Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Economía, Solo lo Concreto
Leonardo Girondella Mora
2 febrero 2016
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Me parece que es extraordinariamente difícil entender a la Economía sin atender primero y antes que nada a las decisiones de una sola persona siempre considerada individualmente —es inevitable que éste deba ser el punto de arranque de todo análisis económico.

Todo lo que se puede ver en una economía cualquiera tiene un origen en las decisiones de acción individual de una multitud de personas —lo que debe hacer concluir sin remedio, que todas las cifras agregadas de la economía son solamente una visión general de lo que han decidido hacer un gran número de personas.

A lo que me refiero con lo anterior es que cualquier reflexión económica debe comenzar con la aceptación de que en la realidad solamente existen situaciones concretas, decisiones concretas, acciones concretas acerca de bienes y productos concretos.

Solamente pensando en términos concretos es posible descubrir lo que realmente sucede en una economía — como sucede específicamente en el caso del emprendedor y sus ideas propias y personales que le llevan a descubrir oportunidades de negocio que nadie más ha podido percibir.

Pero también sucede lo mismo en un caso concreto que lleva a descubrir eso que se llama valor —lo que no puede ser sino el producto de la evaluación de una persona concreta, en una situación concreta.

Esto puede entenderse mejor cuando se examina el papel que juega la cantidad disponible de un bien en las decisiones específicas de una persona concreta en circunstancias también concretas.

Si ella se encuentra en un desierto, sin agua, dará un enorme valor a siquiera unos pocos decilitros —pero si la persona se encuentra a la orilla de un caudaloso río, estará dispuesta a usar el agua para bañarse varias veces al día.

Este es el tipo de análisis que sólo pueden partir considerando que la economía puede ser entendida partiendo en casos concretos —millones de ellos sucedidos diariamente en cualquier sociedad. Además, debe aceptarse sin remedio que la economía realmente sucede dentro de las mentes de las personas.

Personas cuya conducta puede conocerse y a partir de la que sea posible tener un mayor conocimiento y hasta comprender buena parte de la economía —es decir, sostengo que es imposible tener un conocimiento económico razonable sin aceptar que la economía está en la mente de las personas.

Esto puede servir como un anuncio de prevención a todos aquellos que intenten mover a la economía desde una oficina en algún edificio gubernamental —creyendo que sus acciones podrán alterar a la economía sin pasar por la mente de cada persona.

Un caso épico de esa confusión fue la política de sustitución de importaciones, la que pretendía ser la mejor forma de industrialización acelerada para países subdesarrollados. Una medida tomada centralmente que para muchas personas concretas se convirtió en acciones concretas de contrabando de los artículos prohibidos de importar —para otras en una cómoda defensa contra la competencia.

Lo que intento hacer explícito es que cuando se deja de reconocer que la economía tiene su origen en las decisiones y acciones de personas concretas, se sucumbe a la alocada idea de creer que manejando algunas de las variables agregadas, las personas concretas se comportaran como robots.

Es cuando no se reconoce que la economía nace en las decisiones y acciones personas concretas en momentos concretos, lo que llega a producir ideas como la de que los precios están determinados por los costos de producción —una idea que sólo puede tener sentido dentro de una oficina en algún edificio gubernamental.

Porque, si después de todo los costos de producción determinan los precios, tendría que explicarse cómo es posible que tengan precios las pinturas de artistas célebres —y que esos precios sean superiores al costo de producción.

También, otra idea que sólo puede salir si la economía es vista como un fenómeno nacido en la persona concreta, es asombrosamente simple: toda actividad de producción hoy se realiza para satisfacer necesidades futuras —es decir, siempre hay en el productor un trabajo de cálculo futuro.

Lo anterior es engañosamente simple. Significaría que desde una oficina central de gobierno, si se quiere intervenir la economía, tendrían que realizarse los cálculos de necesidades futuras que hacen centenas de miles y millones de productores —una tarea imposible de realizar en ninguna oficina de gobierno, por grande que ésta sea.

Finalmente, insisto en mi punto. La Economía solamente puede ser entendida cuando se acepta que ella es el producto de las acciones y decisiones concretas y específicas de millones de personas —y que es imposible intentar que una persona o un pequeño grupo de ellas sustituya a las decisiones de esos millones.

Nota del Editor

Si le gustó la columna, quizás también El Valor Económico Es Subjetivo.

Sobre este tema resulta en particular interesante la columna Escuela Austriaca De Economía.

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