Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Imperativos y Libertad
Leonardo Girondella Mora
20 junio 2016
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Un imperativo comunica la idea general de consignas, mandatos, exigencias, comandos, órdenes y preceptos —una clara connotación del deber ser que no es otra cosa que la obligación de modificar lo que es para que coincida con lo que debe ser.

Lo que pretendo demostrar en lo que sigue es que, contrario a lo que muchos parecen pensar, la libertad contiene un fuerte imperativo en su esencia misma: la libertad debe existir y donde no existe, eso debe ser cambiado para que exista.

Claramente, la libertad es un imperativo en sí misma, una consigna de su misma existencia. Si en la realidad ella no es, eso está mal y debe cambiar. De este modo es imposible disociar a la libertad de su propio imperativo.

Puede esto resultar paradójico para algunos, incluso inaudito y asombroso. Me refiero a quienes suelen entender a la libertad como la posibilidad de actuar sin restricción alguna, sin imperativos.

Esa manera de pensar da pie a una comprensión del tema de la libertad en dos tipologías muy distintas: (1) comprendida como una situación que contiene imperativos, o (2) entendida como una que carece de ellos.

Esta última es la que subyace en los reclamos de libertad sin límites, en la que todo lo que se hace es válido solo por el hecho de ser una acción libre sin que imperativo alguno exista. Se argumenta que la libertad limitada por imperativos es incompleta y falsa.

Y, sin embargo, ese entendimiento de la libertad como una que no tiene imperativo alguno cae en una contradicción, la de ignorar que la libertad debe existir, que donde no existe ella debe ser implantada.

En otras palabras, es un error suponer que la libertad es tan solo una lista cada vez más numerosa de acciones a las que se tiene derecho.

Si la libertad implica en sí misma un deber ser, debe concluirse que ella contiene en su fundamento más esencial la existencia de imperativos que le hagan posible una existencia sustentable —debe ser y debe seguir siendo.

Una manera de ver esto es contemplar como imperativos a los preceptos que hacen posible su existencia continua. Si la libertad debe existir, es inevitable concluir que ella también debe mantenerse —que si dejara de existir eso sería un «no debe ser».

Mi objetivo puede ya verse y es el de combatir la idea que concibe a la libertad como un abandono de imperativos —lo que algunos expresan como «liberación personal» y que es el poner de lado a toda idea de preceptos y mandatos.

La liberación sexual es tal vez el ejemplo que mejor pinta el entendimiento de la libertad sin imperativos —donde se considera que el consentimiento libre de las partes es suficiente para justificar cualquier acción.

Eso ha sido usado para justificar como natural a la infidelidad matrimonial.

«La naturaleza no ha diseñado a los hombres para ser monógamos. La cultura puede intentar ocultar esto, pero a la larga falla».

Este tipo de opinión sufre de un problema oneroso, el de verse forzado a aceptar como libertad lo que sea que es:

«Estas especies solo se diferencian genéticamente en un 1,6% de nosotros. La vida de los bonobos es una orgía constante. Todos los machos copulan con todas las hembras, que no tienen celo ni presentan signos externos de ovulación, igual que en los humanos».

Concluye esa mentalidad que la libertad se logra sin imperativos, lo que va en contra de lo establecido: la libertad es un deber ser en sí misma y no un simple aceptar lo que es pensando que es natural. ¿Sería una manifestación de libertad el tener una orgía constante en una sociedad?

No lo creo.

Nota del Editor

Quizá el lector encuentre pertinente Liberación: Significados.

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