Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Punto Imposible
Eduardo García Gaspar
1 junio 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Son apuntes para una investigación posterior. Ideas de una tesis a la que faltan aún datos.

Una propuesta que quiere probar la trayectoria al punto imposible. En fin, una idea que suena razonable.

En esencia se trata de probar crecimientos comparados. El crecimiento de los gobiernos y el crecimiento de las sociedades.

Si los gobiernos crecen a una tasa superior a la del crecimiento de la sociedad, resultará lógico proyectar con esos números que eventualmente se llegará al punto imposible: ese en el que ya no existe sociedad y todo es gobierno.

Una posible medición, la de poblaciones. Es posible pensar en la burocracia como una población que crece. El resto de la sociedad es otra población con también una cierta tasa de crecimiento.

Si la tasa de crecimiento de la población burocrática es mayor a la de la sociedad civil, con el tiempo será inevitable que se llegue al punto imposible: uno en el que todos son burócratas y no existe ningún ciudadano privado.

Puede esto verse de otra manera. La sociedad entera está compuesta por dos grupos de personas, quienes trabajan en el gobierno y quienes trabajan fuera de él, en empresas privadas.

Si uno de esos dos grupos crece más que el otro, a la larga el que crece menos tenderá a desaparecer. Pueden ser plazos muy largos o no tanto, dependiendo del tamaño de las tasas de crecimiento de ambos.

Citando cifras de INEGI, para México, por ejemplo, CNN México reporta:

«La tasa de crecimiento demográfico en México disminuyó consistentemente durante los primeros 15 años de ese periodo, para volver a subir en el último lustro. De 1990 a 1995 fue de 2.1%; de 1995 al 2000, de 1.6%; del 2000 al 2005, de 1%, y del 2005 al 2010, de 1.8% […] El punto más alto en la tasa de crecimiento demográfico se registró en la década de 1960 a 1970, cuando fue de 3.4%.»

La conclusión es clara: una tendencia central que muestra un descenso en la tasa de crecimiento de la población total del país. Solo como una ilustración, digamos que la tasa de crecimiento es de 2% anual.

Averiguar el número exacto de burócratas no es fácil. Una indicación de que aumenta es el gasto dedicado a ella:

«[…] entre los años 2000 y 2012 el gasto devengado en servicios personales en todos los órdenes y niveles de gobierno creció 141.6% en términos nominales […] siete de cada 10 pesos de los presupuestos estatales se gastan en nómina, y sólo los tres pesos restantes se destinan a obras de infraestructura, materiales y subsidios, entre otros»

En cuanto a número de empleados públicos:

«Inegi: 4 de cada 10 trabajadores públicos laboran en dependencias del gobierno federal».

En fin, creo que el punto ha quedado claro. El punto imposible es aquel en el que el último de los ciudadanos particulares se contrata como empleado público y ya no hay ciudadanos privados.

O en el que una sola empresa o persona debe pagar los únicos impuestos que puede cobrar el gobierno.

Digo que es imposible porque mucho antes de eso, la sociedad entera se colapsa. Hay un momento previo al punto imposible en el que los ciudadanos privados ya no pueden soportar la carga de mantener a su gobierno; ya no generan la suficiente riqueza como para vivir ellos y también dar recursos para que el gobierno subsista.

Esto sugiere que hay un punto previo al imposible en el que existe un tamaño razonable de gobierno, que puede variar un poco dependiendo de cada país, pero que no puede ser rebasado sin consecuencias negativas.

Mi punto general es doble. En la situación ideal a la que debe aspirarse:

• La burocracia debe aumentar a una tasa consistentemente inferior a la tasa de crecimiento de la población. Si en México, por ejemplo, esa tasa es de 1.8%, ese es el crecimiento máximo de aumento de personal burocrático, con un ideal de 0.5%.

• El gasto público debe aumentar consistentemente a una tasa inferior a la tasa de crecimiento de la economía. Si en España, por ejemplo, la economía crece 1%, ese es el máximo al que puede crecer el gasto público, pero idealmente a la mitad e incluso menos.

Creciendo a tasas inferiores a la de la población y a la del PIB, podremos tener un gobierno eficiente, que permita a los particulares gozar de la riqueza que ellos producen y, sobre todo, tener incentivos para crear y producir (lo que tiene un buen efecto: crea empleos).

Post Scriptum

Esta consideración para un posible estudio de diferenciales en tasas de crecimiento que pueden mostrar tendencias hacia el punto imposible, no son ideológicas. Simplemente muestran la falta de sustento que existe en las ideas que tienen como tesis central el crecimiento gubernamental.

Tome usted el ejemplo de los EEUU:

«Mientras eran una colonia británica, en 1774, el gasto gubernamental era el 2% del ingreso de los habitantes. Un siglo después, en 1870, el gasto gubernamental era el 7% del PIB, es decir, en 100 años se más que se triplicó proporcionalmente. Poco más de un siglo después, en 1980, la proporción fue de 31%. Un crecimiento extraordinario. Treinta años después, en 2010, la proporción era de 42%, es decir, 21 veces más que cuando eran una colonia».

Los datos son de Norquist, G. G. et al (2014). A U-turn on the Road to Serfdom: Prospects for Reducing the Size of the State (Occasional Papers). Institute of Economic Affairs.

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