Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Democracia: Voz Del Pueblo
Leonardo Girondella Mora
18 abril 2016
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Qué es la democracia y la voluntad del pueblo fue el tema de conversación con una persona, y que reproduzco en sus partes centrales.

—La democracia es algo que permite que se respete la voluntad de las personas, cuando ellas eligen a sus gobernantes. De lo que se trata es de obedecer la voluntad del pueblo —dijo la persona.

—¿Podría usted abundar un poco más para entender mejor? —pregunté.

—Digo que con la democracia se puede obedecer la voluntad de la nación para que el gobierno haga lo que las personas le manden, o sea, que los gobernantes ya no hacen lo que ellos quieren sino lo que la gente quiere.

—¿Podría usted definir qué es “la voluntad del pueblo” y “lo que la gente quiere”?

—Pues eso mismo, lo que las personas quieren que su gobierno haga.

—¿Qué sucedería cuando unas personas quieren hacer una cosa y otras quieres hacer otra?

—Para eso está la regla de la mayoría, o sea, que se hace lo que la mayoría manda y el asunto está solucionado.

—¿Se haría lo que la mayoría diga, sea lo que sea?

—Pues, sí, de eso se trata la democracia, que es el gobierno de las mayorías.

—¿Y si la mayoría decidiera, por ejemplo, confiscar las propiedades de la minoría o parte de ella, sería eso democrático?

—Pues sí, sería democrático siempre que eso fuera la voluntad de la mayoría porque esa es la manera en la que ella funciona.

—¿Y si la mayoría decidiera que la minoría fuera encerrada por ser de otro color de piel o pertenecer a otra religión, sería eso también democrático?

—Pues no… eso no lo sería. Creo que ya sé por dónde me quiere llevar.

—Bien, al menos podemos concluir algo: hay cosas que no están sujetas a la “voluntad del pueblo”, como el quitarle derechos a las minorías.

—Pues, bien, sí, es cierto eso. Sin embargo, no puede negarse que en la democracia se obedece la voluntad de la gente, aunque con ciertas limitaciones obvias.

—¿A qué podría usted llamar “voluntad de la gente”?

—Bueno, pues lo obvio, lo que ella quiere que su gobierno haga.

—Si en un caso la gente vota y elige con 44% de los votos a un presidente y el restante 56% está repartido entre tres o cuatro partidos más, ¿cuál es la voluntad de la gente en este caso?

—La de la gente que eligió al partido ganador, porque eso es la regla de la democracia. Gana el que más votos tenga en las elecciones y así se demuestra la voluntad del pueblo.

—Entonces gana el que tuvo 44% de los votos y que quiso tener a ese partido, pero resulta digno de mencionarse que el 56% de los que votaron no lo querían. ¿Cómo explica usted eso?

—Pero esas son las reglas democráticas en las elecciones. Gana el que más votos tenga y ya. No hay mucho más que ver en ese asunto. La discusión se ha acabado.

—Sí, estoy de acuerdo, esas son las reglas de las elecciones, pero permítame preguntarle otra cosa. ¿Puede decirse que es la voluntad popular algo que solo obtuvo el 44% de los votos, o incluso hasta el 65%?

—Sí, esa es la voluntad del pueblo, lo que la nación quiere.

—Pero creo que no hay duda de que esa voluntad está dividida porque hubo personas que no votaron por ese partido. Creo que eso anula la expresión general de “voluntad del pueblo”, que acarrea la noción vaga de que todos quieren lo mismo.

—Bueno, pues sí, pero la voluntad del pueblo es la voluntad de la mayoría.

—Me temo que usted está entendiendo por “pueblo” algo que es distinto a lo que yo entiendo. Para mí es toda la gente, todas las personas, incluso las que no pueden votar.

—No, no, no entiende usted, el pueblo está conformado por las grandes mayorías, aquellas que son realmente representativas del país, las clases desprotegidas y marginales. Esa es la voluntad que debe respetarse.

—¿Y si esas clases desprotegidas dividen su voto entre diversos partidos, qué pasaría? Ya no habría una sola voz de esas clases, no una sola voluntad del pueblo, como usted lo define.

—Usted no entiende lo que trato de decir. La democracia es el gobierno de las mayorías nacionales, del pueblo real y los gobernantes deben encarnar esa voluntad de manera solidaria.

—Usted empezó definiendo a la democracia de una manera y ahora lo hace de otra. Ahora dice que la democracia debe seguir la voluntad de una parte de la ciudadanía, no de toda ella.

—No, no, es mejor terminar la discusión. Lo que sucede es que usted no entiende sobre estos asuntos que requieren una sensibilidad social que claramente usted no tiene.

Addendum

La conversación fue menos amigable de lo que aparenta en este resumen. Quedó pendiente un tema obvio.

Si la democracia es hacer lo que dicta la voluntad popular, definida como la plataforma del partido que más votos ha recibido, aunque ellos sean menores al 40%, debe examinarse si lo que ese partido haga debe ser siempre puesto a votación popular para garantizar que realmente recibe apoyo de las personas.

Incluso más. Quedó pendiente la forma de funcionar de la división del poder: legislativo, ejecutivo y judicial. Y es que creo que hay cosas más allá de la democracia.

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