Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Economía: Razón Práctica
Eduardo García Gaspar
25 mayo 2016
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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El nombre es desconocido. Muy pocos saben quién fue Sir John James Cowperthwaite (1915-2006).

Usted puede averiguar más sobre el personaje en la Foundation for Economic Education; o bien en Le Québécois Libre.

En resumen, JJC es colocado como el responsable del milagro de Hong Kong. Una especie de contrapartida del llamado autor del milagro alemán, Ludwig Erhard (1897-1977) quien es mucho más conocido.

¿Cómo era JJC? Una anécdota lo describe bien.

Se cuenta que M. Friedman (1912-2006) entrevistó a JJC. En la entrevista se hizo referencia al rechazo que JJC sentía por las estadísticas nacionales. Usted sabe, todas esas cifras que se recopilan acerca del estado del país.

Friedman le preguntó sobre la escasez de esas estadísticas en Hong Kong. JJC le respondió: «Si les dejo computar esas estadísticas, ellos querrán usarlas para planear». Tiene su gracia en el fondo: puede detenerse a la planeación estatal si el gobierno no tiene estadísticas nacionales.

Interesante mentalidad del escocés que permitió, sin pretenderlo, un experimento económico comparando a Gran Bretaña con Hong Kong; no muy distinto al que se tuvo con las dos Alemanias después de la II Guerra Mundial.

Mientras que en Gran Bretaña, comenta Lawrence W. Reed, el primer ministro británico Clement Attlee lanzó a su país al socialismo, en Hong Kong se hizo lo opuesto.

Los resultados son conocidos, siendo especialmente admirable que esa colonia británica tenga en 2014 un ingreso per cápita de 40,169 dólares; Gran Bretaña, donde inició la Revolución Industrial tiene 46,332.

Las ideas de JJC comenzaron a aplicarse después de la Segunda Guerra Mundial. Resulta irresistible pensar, por ejemplo, en lo que hubiera sucedido en Argentina o en México, de haberse implantado las ideas de JJC. Sus ingresos per cápita en 2014 fueron de 12,509 y 10,325 respectivamente. Una cuarta parte que Hong Kong.

JJC no es un teórico, autor de sesudos análisis, sino un hombre con sentido común que tuvo una revelación: se le solicitó que pensara en planes para reanimar a la economía de la colonia británica, pero se dio cuenta de que sin dirección gubernamental su economía estaba mejorando. Conclusión obvia: dejarla así, como ya estaba caminando.

Pero tenía sentido común, eso que llaman razón práctica, y que está contenida en algunas de sus frases:

«Una industria naciente, si se le mima, tiende a permanecer una industria naciente y nunca crece ni se expande»

«No creo que cuando uno habla de dificultades y bienestar pueda hablarse razonablemente usando términos de clases o grupos sociales, sino solamente en términos de individuos».

«El dinero no puede convertirse en casas o maestros capacitados ni hospitales con el toque de una varita mágica. Existen limitaciones en nuestros recursos físicos e intelectuales».

«El hecho de que las generaciones anteriores nos han legado un patrimonio público importante casi completamente libre de deudas en carreteras, puertos, etc., me parece que impone una limitación en la validez de la teoría de que por medio de préstamos debemos, o podemos, pasar la carga del desarrollo de la próxima generación».

«Pero es precisamente porque papá [el gobierno] no sabe más que yo, creo que el gobierno no debe pretender decir a cualquier hombre de negocios o industrial lo que debe o no debe hacer, mucho menos lo que puede o no hacer; y no importa cómo pueda ser disfrazada eso es lo que es la planificación».

Este fue el tipo que afirmó que es mejor confiar en la idea de la mano invisible que en los torpes dedos de la burocracia. Y lo que muestran sus palabras es eso que se conoce como razón práctica, la que se usa para tomar decisiones que usan recursos para alcanzar fines.

Es el uso de la razón para tomar la decisión adecuada y necesita un cierto talento que podemos llamar perspicacia, discernimiento, sagacidad, o lo que usted quiera. Necesita capacidad para observar y, más tarde, obtener conclusiones, es decir, verdades probables.

Apuntar eso tiene una aplicación práctica para aquellos a los que ciega su ideología. En mi experiencia, he visto que esto sucede más a la izquierda que a la derecha (pero ninguna es inmune). Los prejuicios ideológicos suelen cerrar la entrada a la razón práctica.

En fin, mi punto fue dar a conocer siquiera un poco más a Sir John James Cowperthwaite y sus logros de simple sentido común. Más lo más importante, enfatizar la importancia de la razón práctica en economía.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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