Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Gobernante, su Manera
Eduardo García Gaspar
10 mayo 2016
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


No creo que lo entienda muy bien. Quizá ni siquiera lo comprenda parcialmente.

Para él, eso es una paradoja, algo increíble. Como si le hablaran de ciencia ficción. O fuera el tema de una novela de realismo mágico.

Esta cita explica muy bien mi punto:

«El principio llano de que una nación se enriquece mediante la industria, la frugalidad y la iniciativa de su gente y solo con eso, es algo tan aceptado en cualquier otra parte del mundo que resulta trillado citarlo, sigue siendo una paradoja para el político mexicano».

Es la vieja pregunta de la Economía. ¿Cuál es la causa de la riqueza de una sociedad? Conocemos la respuesta: el trabajo y las ideas de las personas. Dejadas libres ellas, sin mucho darse cuenta, comienzan a crear riqueza propia y beneficio ajeno. Un poquito siquiera de Adam Smith lo ayudaría a comprender.

No es un secreto como la fórmula de Coca-Cola. Hay muchos libros que lo dicen, razonan y prueban. Hay evidencias muy convincentes al respecto. Y, sin embargo, la causa de la riqueza parece ser algo incomprensible para muchos, especialmente para los gobernantes.

Vuelvo a citar a Evelyn Waugh, que es el autor de la primera cita y quien escribió a continuación de lo anterior:

«Para [el político mexicano] la riqueza es, en la práctica y en la teoría, el resultado del robo; en los primeros días de la República los políticos habían de dejado al Estado en bancarrota y miraron a su alrededor en busca de algo que robar […]».

Eso fue escrito en 1939.

A finales de 2015, El Norte reportó: «”Se adelantan” compadres el ex Gobernador y compran tierras en Pesquería, cuyo costo inflan 237% al venderlas al Estado 15 meses después».

No parecen haber cambiado mucho las cosas.

Tampoco creo que sea un fenómeno exclusivo de México. Es universal. Los escándalos de la FIFA ilustran esto; por no mencionar el caso reciente en Brasil , o el de la «casa blanca» en México.

No creo necesario seguir citando casos, pero sí hacer algo que bien vale una segunda opinión: la concepción de la idea de riqueza en la mente del gobernante y lo distinta que es de la idea de riqueza que se tiene en mentes razonables.

Seamos analíticos, usando una obviedad: hay dos maneras de hacerse uno mismo de riqueza. Una es el saqueo, el robo, el quitarle a otro lo que es de él. Es lo que hacían los vikingos en sus invasiones; es lo que hace un ladrón en nuestros días.

Como en un juego de póquer, es un juego de suma cero. Lo que uno gana el otro pierde. Esta, mucho me temo, es la mentalidad que predomina en las mentes de los gobernantes: «para ganar yo, otro tiene que perder». Es así que, por ejemplo, el político pide y recibe pagos indebidos, por ejemplo, para emitir permisos y licencias; o compra para sí un terreno que luego vende a precio mayor usando fondos públicos.

La otra forma de lograr hacerse de riqueza uno mismo es un juego de suma positiva, es decir, ninguno pierde; ambos ganan. Esto es lo que creo que no comprende el político (ni muchos otros).

Quizá su mente no alcance a entender que, como escribió Juan Ramón Rallo:

«[…] en todo intercambio cada parte valora más aquello que recibe que aquello de lo que se desprende (en caso contrario semejante intercambio no tendría lugar). Merced a esta vía, los individuos generan riqueza simplemente al intercambiar bienes económicos y, por tanto, al acercar esos medios a la satisfacción de aquellos fines que resultan más valiosos». libertaddigital.com

En mi experiencia, esa idea resulta paradójica para demasiados. Parece como si la idea de que el trabajo y las iniciativas libres de las personas son generadores de riqueza creciente y que no significa pérdidas para nadie, fuese una idea traída de Crónicas Marcianas, la obra de Ray Bradbury.

Sucede entonces lo que tiene que suceder. Quienes creen que para mejorar su posición deben empeorar la de otros, harán eso precisamente: robar, engañar, defraudar. Para ellos, eso es lo lógico y obvio y natural. Es una mentalidad destructiva, pueril, tonta, pero real.

Post Scriptum

Creo que a lo anterior debo añadir otra cosa. La posición del gobernante, especialmente en gobiernos demasiado grandes y caros, contiene por diseño poderosos incentivos para robar y grandes oportunidades para hacerlo. Eso hace posible la creación de grandes fortunas inexplicables en personas que solo tienen ingresos por puestos públicos.

Las primeras dos citas son de Waugh, Evelyn. 2008. Robo al amparo de la ley. Madrid: Homo Legens.

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