Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Envidia: Política Pública
Eduardo García Gaspar
15 marzo 2016
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Es uno de los gatillos del populismo. Quizá el mayor de los detonantes políticos.

Quien sea capaz de manipularla masivamente, tendrá gran posibilidad de llegar al poder. Y de mantenerse en él.

Me refiero a la envidia, esa especie de odio hacia otros que causa el mal propio y el bien ajeno. El recelo frente a lo que no se tiene, pero otros poseen. Incluso acompañado del deseo del mal ajeno. La tristeza y el pesar que produce el bien de otros.

El sentimiento es poderoso y mueve a la acción con facilidad. A la acción de dañar al envidiado, en su persona y en sus bienes. Un activo político fuerte y con frecuencia usado. Un recurso de utilidad para el populista, pero también un cimiento ideológico del socialismo.

La idea está bien explicada en esto:

«El socialismo desconfía del éxito individual producto del esfuerzo porque una sociedad basada en la jerarquía, el mérito, el riesgo personal y la empresarialidad […] jamás sería socialista».

Todo eso es conocido: buena parte del apoyo popular al populista y buena parte del cimiento ideológico socialista pueden ser explicadas por la creación de un sentimiento de envidia. Veamos esto esquemáticamente.

Puede hacerse en los siguientes pasos.

El primero es crear una percepción de división social formada por dos grupos antagónicos diferentes. Uno es una minoría, el otro una mayoría. La minoría es privilegiada, el grupo al que debe envidiarse. La mayoría es ese grupo al que quiere manipularse, el de los no privilegiados.

El mejor ejemplo de esa división es el de la lucha de clases, la idea marxista; pero puede haber otras divisiones, siempre que ellas sean dicotómicas. Está bien explicado en esto:

«[…] un fenómeno que se refiere al eterno conflicto entre las dos clases sociales existentes, entre los que producen y los que no producen, entre los que sin trabajar se adueñan de la producción y excluyen a los que trabajan, entre explotadores y explotados; históricamente entre amos y esclavos, patricios y plebeyos, terratenientes y campesinos, burgueses y proletarios, ricos y pobres, entre depredadores y presa, entre el 1% y el 99%».

Esta clasificación debe servir para explicar a la realidad social. Debe persuadirse a la gente de que es una verdad científica, demostrada. Debe ser convertida en un instrumento de análisis, una metodología social que sirva para explicar lo que sucede en la realidad.

El segundo paso es crear una relación causa y efecto entre esos grupos: la mayoría está en una mala condición porque la minoría está en una buena condición. La minoría debe comprenderse como la causa del mal de la mayoría. De nuevo, Marx ejemplifica esto cn la idea de la explotación:

«Lo que nos es común es que a todos nos explotan y nos despojan de una parte de la riqueza que producimos con nuestro trabajo […] los que tenemos únicamente nuestra fuerza de trabajo para venderla, los que producimos riqueza o mercancías o partes de una mercancía para otros, los que no poseemos la propiedad de instrumentos de trabajo para explotar a otras personas […] producimos plusvalor y no poseemos propiedad».

¡Y ya está! Ya tiene usted un poderoso instrumento para capitalizar a la envidia a favor del populista y del ideólogo. La mayoría entenderá todo lo anterior de una manera simple: yo estoy mal porque el otro está bien; yo no tengo porque el otro me ha robado.

La idea es muy poderosa. En la masa tendrá esa comprensión simplista y entre los académicos y los intelectuales, por ejemplo, se convertirá en un instrumento central de análisis social, económico y político. Así será entendida la sociedad, incluso entre clérigos (recuerde a la teología de la liberación).

Entonces es que se produce ese marco emocional de la envidia: el deseo de lastimar a la minoría, de desearle el mal porque se ha emitido un juicio ético inapelable, ellos son los malos. Por ende, resulta un acto de justicia el despojarlos, por ejemplo, con impuestos :

«El plan de [Bernie] Sanders plantea que las personas que ganan de $50,000 a $500,000 tendrán que pagar una tasa anual de impuestos del 37%. La tasa más alta, un 52%, se aplicaría a los que ganan $10 millones o más en un año, una categoría que en el 2013 incluyó sólo a los 13,000 hogares más ricos de Estados Unidos». Univision.com

La envidia se convierte en política fiscal, en práctica política. Todo, con el apoyo de buena parte de la ciudadanía común y, sorpresivamente, de muchos intelectuales que usan esa metodología de análisis social.

Post Scriptum

La ideología de la división social que he explicado, como toda ideología exitosa, debe contener una dosis de verdad, una media verdad. En este caso, es cierto que los beneficios y privilegios que algunos tienen son causa del daño en la mayoría, pero solamente en situaciones concretas.

Eso sucede en donde se tenga un sistema político muy corrupto, de alto estatismo, que permita impunidad y corporativismo, capitalismo de amigos y similares. No existiría en un sistema de libertad económica.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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