Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Democracia Desbocada
Eduardo García Gaspar
20 junio 2016
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Tiene sus riesgos. No es perfecta. La democracia que no haya sido atemperada con facilidad se convierte en una pesadilla.

Quizá el principal riesgo es el de la creencia democrática más cómoda, la igualdad.

Interpretada como debe ser, con moderación, la igualdad democrática se percibe con facilidad en el voto personal, con igual valor en cada persona. O bien, en la idea republicana de igualdad ante la ley, no importa quién seas. No está nada mal esa manera de entender a la igualdad dentro de una democracia.

Sin embargo, si a la noción de igualdad se le deja exacerbar, ella comienza a perder sentido y convertirse en una obsesión. No es un riesgo teórico, es real y presente. Muchos, demasiados, han cometido el error.

Considere usted este ejemplo:

«Las leyes garantizarán la progresividad de los derechos; la conformación de un Estado de bienestar social y el buen vivir; la igualdad y la equidad; el combate a la pobreza; la redistribución de la riqueza; la universalización de la seguridad social; la atención preferente a niños, niñas y adultos mayores […]» 100 razones para votar por Morena

El documento citado continua:

«Se incorporarán a la Constitución los derechos sociales universales para acceder a: la pensión de adultos mayores, la beca de discapacidad, la beca de madres solteras, la beca a estudiantes de bachillerato, los uniformes escolares, los útiles escolares, los microcréditos, el apoyo a unidades habitacionales de interés social, el seguro de desempleo, los comedores comunitarios y públicos, el mejoramiento barrial, el seguro contra la violencia familiar, el apoyo a pueblos originarios y a todos los demás programas sociales».

Cualquier persona razonable sugeriría calcular los costos de esas propuestas, ya que todas ellas tendrán que ser financiadas por los ciudadanos mismos. La pensión para adultos mayores, por ejemplo, no será cubierta con fondos personales de los gobernantes que la prometen, sino con el dinero de otros ciudadanos.

Es esto puede verse el riesgo de la igualdad democrática desbocada, un enloquecimiento gubernamental que aleja al político de la realidad, hacia un mundo de recursos ilimitados donde las promesas más trastornadas serán realidad.

Y esto es el riesgo de la igualdad democrática que no ha sido moderada con otras ideas.

En esta mutación de la democracia puede verse un mecanismo simple: el gobierno se transfigura cambiando totalmente su naturaleza original. De ser una institución dedicada a la protección del ciudadano y sus libertades, se convierte en una agencia de igualación.

Su propósito es ahora hacer que los ciudadanos sean iguales y lo hace con una mentalidad colectiva: su nueva misión es igualar clases sociales; quita a unas para dar a otras. Por ejemplo quita a madres no solteras, entre otros, para dar a madres solteras; quita a los empleados para dar a los desempleados.

El gobierno entonces es una máquina con un engranaje especial que mete la mano en el bolsillo de unos, lleva esos fondos a su propio bolsillo y una parte de esos fondos la da a otros; todo, según la voluntad de los gobernantes. Con la otra parte se queda el gobierno.

Desnudo y sin adornos, eso es lo que sucede en la transformación del gobierno en una una agencia de distribución general de activos sociales.

Ya no gobierna propiamente en el sentido de protección de las libertades personales, sino que redistribuye con la encomienda de igualar, sin que mucho importe la libertad ni la justicia.

Más aún, hay una redefinición de la justicia, la que deja de estar sustentada en el merecimiento personal, para ser entendida como igualdad; todo lo que es desigual, es injusto y solo puede ser remediado con la acción gubernamental.

La igualdad desbocada tiene sus partidarios, entre los que es posible destacar a los gobernantes mismos. Ningún tipo de gobierno puede satisfacer con mayores dosis la ambición de poder que ellos tienen. No es coincidencia que el partido personal de López Obrador en México hay producido el texto del que he tomado las citas.

Igualmente, habrá personas que defiendan ese tipo de gobierno, y son quizá la mayoría, no por convicción mental, sino por conveniencia personal: son o piensan que serán los afortunados beneficiados por las redistribuciones gubernamentales. Son el viejo que recibe una pensión, la madre a la que le regalan artículos escolares, la madre soltera que recibirá ayudas…

Hay también otro partidario de la igualdad desbocada, el ingenuo indignado que piensa que todo mal social tiene a la desigualdad como culpable. Es la mentalidad que lleva a afirmar cosas tan irracionales como esta:

«La reducción de la distancia entre los ingresos distribuidos es el elemento central de toda política orientada a suprimir la pobreza».

El siguiente comentario de Pablo Simón sobre Tocqueville (1805-1859) es especialmente aplicable a este tema:

«En diferentes pasajes Tocqueville se pregunta con cierta amargura la causa por la cual en los pueblos democráticos el amor por la igualdad es más ardiente que el gusto por la libertad. A su juicio tal inclinación se debe al hecho de que, mientras que la igualdad aparece como un don gratuito, la libertad es un bien por el que es preciso luchar. Asimismo los encantos de la libertad se descubren a largo plazo, mientras que la igualdad ofrece bienes que pueden disfrutarse rápidamente. He ahí la conocida como “enfermedad infantil de la democracia”. Lo cómodo es enemigo de lo libre».

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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