Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inmoralidad Capitalista
Eduardo García Gaspar
13 julio 2016
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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La persona no dijo nada nuevo. Repitió la frase usual: «el capitalismo es inmoral». Con eso reprobó al sistema y agregó otra idea: «el socialismo es humano y compasivo».

Más o menos lo mismo que se ha dicho en otras partes; por ejemplo:

«El capitalismo es intrínsecamente inmoral, si no, porque este es el único sistema de organización político-social que tiene la virtud de hacer suyas y convertir en atributos del sistema a las más miserables de las condiciones humanas: el egoísmo, la avaricia, el lucro desenfrenado a cualquier precio […]».

El tema es irresistible. Veámoslo paso por paso, distinguiendo sus elementos.

Se habla, en resumen, de «capitalismo inmoral» y de «socialismo moral». Esto significa que hay en realidad dos dimensiones, (1) la del sistema económico y (2) la de la moralidad o inmoralidad.

Es decir, podemos tener cuatro sistemas posibles con esas dos dimensiones.

  1. Socialismo moral.
  2. Socialismo inmoral.
  3. Capitalismo inmoral.
  4. Capitalismo moral.

La diferencia entre capitalismo y socialismo es una de libertades económicas. En el capitalismo hay amplias libertades económicas, pero no en el socialismo, en el que los gobiernos asumen tareas que en un sistema capitalista realizarían las personas.

La diferencia entre ambos sistemas es una de «¿quién está a cargo?». Los ciudadanos están a cargo en un sistema capitalista y el gobierno está a cargo en un sistema socialista. Dos maneras de intentar prosperidad, por medio de la libertad o por medio de la intervención estatal (con sus variaciones intermedias).

Esto permite proponer que para las dos opciones económicas, la socialista y la capitalista, existe la posibilidad de que ellas sean morales o inmorales. El socialismo no es por definición moral, como tampoco el capitalismo. Ambos pueden ser morales o inmorales.

Bueno, en realidad lo que puede ser inmoral o moral no es el capitalismo en sí mismo, ni tampoco el socialismo. Lo único que puede ser moral o inmoral es la conducta humana y eso significa que dentro del capitalismo puede haber acciones humanas inmorales, aunque también morales.

Esto es lo que me parece que escapa a muchos que acusan al capitalismo de egoísta, avaricioso, materialista, inhumano y demás. La realidad es que el socialismo también puede ser egoísta, avaricioso, materialista, inhumano y demás.

Más analíticamente esto puede verse con un ejemplo extremo. Tome usted a dos tipos de personas diametralmente opuestas, unas son la avaricia personificada y las otras son la compasión misma. Ahora ponga a cada uno de esos tipos de personas en un sistema económico.

Las personas avariciosas, inmorales, egoístas, se comportarán así dentro de un sistema capitalista; pero también se comportarán igual de malvadamente en un sistema socialista. Lo mismo sucederá en el otro sentido con las personas bondadosas y compasivas: se comportarán así dentro del socialismo y dentro del capitalismo.

En otras palabras, si a usted le preocupa la moralidad, considere que no importa el sistema económico que se tenga, Usted podrá tener un capitalismo moral y también un socialismo moral, dependiendo de la conducta de las personas. Es decir, usted debe concentrarse en inculcar virtudes y erradicar vicios de las personas.

Creer que si usted va de un sistema capitalista a uno socialista con eso modificará la moralidad personal, es un sueño febril. Una mala persona se portará mal no importa en qué sistema viva, igual que una persona buena en cualquier circunstancia.

Lo anterior, que merece una segunda opinión, no parece ser reconocido, por ejemplo cuando se habla de «la inmoral entraña del capitalismo que es la absolutización de propiedad privada (de los medios de producción, de los recursos y bienes, de las rentas o patrimonios)».

O que habla de «la profunda irracionalidad e inmoralidad del capitalismo, un sistema no construido a escala de las personas, sino en función de los intereses de un deshumanizado mercado».

Si se tienen problemas de materialismo, de deshumanización y cosas así, sus causas no se encontrarán en el sistema económico que se tenga o quiera culparse; las causas de esos vicios están en el corazón de la gente y que es a donde es necesario llegar para corregir esos vicios.

Conocí a un sacerdote católico que se veía a sí mismo como socialista. Lo era, me dijo, porque el socialismo era caritativo y altruista. Sus empeños pastorales se enfocaban a promover al socialismo creyendo que así hacía el bien.

Aún me resulta triste recordar a quien debía ser un misionero de Cristo convertido en apologista del socialismo. Porque este sacerdote no se daba cuenta de que cambiar de sistema económico no es igual que cambiar al corazón humano.

Post Scriptum

El asunto tiene una complicación adicional y que es una decisión moral. ¿Cuál de dos sistemas económicos seleccionaría usted, el que produce consistentemente más prosperidad?

Esto me lleva a repetir una cita usada hace una década por Benedicto XVI:

«Dios no se complace con la sangre —dice—; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas… Para convencer a un alma racional no hay que recurrir al propio brazo ni a instrumentos contundentes ni a ningún otro medio con el que se pueda amenazar de muerte a una persona».

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