Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Especialistas: Efecto Aura
Eduardo García Gaspar
20 enero 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


Es una posición nueva. Nueva y extraña. La conocemos como el fenómeno de la especialización.

Es algo que ha cambiado las cosas. Uno de mis autores favoritos, Ortega y Gasset (1883-1955) ha explicado bien el curioso cambio de nuestros tiempos:

«Porque antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías».

La situación es clara. Veamos esto en dos etapas, antes y después de la especialización. Antes de ella, podía decirse si alguien era sabio, muy sabio, algo sabio, o bien, si era alguien ignorante que nada sabía, o sabía poco.

Había varias gamas en esa función continua que va de la sabiduría a la ignorancia. Me imagino que era relativamente sencillo calificar a las personas dentro de esa dimensión. Pero las cosas cambiaron debido a la especialización.

«El especialista sabe muy bien su mínimo rincón del universo; pero ignora de raíz todo el resto».

Se tiene entonces un cambio sustancial creándose un nuevo tipo de persona, esa que puede ser conocedora e ignorante al mismo tiempo; sabe mucho de algo, es una eminencia en un cierto tema, pero de otros sabe nada o muy poco.

Sí, la misma persona es simultáneamente sabia e ignorante, dependiendo de qué tema se trate. Esto es lo que ha creado un problema no enfrentado antes. Previo a la especialización, usted podía tomar una opinión de alguien sabiendo que ella podía venir de un sabio o de un ignorante.

Después de la especialización, ya no es posible hacer eso tan simple.

Ahora la opinión que usted escucha puede venir de alguien que es sabio e ignorante al mismo tiempo. Interesante problema. Uno que puede definirse como un efecto aura:

«[…] el aura de respeto se traslada de un campo a otro sin justificación, cometiendo un error de lógica: si es toda una autoridad en Física también debe serlo en Teología; si es un autoridad médica también debe ser sabio en regulaciones legales».

Esto es lo que produce un riesgo severo. Este sabio-ignorante es, dice Ortega y Gasset, por tanto,

«[…] un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora, no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio».

Más claro es difícil escribirlo. Claro que dependerá de la humildad de la persona, pero no será excepcional que el sabio de un tema crea saber grandes cosas de los otros temas, sin aceptar que en esos otros temas hay también especialistas que saben mucho más qué él.

Fui testigo de un caso de estos cuando un muy buen teólogo hizo un análisis breve de la Gran Recesión.

Tampoco son infrecuentes casos como el de un especialista en Biología que pasa al terreno de la Teología sin inmutarse, creyendo saber lo mismo que el experto en ese campo. Y, mucho me temo, que comenzará a emitir opiniones con gran suficiencia y autoridad.

Entonces, la especialización que crea al sabio-ignorante produce ese efecto aura, por el que su sabiduría en un campo supone también ser sabiduría en otros que desconoce. Imagino que por eso, una mente brillante en Física es tomada por muchos como una mente también brillante en otros terrenos.

Las cosas se complican en este efecto aura por otro fenómeno de nuestros días, el de la celebridad. Me refiero a personas que son reconocidas en terrenos artísticos, como la literatura, el cine, o la música… y a veces, sin que exista causa aparente.

En este caso, su mero reconocimiento o popularidad les da credenciales suficientes como para emitir opiniones en terrenos ajenos al suyo; quizá sirviendo de relaciones públicas a un gobierno ; o a un movimiento internacional; o autoproclamados reporteros de noticias.

En fin, lo que he tratado de hacer y quizá logrado, es apuntar uno de los efectos de la especialización. Uno que pienso no tiene la atención que merece y que es ese efecto aura que hace suponer, erróneamente, que quien es un experto en un campo también lo es en otros.

No significa esto que los expertos en un campo sean forzados a limitar su opinión a ese terreno; no, ellos pueden hablar de lo que quieran. Pero es indebido que piensen tener gran autoridad en lo que desconocen y, también, es vergonzoso que entre la gente común esto no se conozca.

Post Scriptum

Un buen amigo cierta vez hizo un comentario pertinente a esto. Una universidad había invitado a una conferencia sobre economía a un novelista muy conocido.

Me dijo, «Buscan a gente popular y conocida, para que los estudiantes asistan en gran número. Si invitaran a Vernon Smith y sus experimentos, que sí sabe de Economía, creen que pocos asistirían»

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