Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
(Des)Igualdad, Van Juntas
Eduardo García Gaspar
22 agosto 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Todos somos iguales y todos somos diferentes. Hay en nosotros una uniformidad innegable, pero también una disparidad real.

Somos una combinación fascinante de igualdad y desigualdad. Esto tiene consecuencias.

Reclamar solamente la igualdad, lamentarse de la desigualdad, lleva a errores de consecuencias serias.

Lo mismo que exaltar la desigualdad y quejarse de la igualdad. Ambas, igualdad y desigualdad, semejanza y diferencia, se combinan en nuestra naturaleza.

¿Complicado? Mucho menos de lo que aparenta.

Piense usted en la idea de igualdad frente a la ley y su consecuencia: nadie es excepcional frente a los mandatos legales. Tampoco frente a las normas morales. Aquí, la igualdad es absoluta, no tiene excepciones.

Esta igualdad universal tiene su razón básica: todos somos seres humanos, con igual dignidad y valor; pobres y ricos, jóvenes y viejos, mujeres y hombres. Todo comenzó con una idea hace siglos: todos somos hijos de Dios, creación divina. Por tanto, valemos mucho y lo mismo.

Esta igualdad es la que se presupone en nuestras obligaciones y derechos. Los mismos para todos. Una valiosa parte de la herencia cristiana de Occidente.

Piense ahora en la parte complementaria, la desigualdad. Es obvio que no somos totalmente iguales. Entre nosotros hay grandes diferencias de edad, de talento, de gustos, profesiones, estudios… La lista es larga e imposible de negar.

Resumiendo, en nuestra esencia hay igualdad absoluta y en nuestras circunstancias hay desigualdad real. ¿Un problema? Al contrario, es una gran cosa, realmente buena. Esto puede verse en (¡sorpresa!), el Catecismo de la Iglesia Católica.

Sobre la igualdad humana:

«Creados a imagen del Dios único y dotados de una misma alma racional, todos los hombres poseen una misma naturaleza y un mismo origen (1934) […] La igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su dignidad personal y de los derechos que dimanan de ella (1935) […]»

Sobre la desigualdad humana:

«Ciertamente hay diferencias entre los hombres por lo que se refiere a la edad, a las capacidades físicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias de que cada uno se pudo beneficiar, a la distribución de las riquezas. Los “talentos” no están distribuidos por igual (1936)».

Sobre la explicación de estas simultáneas igualdad y desigualdad:

«Estas diferencias pertenecen al plan de Dios, que quiere que cada uno reciba de otro aquello que necesita, y que quienes disponen de “talentos” particulares comuniquen sus beneficios a los que los necesiten. Las diferencias alientan y con frecuencia obligan a las personas a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicación (1937)».

Demos el paso siguiente y lógico, el de cómo conducir esta mezcla coexistente de igualdad esencial y desigualdad circunstancial. No es sencillo, pero podemos pensar en algunas cosas.

La más obvia es evitar la fijación mental con una de ellas. Tan malo es obsesionarse con remediar la desigualdad, como aceptarla sin límites. Las dos van juntas, son inseparables.

Otra cosa, la de facilitar eso que el Catolicismo llama «el plan de Dios»: bajo un sistema de igualdad ante la ley que permita que las personas usar sus «talentos» porque ello hace posible que sean aprovechados por todos, no solo por quienes los poseen. La idea es realmente buena.

Esto debe resaltarse explícitamente: la libertad permite aprovechar los talentos de cada quien, pocos o muchos, cuyos frutos de dispersan por toda la sociedad. Incluso aunque no lo pretendan ni intenten.

Y, la tercera que menciono, entender que todos tenemos obligaciones morales, eso que se llama «amar al prójimo». Esto permite a las personas que, como escribió santa Catalina de Siena: «tengan así ocasión, por necesidad, de practicar la caridad unos con otros».

Y esto es lo que me lleva a lo que bien creo que vale una segunda opinión.

He visto una y otra vez a gente de santas intenciones querer corregir «desigualdades escandalosas» modificando las estructuras económicas, es decir, limitando la libertad humana, sin darse cuenta que haciendo eso limitan también las posibilidades de que «unos necesitasen de otros y que fuesen mis servidores para la distribución de las gracias y de las liberalidades que han recibido de mí», como escribió santa Catalina.

Es decir, la manera en la que pueden corregirse esas desigualdades no puede ser otra que entrar en los corazones de las personas y hacerles entender que debe amarse al prójimo.

Es irreal y contraproducente suponer que cambiando de sistema económico podrá remediarse la pobreza. No puede mejorarse el plan de Dios y creer que quitando posibilidades del uso de talentos la vida mejorará.

Post Scriptum

Un ejemplo de lo que digo. Se ha escrito que :

«El Consejo de Administración de la Red Intercontinental de Promoción de la Economía Social y Solidaria (RIPESS), reunido en París del 28 al 31 de marzo de 2011, levantó acta de los progresos significativos del movimiento de la economía social y solidaria en todos los continentes y confirmó su determinación de reforzar su trabajo de promoción de la economía social y solidaria como respuesta a la crisis global».

Mi punto es que usted no puede crear en sí misma una «economía social y solidaria», ni justa, ni compasiva, de la misma manera que no puede crearse un cuchillo compasivo, ni una silla caritativa.

¿Quiere usted tener una economía de ese tipo y una sociedad benévola también? Vaya al interior del ser humano e intente hacerle entender que tiene responsabilidades morales objetivas sustentadas en el amor al prójimo. Olvídese de tratar de volver justa a una económica por medio de cambios de estructuras.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “(Des)Igualdad, Van Juntas”
  1. Jorge Ramón Pedroza Dijo:

    Muy bueno… y el concepto viene desde Platón hasta Durkheim….

    https://en.wikipedia.org/wiki/Division_of_labour





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