni responsabilidad. Cambiando la estructura, se cree, las personas serán mejores. La verdad es que exactamente la contraria: las personas son las que crean a la sociedad y sus estructuras. Ellas son la causa, no el efecto.

Todo lo que he querido hacer es apuntar el enorme riesgo de suponer que los problemas económicos serán corregidos con un cambio de estructura que lleve de un sistema económico a otro.

Si alguien cree que el materialismo y la sed de poder van a desaparecer cambiando del capitalismo, por ejemplo, al socialismo o a cualquier otro sistema, se engaña totalmente.

Post Scriptum

La crítica a la idea de cambiar la estructura social para crear sociedades mejoradas, que usé en esta columna, está en la obra de Ratzinger, Joseph (1987). Iglesia, Ecumenismo y Política . Un resumen puede verse en El Peligro de lo Perfecto.

Las citas de la propuesta de cambio están en Queremos y necesitamos un cambio

El tema de la imposibilidad de cambiar a la naturaleza humana por medio de estructuras sociales ha sido tratado en varias columnas de ContraPeso.info, por ejemplo: Sociedades Ideales Imposibles; Dinero Como Culpable; Codicia Capitalista Examinada, donde se señaló que:

«… la moralidad de las acciones humanas está dentro de la persona, por lo que no puede aspirarse a suponer que cambiando las estructuras de una sociedad pueda cambiarse el interior de la persona. La moralidad y la inmoralidad estarán presentes dentro del ser humano con independencia del sistema económico implantado —el ser humano será egoísta o altruista sin importar si vive en un sistema socialista, capitalista, monárquico, democrático, autoritario».

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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