Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dios y la Maldad
Leonardo Girondella Mora
8 septiembre 2016
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Los sucesos terroristas —que no escasean en las últimas décadas— acostumbran traer a la superficie un problema acerca de Dios, incluso negando su existencia. Este fue el tema de una conversación, cuyos puntos centrales anoto a continuación.

— Se supone que Dios lo puede todo y lo sabe todo y eso quiere decir que conoce a la maldad y tiene el poder para hacerla desaparecer. Pero ya que la maldad existe eso quiere decir que Dios no lo puede, o que no lo sabe todo dijo la persona.

— ¿Podría usted explicar eso con otras palabras? —pregunté.

— Si Dios existiera entonces no existiría el mal, como los muertos en Orlando o enn Francia, porque Dios tendría el poder para detener ese mal, pero como ese mal existe, entonces Dios no existe, o no es todopoderoso.

— Ya entiendo. Incluso podría pensarse en otra posibilidad. Si Dios existe, es todopoderoso y lo sabe todo, y a pesar de eso permite la existencia del mal, podría ser que no le interesara nada nuestro mundo y lo malo que en él sucede.

— ¡Es cierto! También podría ser eso. En fin, creo que la existencia del mal, que es real y demostrable, puede usarse como una prueba de que Dios no existe, o de que no es tan poderoso como se piensa. O no sabe que el mal existe, o no le interesa el mal que nos sucede, como las guerras.

— Bien, ¿hay otra explicación que se le ocurra a usted? —pregunté.

— No, no veo otra explicación. El que la maldad exista es algo que va contra la creencia de que exista un Dios bueno que todo lo puede y todo lo sabe. Creo que es algo que se justifica, el pensar así.

— ¿Es Dios alguien también perfecto en racionalidad, digo, alguien que no se equivoca? —pregunté

— Eso dicen los que creen en él, que todo lo puede, todo lo sabe, que es infinitamente sabio y bueno. ¿Pero cómo puede ser sabio y bueno quien tolera que el mal exista y tengamos esos ataques terroristas y muertes de inocentes?

— Si Dios es infinitamente sabio, o al menos eso suponemos, quizá pueda haber otra explicación que nos aclare esa contradicción que usted señala. ¿No podría ser que Dios siendo la sabiduría misma tenga una razón sólida para tolerar el mal? Es una posibilidad.

— Es cierto, es una posibilidad. Si todo lo sabe, si es infinitamente sabio, eso podría significar que tenga una razón para permitir que el mal exista. Una razón que se nos escapa a quienes no sabemos todo, ni somos tan sabios. Entiendo lo que usted ha dicho —dijo ella.

— En realidad, únicamente he preguntado si existe una razón para que Dios permita el mal y que imagino deba ser una razón de peso. ¿Podría ser que permitiendo el mal se lograra un bien mayor? Algo que si el mal no existiera, no pudiera tenerse.

—No podemos conocer esa razón para tolerar el mal porque no somos tan sabios, pero atrevernos a pensar en ella es algo que siento que es un deber —dijo la persona.

— ¿Qué razón tan poderosa podría ser esta que justificaría tantas cosas tan malas? No se me ocurre nada en este momento. ¿A usted sí?

— Tampoco, pero podríamos pensar en una razón humana, una que tiene que ver con las personas y no con los animales. Los animales no usan chalecos con explosivos. Podría ser que tuviera que ver con la libertad —dijo ella.

— ¿Con la libertad? No suena descabellado. La libertad significa la facultad de poder decidir poner bombas en trenes, o matar bebés en el vientre materno. ¿La libertad es ese bien mayor que hace que Dios permita la existencia del mal?

— Puede ser y no es nada mala idea.

— ¿Cómo sería un mundo en el que no se pudiera escoger hacer el bien o el mal? —pregunté.

— No seríamos libres… seríamos como esclavos de la voluntad de Dios, quien tomaría las decisiones nuestras y nosotros no podríamos negarnos a ello. Bueno, entonces sí es posible que exista Dios y que exista el mal, al mismo tiempo.

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La conversación fue productiva porque ambas partes se escucharon con atención. Esto puede verse de manera esquemática.

• Dios es el ser superior que todo lo puede, todo lo sabe, es infinitamente sabio y bueno.

• Dios permite, a pesar de su naturaleza, el mal, lo que en apariencia presenta una contradicción incomprensible, al menoso en apariencia.

• Esa contradicción desaparece cuando se piensa que por ser todo eso, Dios tolera el mal por una razón poderosa que lo justifica: si Dios no permitiera el mal, entonces no habría humanos libres, sino unos simples robots que «vivirían» siguiendo las instrucciones de Dios.

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